Jornadas Medievales de Montiel

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Un Encuentro Único con la Historia de Castilla

En el corazón del Campo de Montiel, una comarca manchega cargada de historia y leyendas, se celebra cada año uno de los eventos de recreación medieval más auténticos y emocionantes de España. Las Jornadas Medievales de Montiel convierten esta pequeña localidad de Ciudad Real en un auténtico portal al pasado durante el fin de semana más próximo al 23 de marzo, fecha que marca un acontecimiento crucial en la historia castellana: el asesinato del rey Pedro I a manos de su hermanastro Enrique de Trastámara en 1369.

Vista de Montiel (Ciudad Real), con el castillo y la iglesia
Vista de Montiel (Ciudad Real), con el castillo y la iglesia — Autor: Español002 · Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0

Lo que hace verdaderamente especiales a estas jornadas no es solo la espectacularidad de sus recreaciones históricas ni la belleza del entorno dominado por el majestuoso Castillo de la Estrella, sino la implicación absoluta de una comunidad que durante tres días vive, respira y siente el medievo. Más de mil seiscientos habitantes se transforman en caballeros, damas, artesanos, mercaderes y soldados, creando una experiencia inmersiva que trasciende el mero espectáculo turístico para convertirse en una manifestación viva de identidad cultural.

Reconocidas como Fiesta de Interés Turístico Regional y con proyección internacional gracias a la participación de grupos recreacionistas de Francia, Italia y Portugal, las Jornadas Medievales atraen cada edición a más de treinta mil visitantes que buscan sumergirse en una atmósfera medieval auténtica. El mercado artesano, las exhibiciones ecuestres y de cetrería, los combates de caballeros con armadura completa, las danzas de época y, sobre todo, la rigurosidad histórica en cada detalle, hacen de Montiel un destino imprescindible para amantes de la historia y las tradiciones populares.

Los Orígenes: Cuando la Historia de España Cambió en Montiel

Para comprender la profundidad de estas jornadas es necesario retroceder al convulso siglo XIV castellano, cuando dos hermanos se disputaban el trono en una guerra fratricida que desangró el reino. Pedro I de Castilla, apodado indistintamente «el Cruel» por sus enemigos o «el Justiciero» por sus partidarios, había construido su reinado sobre la base del fortalecimiento del poder real frente a las ambiciones de la nobleza feudal. Su política centralizadora y su firmeza contra los abusos señoriales le granjearon tanto admiradores como enemigos poderosos.

Enrique de Trastámara, hijo bastardo del rey Alfonso XI y medio hermano de Pedro, se convirtió en el estandarte de la oposición nobiliaria. Apoyado por el reino de Aragón y por mercenarios franceses comandados por el célebre Bertrand du Guesclin, Enrique desató la primera guerra civil castellana, un conflicto que se prolongó con alternativas durante años y que adquirió dimensión internacional al implicarse también Inglaterra del lado de Pedro.

El desenlace de esta contienda llegó en los campos de Montiel el 14 de marzo de 1369. Las tropas de Enrique, superiores en número y mejor organizadas, derrotaron al ejército petrista en una batalla campal que selló el destino del monarca. Pedro I, tras la derrota militar, buscó refugio en la imponente fortaleza que la Orden Militar de Santiago había construido en Montiel: el Castillo de la Estrella, considerado inexpugnable.

Durante diez días el rey resistió el asedio mientras Enrique negociaba con sus mercenarios franceses. La noche del 23 de marzo de 1369 se produjo el episodio más dramático: Bertrand du Guesclin, simulando estar dispuesto a traicionar a Enrique, convenció a Pedro para que saliera del castillo prometiéndole una vía de escape. El monarca, desesperado, cayó en la trampa. Fue conducido a la tienda de su hermanastro donde ambos se enfrentaron en un duelo cuerpo a cuerpo. La tradición histórica recoge que en el forcejeo, cuando parecía que Pedro podía vencer, Du Guesclin intervino volcando la balanza a favor de Enrique, quien finalmente apuñaló a su hermano pronunciando la célebre frase: «Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor».

Con la muerte de Pedro I terminaba la Casa de Borgoña en Castilla y nacía la dinastía Trastámara, que reinaría durante más de un siglo marcando profundamente la historia peninsular. Este episodio trascendental es el que cada año recrean las Jornadas Medievales de Montiel, manteniendo viva la memoria de unos acontecimientos que cambiaron el curso de la monarquía española.

Tres Días Intensos: Cronograma de Actividades

La programación de las Jornadas Medievales se distribuye meticulosamente a lo largo de tres jornadas completas, cada una con su personalidad propia y sus momentos culminantes. Cada actividad ha sido diseñada para sumergir progresivamente al visitante en la atmósfera del siglo XIV.

Primera jornada: El inicio de la transformación

El arranque oficial se produce por la tarde con un pasacalles inaugural que recorre las arterias principales de la villa al son de gaitas, tambores y chirimías. Este cortejo musical anuncia que Montiel ha iniciado su metamorfosis temporal. En la Plaza del Ayuntamiento, engalanada con estandartes y pendones de la Orden de Santiago, tiene lugar el acto de apertura oficial presidido por las autoridades locales ataviadas con vestiduras medievales. La alcaldesa ejerce como Justicia Mayor de Castilla, título que ostentaba históricamente el señor de Montiel.

El momento más esperado de esta primera tarde es la llegada del monarca Pedro I a la villa, recreación que representa el momento histórico en que el rey derrotado busca refugio tras la batalla. Un numeroso séquito de caballeros, escuderos y soldados acompañan al monarca en su ascenso hacia el castillo mientras la población, dividida entre seguidores y detractores, asiste al dramático acontecimiento. La jornada culmina con la solemne ceremonia de ordenación de nuevos caballeros y damas de la Encomienda de Montiel, acto ritual lleno de simbolismo que inviste a aquellos vecinos que han demostrado compromiso excepcional con las tradiciones locales.

Segunda jornada: La explosión medieval

Es sin duda el día más intenso y espectacular. Desde primera hora de la mañana, el mercado medieval abre sus puertas con decenas de puestos artesanos que ofrecen productos elaborados con técnicas tradicionales: cerámica torneada a mano, trabajos en cuero repujado, forja artística, cestería de mimbre, jabones naturales, especias aromáticas, bisutería medieval y dulces tradicionales. Los artesanos trabajan in situ permitiendo observar oficios ancestrales en pleno desarrollo.

En paralelo, la Plaza de Cervantes se transforma en un auténtico campo de torneo donde tienen lugar las exhibiciones de combate medieval. Grupos recreacionistas ataviados con armaduras completas protagonizan duelos caballerescos con espadas, hachas y lanzas, siguiendo coreografías estudiadas pero espectaculares. Los arqueros demuestran su puntería con demostraciones de tiro con arco largo inglés y arco compuesto oriental, explicando las técnicas de arquería medieval.

A lo largo del día se suceden representaciones teatrales en diversos puntos de la villa que recrean episodios de la vida cotidiana medieval, los conflictos entre Pedro y Enrique, las intrigas de palacio y las tensiones entre los bandos enfrentados. Compañías profesionales de teatro histórico interpretan textos basados en crónicas de época, aportando rigor documental a las escenas.

La música medieval inunda las calles gracias a grupos especializados en instrumentos de época como laúdes, vihuelas, arpas, zanfonas, flautas de pico y percusión tradicional. Las danzas medievales animan las plazas mientras trovadores recitan romances y gestas caballerescas. Los juglares entretienen al público con acrobacias, malabares y números de humor.

Al caer la tarde se inicia uno de los actos más emotivos: la procesión de teas que asciende por el empinado camino hasta el castillo. Cientos de antorchas iluminan la noche creando un espectáculo visual de gran belleza. Esta procesión precede al oficio fúnebre en memoria de Pedro I, ceremonia solemne que recrea el velatorio del monarca asesinado. La jornada finaliza con el impresionante espectáculo Espadas de Fuego, una demostración de efectos pirotécnicos y coreografías de combate con fuego que deja al público boquiabierto.

Tercera jornada: El desenlace histórico

El último día arranca con la carrera popular Castillo de Montiel, prueba atlética que permite a corredores de todas las edades disfrutar del entorno natural mientras practican deporte. Posteriormente, las actuaciones de juglares ofrecen recitales poético-musicales en la Plaza del Ayuntamiento, recuperando el repertorio medieval de cantigas y juegos de palabras.

A mediodía tiene lugar el gran momento: el desfile procesional de todas las comparsas, grupos recreacionistas y autoridades desde el centro urbano hasta el monumento dedicado a Pedro I. Este desfile sirve como preludio a la recreación de la batalla de Montiel, el acontecimiento más multitudinario de las jornadas. En un espacio natural habilitado como campo de batalla, más de cien recreacionistas equipados con armamento de época escenifican el choque entre las huestes de Pedro y Enrique. La coreografía bélica incluye cargas de caballería, combates cuerpo a cuerpo, uso de armamento de asedio y efectos de pólvora, todo ello coordinado con precisión milimétrica.

Tras la representación de la batalla, se celebra la ofrenda floral al monarca caído en su monolito conmemorativo, seguida de la proclamación de Enrique II como nuevo rey de Castilla. La tarde se completa con un espectáculo de aves rapaces donde ceteros profesionales exhiben la destreza de halcones, águilas y búhos en el arte de la cetrería medieval, explicando su importancia en la caza y el estatus nobiliario. Las jornadas concluyen con visitas guiadas finales al castillo y el cierre oficial del mercado medieval.

El Patrimonio como Escenario: Espacios que Cobran Vida

El Castillo de la Estrella constituye el epicentro geográfico y simbólico de las jornadas. Esta monumental fortaleza medieval, construida sobre un cerro de casi mil metros de altitud, domina toda la comarca del Campo de Montiel ofreciendo vistas panorámicas espectaculares. Su origen se remonta al siglo IX, cuando los musulmanes levantaron una fortificación defensiva que denominaron Munt-Yil (monte estrecho).

La conquista cristiana definitiva llegó en 1227 cuando el castillo fue entregado a la Orden de Santiago, que lo transformó en cabeza de una de sus encomiendas más importantes. Durante los siglos XIII y XIV los caballeros santiaguistas ampliaron y reforzaron las defensas, construyendo tres recintos amurallados concéntricos que incluían torres defensivas, aljibes, almacenes, capilla y dependencias residenciales. El resultado es un complejo arquitectónico de gran envergadura declarado Bien de Interés Cultural.

Los trabajos arqueológicos desarrollados por la Universidad de Castilla-La Mancha en colaboración con la Fundación Castillo de la Estrella han permitido recuperar espacios singulares como la iglesia de Santiago, la Torre del Homenaje, varios aljibes medievales y tramos de muralla que estaban sepultados. Durante las jornadas se organizan visitas guiadas que permiten recorrer estos espacios excavados, comprendiendo la magnitud histórica del lugar y el papel que jugó en los acontecimientos de 1369.

El casco histórico de Montiel también merece atención. Las calles empedradas, las casas señoriales con blasones nobiliarios, las plazas porticadas y los rincones con encanto se engalanan completamente durante las jornadas. Fachadas decoradas con tapices y estandartes, arcos vegetales, iluminación con antorchas y la ambientación sonora con música de época consiguen que el visitante se sienta realmente transportado al medievo.

La Plaza del Ayuntamiento acoge los actos institucionales y ceremonias oficiales. La Plaza de Cervantes, más amplia, se habilita como espacio para torneos y combates. La Plaza de la Concordia alberga el grueso del mercado medieval con sus tabernas, mesones y puestos artesanos. Junto a la Iglesia de San Sebastián Mártir, templo parroquial de origen renacentista, se instalan escenarios para las representaciones teatrales.

El entorno natural también juega su papel. Los campos que rodean Montiel, donde históricamente se libró la batalla, mantienen su aspecto rural y permiten comprender el terreno en que se desarrolló el conflicto. Los caminos que ascienden al castillo, aunque adaptados para el turismo, conservan la esencia de los viejos senderos medievales por donde transitaban soldados, peregrinos y mercaderes.

Singularidades que Hacen Inolvidable la Experiencia

El nivel de participación ciudadana es probablemente el rasgo más distintivo de Montiel Medieval. A diferencia de otros eventos donde actores profesionales protagonizan las recreaciones mientras el público observa, en Montiel prácticamente toda la población forma parte activa de las jornadas. Vecinos de todas las edades confeccionan sus propios trajes medievales con ayuda de talleres de costura comunitarios organizados durante todo el año. El resultado es una autenticidad visual y ambiental difícilmente superable.

La internacionalización del evento añade un valor especial. El hermanamiento con Palazzuolo Sul Senio, localidad toscana con raíces medievales similares, permite intercambios culturales anuales. Grupos recreacionistas italianos especializados en la edad media toscana traen sus técnicas, vestimenta y tradiciones, enriqueciendo las jornadas con perspectivas europeas. También participan compañías francesas expertas en recreación de la Guerra de los Cien Años y grupos portugueses especializados en órdenes militares.

El rigor historiográfico distingue a Montiel de ferias medievales puramente comerciales. La Asociación Encomienda de Montiel cuenta con asesoramiento de historiadores especializados en la Baja Edad Media que revisan los guiones de las recreaciones, supervisan la vestimenta y armamento, y garantizan que cada detalle respete la veracidad histórica. Este compromiso con el rigor ha merecido reconocimientos académicos y la participación de universidades en las jornadas.

La solidaridad gastronómica representa otro sello identitario. Durante las jornadas se reparten comidas populares gratuitas donde visitantes y vecinos comparten mesa degustando platos tradicionales manchegos. Esta hospitalidad refleja el carácter acogedor de la población y refuerza el ambiente comunitario del evento. Las tabernas medievales del mercado mantienen precios populares, facilitando que todo el mundo pueda disfrutar de la gastronomía local.

Los talleres participativos permiten a los visitantes experimentar oficios medievales de primera mano: trabajar el barro en un torno alfarero, forjar pequeñas piezas de hierro en una fragua itinerante, trenzar cestos de mimbre, elaborar jabones con aceites aromáticos o escribir con tinta y pluma de ave sobre pergamino. Estos talleres, especialmente populares entre familias con niños, transforman a los asistentes de espectadores pasivos en participantes activos.

El concurso de indumentaria medieval premia cada año a los mejor ataviados, generando una sana competencia que eleva continuamente el nivel de las vestimentas. Categorías para adultos, niños, grupos familiares y recreacionistas profesionales aseguran que todos tengan oportunidad de participar. Los premios incluyen reconocimientos oficiales, productos artesanos y experiencias culturales.

Guía Práctica para Visitantes

Planificación del alojamiento

La capacidad hotelera de Montiel es limitada dada su pequeña dimensión, por lo que es absolutamente imprescindible reservar alojamiento con meses de antelación. En los últimos años han proliferado casas rurales y apartamentos turísticos que amplían la oferta, pero durante las jornadas se completa todo. Las alternativas cercanas incluyen Villanueva de los Infantes, cabecera histórica del Campo de Montiel situada a 15 kilómetros, que ofrece hoteles, hostales y casas rurales con mayor capacidad. Otras opciones son Almedina (12 km), Torre de Juan Abad (20 km) o Villahermosa (25 km).

Para quienes prefieran ciudades más grandes como base, Valdepeñas se encuentra a 45 kilómetros con amplia oferta hotelera y buenas comunicaciones. Incluso Ciudad Real capital (85 km) puede considerarse opción, aunque supone desplazamientos más largos.

Accesos y movilidad

Montiel se sitúa en pleno Campo de Montiel, comarca histórica compartida entre las provincias de Ciudad Real, Albacete y Jaén. Desde Madrid, el acceso más directo es por la A-4 dirección Andalucía hasta Manzanares, enlazando con la CM-3107 que lleva directamente a Montiel (aproximadamente 240 kilómetros, unas 2 horas 45 minutos). Desde Ciudad Real se accede por la CM-412 y CM-3107 (85 km, 1 hora aproximadamente). Desde Albacete la ruta más común es N-322 y CM-3203 (unos 90 km, 1 hora 15 minutos).

Durante las jornadas el núcleo urbano se peatonaliza, habilitándose parkings gratuitos en las afueras con servicio de autobús lanzadera. Se recomienda llegar temprano pues los accesos se colapsan, especialmente a media mañana. El aparcamiento de autocaravanas tiene zona específica habilitada con servicios básicos.

Qué ponerse y qué llevar

Aunque no es obligatorio, vestir con atuendo medieval enriquece enormemente la experiencia. En Montiel operan varios establecimientos de alquiler de vestuario con precios entre 15 y 35 euros por el fin de semana completo según la complejidad del traje. Existe amplia variedad: campesinos, nobles, clérigos, soldados, artesanos, doncellas… Para quienes prefieran adquirir o confeccionar su propio vestuario, abundan tutoriales online con patrones medievales adaptados a diferentes niveles de habilidad.

El clima en marzo suele ser templado durante el día (15-20 grados) pero las noches pueden ser frías (5-10 grados), especialmente en la procesión nocturna y el sepelio. Conviene vestir por capas y llevar un abrigo ligero o capa medieval para las actividades nocturnas. El calzado debe ser cómodo y resistente: se camina mucho por calles empedradas y el acceso al castillo implica subir pendientes pronunciadas. Botas o zapatos cerrados son preferibles a sandalias.

Propuestas gastronómicas imprescindibles

La cocina manchega tradicional se convierte en protagonista durante las jornadas. El plato rey son las migas manchegas, elaboración campesina a base de pan duro desmigado, frito con ajos, pimentón y aceite, acompañado tradicionalmente de torreznos, uvas o melón según la temporada. Las gachas (masa espesa de harina con pimentón, ajos y torreznos) y la caldereta de cordero (guiso con patatas, pimientos y especias) son otros clásicos que encontrarás en las tabernas del mercado.

El pisto manchego (verduras rehogadas con huevo), las berenjenas de Almagro (encurtidas con especias), el queso manchego en sus diferentes curaciones y el embutido de caza (lomo de jabalí, salchichón de ciervo) completan una oferta gastronómica contundente y sabrosa. Para postre, prueba las flores manchegas (dulce frito tradicional) o los borrachuelos.

Los vinos locales merecen especial atención. Montiel se encuentra en la zona de influencia de las denominaciones de origen Valdepeñas y La Mancha, que producen tintos potentes de tempranillo y airén. En el mercado medieval encontrarás puestos de bodegas artesanas que ofrecen degustaciones gratuitas de sus caldos.

Para una experiencia gastronómica completa, restaurantes como La Molinera, Casa Pepe o el Asador El Comendador ofrecen menús tradicionales elaborados con producto local. Conviene reservar mesa con antelación pues se llenan rápidamente durante las jornadas.

Recomendaciones finales

Lleva dinero en efectivo pues no todos los puestos artesanos aceptan tarjeta. Las visitas al castillo durante las jornadas pueden tener coste simbólico (3-5 euros) y es aconsejable realizarlas temprano para evitar aglomeraciones. Si viajas con niños, aprovecha los talleres infantiles que se desarrollan continuamente: cerámica, pintura, juegos tradicionales, cuentacuentos… Los horarios son flexibles y adaptados a todas las edades.

Para fotografía, los mejores momentos son el atardecer en el castillo, la procesión de antorchas nocturna y la batalla del domingo al mediodía. Respeta siempre las indicaciones de los organizadores durante las recreaciones. Un detalle que agradecen los montieleños: si algún vecino te invita a compartir mesa o participar en actividades, acepta con naturalidad; forma parte de la hospitalidad local y enriquece la experiencia.

Dudas Comunes sobre la Visita a Montiel Medieval

¿Las jornadas se celebran siempre en las mismas fechas?

Las Jornadas Medievales tienen lugar durante el fin de semana (viernes, sábado y domingo) más cercano al 23 de marzo, que es la fecha histórica de la muerte de Pedro I. Como el calendario varía cada año, las fechas exactas también cambian. Se recomienda consultar la página web oficial www.montielmedieval.es o contactar con el Ayuntamiento de Montiel desde febrero para confirmar las fechas concretas de cada edición.

¿Cuánto cuesta la entrada a las jornadas?

La práctica totalidad de actividades son de acceso libre y gratuito: recreaciones históricas, batalla, desfiles, mercado medieval, espectáculos callejeros, talleres artesanos, actuaciones musicales y teatrales. Únicamente las visitas guiadas al interior del Castillo de la Estrella durante las jornadas pueden tener un coste aproximado de 3 a 5 euros. La filosofía del evento es facilitar el acceso universal.

¿Qué hace diferente a Montiel de otras ferias medievales?

Montiel destaca por su autenticidad: los acontecimientos que se recrean sucedieron realmente en ese lugar exacto, en el castillo que todavía se conserva. Además, la implicación de toda la población local, que se viste de época y participa activamente, crea una atmósfera genuina muy superior a eventos puramente comerciales. El rigor histórico supervisado por especialistas y la proyección internacional con grupos recreacionistas europeos añaden valor diferencial.

¿Hay actividades específicas para el público infantil?

Sí, las jornadas son muy apropiadas para familias. Existe una programación específica infantil que incluye talleres de artesanía medieval (cerámica, cestería, escritura con pluma), cuentacuentos ambientados en la época, juegos tradicionales, exhibiciones de cetrería especialmente didácticas, y representaciones teatrales adaptadas. Los horarios son familiares y el ambiente seguro y acogedor.

¿Puedo vestirme de medieval sin formar parte de ninguna asociación?

Por supuesto. Se anima a todos los visitantes a acudir ataviados con vestuario medieval. En Montiel hay servicios de alquiler de trajes, pero también puedes traer tu propio atuendo o incluso ir con ropa actual. No obstante, vestirse de época multiplica la satisfacción de la experiencia y te integra mejor en el ambiente festivo. Incluso existe un concurso de vestimenta al que puede presentarse cualquier asistente.

¿Dónde encuentro el programa detallado de cada año?

La información más actualizada se publica en www.montielmedieval.es, web oficial de las jornadas que suele colgar el programa completo aproximadamente un mes antes del evento. También puedes seguir las redes sociales de la Asociación Encomienda de Montiel (Facebook e Instagram) o contactar directamente con el Ayuntamiento de Montiel en el teléfono 926 35 34 96 o la Fundación Castillo de la Estrella (688 28 92 46).

Vínculos de Utilidad para Organizar tu Visita

  • Web Oficial Montiel Medieval: www.montielmedieval.es – Portal oficial con programa actualizado, historia y novedades de las jornadas.
  • Ayuntamiento de Montiel: ayuntamientodemontiel.es – Información municipal, servicios turísticos y contacto directo (926 35 34 96).
  • Fundación Castillo de la Estrella: Gestiona visitas al castillo y proyectos arqueológicos. Contacto: 688 28 92 46 / 644 21 10 27.
  • Portal Turístico Ciudad Real: www.turismociudadreal.com – Recursos turísticos provinciales, rutas temáticas por el Campo de Montiel.
  • Turismo Castilla-La Mancha: www.turismocastillalamancha.es – Información regional sobre patrimonio, fiestas y naturaleza.
  • Oficina Comarcal Campo de Montiel: Información sobre los pueblos históricos de la comarca y rutas cervantinas.

Las Jornadas Medievales de Montiel representan una experiencia única donde la historia deja de ser un relato lejano para convertirse en vivencia tangible. Pasear por calles medievales, presenciar la recreación de la batalla que cambió el destino de Castilla, compartir mesa con los habitantes de un pueblo que respira historia, y contemplar el imponente Castillo de la Estrella iluminado por antorchas son recuerdos que permanecen grabados en la memoria. Si buscas autenticidad, rigor histórico y hospitalidad manchega en estado puro, Montiel te espera cada marzo para transportarte al siglo XIV y hacerte partícipe de uno de los episodios más apasionantes de nuestra historia medieval. No es solo una fiesta: es un viaje en el tiempo que te convierte en testigo privilegiado del pasado.

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