Fiesta de la Vaca de San Pablo de los Montes
Tradición y Folklore en el Corazón de Toledo
En pleno corazón de los Montes de Toledo, cada mes de enero tiene lugar una de las celebraciones más singulares y auténticas de Castilla-La Mancha: la Fiesta de la Vaca de San Pablo de los Montes. Esta festividad, declarada de Interés Turístico Regional desde 1994, constituye un tesoro etnográfico que combina con maestría lo sagrado y lo profano, la solemnidad religiosa y el bullicio popular, en un ambiente festivo que se vive con intensidad desde varios días antes del evento principal.

La localidad toledana de San Pablo de los Montes, enclavada a 907 metros de altitud en la comarca de los Montes de Toledo, se convierte durante estas fechas en el epicentro de una tradición centenaria que atrae a visitantes de toda España. Los protagonistas indiscutibles son los quintos, antiguos mozos que habían cumplido el servicio militar, quienes asumen roles específicos cargados de simbolismo y se encargan de preservar cada detalle de esta ancestral celebración.
El origen de la fiesta se remonta a tiempos inmemoriales, cuando las comunidades rurales celebraban la conversión de San Pablo con rituales que mezclaban elementos cristianos y paganos. Hoy, la Fiesta de la Vaca mantiene viva esa esencia, ofreciendo a propios y visitantes una experiencia cultural única donde el sonido ensordecedor de los cencerros, el calor de la luminaria y la emoción de la carrera de la vaca crean un ambiente inolvidable en las calles empedradas de este municipio de la provincia de Toledo.
Raíces históricas de una celebración única
La Fiesta de la Vaca hunde sus raíces en la devoción hacia San Pablo Apóstol, patrón de la localidad cuya conversión se celebra el 25 de enero. Este santo dio nombre al municipio cuando el convento de agustinos descalzos establecido en el lugar se acogió a su patronazgo durante el siglo XV. Sin embargo, los rituales que rodean esta festividad trascienden lo meramente religioso para adentrarse en el terreno de las tradiciones ancestrales que conectan con el pasado agrícola y ganadero de la zona.
Los Montes de Toledo han sido testigos del paso de numerosas civilizaciones. Desde los vestigios romanos del siglo II a.C., evidenciados en las antiguas minas de hierro y otros metales, hasta los asentamientos visigodos del siglo VII, cuyas estructuras fueron posteriormente aprovechadas por los padres agustinos. En el siglo XIII se erigió una torre defensiva para proteger a los habitantes de posibles ataques, torre que más tarde se convertiría en el campanario de la actual iglesia parroquial.
La fiesta tal como la conocemos hoy se consolidó en la época en que el servicio militar era obligatorio. Los quintos, orgullosos de haber cumplido con su deber, adquirieron un protagonismo especial en las festividades locales. En San Pablo de los Montes, esta tradición militar se fusionó con antiguas costumbres de purificación a través del fuego y con rituales de iniciación que han perdurado hasta nuestros días, convirtiéndose en un patrimonio inmaterial de incalculable valor.
El reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Regional en 1994 supuso un espaldarazo definitivo para una celebración que, pese a los cambios sociales, ha sabido mantener intacta su esencia. La desaparición del servicio militar obligatorio no ha impedido que las nuevas generaciones continúen asumiendo el rol de quintos, perpetuando así una tradición que constituye un elemento fundamental de la identidad de San Pablo de los Montes.
Calendario festivo: del anuncio a la celebración
La Fiesta de la Vaca no se reduce a un único día, sino que se desarrolla a lo largo de varias jornadas en las que cada acto tiene un significado particular. El calendario festivo arranca varios días antes del 25 de enero con rituales preparatorios que van elevando la expectación hasta alcanzar el clímax en el día grande.
La Reseña: primer anuncio de la fiesta
Aproximadamente el 19 de enero, los quintos del año recorren las calles del pueblo durante la noche haciendo sonar sus cencerros. Este acto, conocido como la Reseña, constituye el anuncio oficial de que la fiesta está próxima. El estruendo metálico resuena por las callejuelas mientras los jóvenes acuden al Ayuntamiento a «pedir la vaca», solicitando formalmente el permiso indispensable para iniciar los preparativos de la celebración.
24 de enero: La Luminaria
La noche del 24 de enero marca el pistoletazo de salida oficial con la Luminaria, una gran hoguera que se enciende en la Plaza del Pilar. Durante todo el día, los quintos han recogido leña y retamas secas para alimentar este fuego purificador que simboliza la luz que aleja las tinieblas.
Programa del 24 de enero:
- Por la tarde: Preparación de las hogueras por parte de los quintos y jóvenes del pueblo
- 22:30 horas: Encendido de la Luminaria en la Plaza del Pilar
- Tradición del salto: Cuando las llamas lo permiten, los quintos cruzan la hoguera en un acto de purificación
- Chocolate caliente: El Ayuntamiento ofrece chocolate a todos los asistentes
- 23:00 horas: Baile y música en la Sala de Cultura
- Durante toda la noche: La «Ronda de la Vaca» recorre el pueblo con los cencerros anunciando la inminente celebración
25 de enero: El Día de la Vaca
El 25 de enero, festividad de la Conversión de San Pablo, es el día grande. Desde primera hora de la mañana, el pueblo se llena de actividad y los visitantes comienzan a llegar para no perderse ni un detalle de esta peculiar celebración.
Programa del 25 de enero:
- Primeras horas: Los cencerreros, el escobonero, el vaquero y la Madre Cochina se reúnen y recorren el pueblo
- 12:00 horas: Misa solemne en honor a San Pablo
- Durante la misa: Los quintos esconden a la Madre Cochina para que los casados la busquen
- Tras la misa: Procesión con las imágenes de San Pablo y San Sebastián por las calles del pueblo
- Durante la procesión: La Ronda de la Vaca interrumpe el cortejo religioso en tres ocasiones, simbolizando el enfrentamiento entre el bien y el mal
- 13:00 horas: Tirada del Palo entre solteros y casados
- A continuación: Carrera de la Vaca con los forasteros
- Durante toda la tarde: Invitación a tostones (garbanzos tostados) y limonada en el Ayuntamiento
- 20:30 horas: Baile con orquesta en la Sala de Cultura
Los personajes de la fiesta: tradición con rostro
Uno de los elementos más fascinantes de la Fiesta de la Vaca reside en los personajes tradicionales que los quintos encarnan. Cada uno de ellos tiene una misión específica y viste atuendos característicos que se han transmitido de generación en generación.
El Vaquero
Es el personaje central de la celebración. Viste traje corto, chaleco y chaquetilla, zahones, botas camperas y sombrero. En su mano porta la vaca: un palo largo rematado en uno de sus extremos por unos cuernos de vaca adornados con cintas de colores y flores. Es quien se encarga de «correr» a los forasteros simulando las embestidas del animal.
La Madre Cochina
Un quinto disfrazado de mujer que recorre las calles con actitud jocosa, asediando a las jóvenes e intentando levantarles las faldas. Su escondite durante la misa es uno de los momentos más esperados: si los casados la encuentran antes de que termine el oficio religioso, serán ellos quienes corran la vaca; si no, ese honor recae en los quintos.
El Escobonero
Vestido como un campesino con ropas harapientas, zurrón y honda de cuero, se encarga de limpiar simbólicamente los supuestos excrementos de la vaca. Lleva escobas hechas con retamas y utiliza su honda para hacer correr más a los cencerreros, añadiendo dinamismo al espectáculo.
Los Cencerreros
Integran el resto del grupo de quintos. Llevan colgados de la cintura grandes cencerros con los que arman un alboroto ensordecedor que se oye por todo el pueblo. Su misión es acompañar al vaquero creando el ambiente sonoro característico de la fiesta y contribuyendo al caos controlado que hace tan especial esta celebración.
Rituales y actos emblemáticos
La Procesión: encuentro entre lo sagrado y lo profano
La procesión del 25 de enero es uno de los momentos más cargados de simbolismo. Desfilan en primer lugar la imagen de San Sebastián, engalanada con ramas de pino, cintas de colores, rosquillas y mandarinas, seguida por la imagen del patrón, San Pablo. Durante el recorrido procesional, la Ronda de la Vaca irrumpe en tres ocasiones haciendo sonar fuertemente los cencerros e interrumpiendo el paso de las imágenes. Este acto representa el enfrentamiento entre el bien y el mal, entre lo religioso y lo mundano, una dualidad que caracteriza toda la celebración.
La Tirada del Palo
Tras la misa tiene lugar uno de los momentos más esperados: la Tirada del Palo. Se trata de un gran tronco de madera atado con gruesas cuerdas por ambos extremos. A un lado tiran los solteros; al otro, los casados. El grupo que consiga arrastrar el tronco más distancia será el vencedor de esta batalla que simboliza la fuerza de la juventud frente a la experiencia de la madurez.
La Carrera de la Vaca: protagonismo del forastero
Sin duda, el momento más espectacular y divertido de la fiesta. Los espectadores se colocan en dos filas formando un pasillo desde la plaza hasta el Ayuntamiento. Los quintos buscan entonces a un forastero que, según la tradición, no puede negarse a participar sin faltar al respeto al pueblo y sus costumbres.
El forastero seleccionado es sujetado por los brazos mientras el vaquero le pincha con la vaca simulando embestidas, todo ello acompañado del estruendo incesante de los cencerros. Así es conducido hasta el interior del Ayuntamiento, donde se le obsequia con tostones (garbanzos tostados) y limonada como premio por haber cumplido con el ritual. Tras recuperar el aliento, el forastero es devuelto de la misma manera al exterior, y la operación se repite con otros visitantes o vecinos voluntarios.
Esta tradición simboliza el pago del «impuesto» que deben abonar quienes no nacieron en San Pablo para poder participar plenamente de la fiesta, un rito de paso que integra al visitante en la comunidad aunque sea por un día.
Espacios que cobran vida durante la fiesta
La Fiesta de la Vaca se desarrolla fundamentalmente en el casco urbano de San Pablo de los Montes, un pueblo de arquitectura tradicional serrana donde el granito marca la estética de plazas y callejuelas. Los escenarios principales son:
Plaza del Pilar
Aquí tiene lugar la Luminaria, la gran hoguera que inaugura oficialmente la celebración. El espacio se llena de vecinos y visitantes que se arremolinan en torno al fuego para calentarse y contemplar el salto ritual de los quintos.
Plaza del Ayuntamiento (Plaza de la Constitución)
Construida en 1924, esta plaza configurada en forma de glorieta cuadrada y cercada por un muro de granito con tres entradas, es el corazón neurálgico de la fiesta. Aquí se celebra la Carrera de la Vaca, aquí se forma el pasillo humano y aquí culmina el recorrido de los forasteros antes de ser invitados a los tradicionales tostones.
Iglesia Parroquial de la Conversión de San Pablo
Edificio de planta en cruz latina orientada de este a oeste, con su característica torre campanario construida sobre la original torre defensiva del siglo XIII. Es el escenario de la misa solemne y el punto de partida y llegada de la procesión.
Calles del casco histórico
Las callejuelas empedradas del pueblo se convierten en el laberinto donde la Madre Cochina se esconde, donde la procesión se interrumpe y donde los cencerros resuenan creando una atmósfera única. Cada rincón adquiere protagonismo durante estos días.
El entorno natural que rodea San Pablo de los Montes, con parajes de gran riqueza paisajística donde abundan ciervos, corzos y jabalíes, aporta un marco incomparable. Las sierras de La Calderina y de San Pablo de los Montes, con cimas que superan los 1.400 metros de altitud como el Cerro Vicente, crean un telón de fondo espectacular para esta celebración invernal.
Secretos y curiosidades de una tradición viva
La Fiesta de la Vaca encierra numerosos detalles y anécdotas que la convierten en una celebración verdaderamente singular:
- El salto purificador: Cruzar la hoguera de la Luminaria no es solo un acto de valentía, sino un ritual de purificación que simboliza el paso de las tinieblas a la luz, del año viejo al nuevo ciclo festivo.
- La búsqueda de la Madre Cochina: Los casados disponen únicamente del tiempo que dura la misa para encontrar a este personaje. La realidad es que casi nunca lo consiguen, ya que los quintos la esconden en lugares prácticamente imposibles de localizar en tan breve plazo.
- Origen del nombre «la vaca»: Aunque no existe documentación histórica definitiva, se cree que el nombre proviene de antiguos rituales ganaderos en los que se utilizaban cuernos de vaca en ceremonias de fertilidad y protección del ganado.
- Los tostones y la limonada: Esta combinación aparentemente simple constituye un elemento identitario fundamental. Los garbanzos tostados representan la humildad de la gastronomía serrana, mientras que la limonada refresca y simboliza la hospitalidad del pueblo.
- La desaparición del servicio militar: Pese a que el reclutamiento obligatorio finalizó en 2001, en San Pablo de los Montes se sigue manteniendo la figura de «los quintos» como los jóvenes que cumplen edad para participar activamente en las fiestas, perpetuando así la tradición.
- Concurso de fotografía: Durante la celebración se organiza un concurso fotográfico que busca captar la esencia de la fiesta, premiando las instantáneas que mejor reflejen la emoción, el colorido y el ambiente festivo.
- La triple interrupción: El número tres en los cortes de la procesión no es casual. En la simbología cristiana, el tres representa la Trinidad, mientras que en lo popular simboliza la insistencia del mal que finalmente es vencido por el bien.
Recomendaciones para vivir la fiesta como un local
Alojamiento: San Pablo de los Montes cuenta con opciones de turismo rural y casas de alojamiento limitadas, por lo que es aconsejable reservar con bastante antelación. Las localidades cercanas como Los Yébenes (a 20 km) o Menasalbas (a 10 km) ofrecen alternativas. Toledo capital, situada a unos 50 km, cuenta con amplia oferta hotelera y permite disfrutar de la ciudad imperial antes o después de la fiesta.
Cómo llegar: Desde Toledo, se accede por la CM-4000 en dirección a San Pablo de los Montes (unos 50 km). Desde Madrid, tomar la A-42 hasta Toledo y después seguir por la CM-4000 (aproximadamente 120 km en total). Es recomendable utilizar vehículo propio, ya que las conexiones de transporte público son limitadas. El día de la fiesta, llegar temprano asegura encontrar aparcamiento cerca del casco urbano.
Qué ponerse: Enero en la sierra de Toledo es frío. La altitud de 907 metros y las fechas invernales hacen imprescindible llevar ropa de abrigo, calzado cómodo y resistente para caminar por calles empedradas, y prendas que no te importe que se manchen si decides participar activamente. Un gorro y guantes son muy recomendables, especialmente para la noche de la Luminaria.
Gastronomía local: Además de los tostones y la limonada que se ofrecen durante la fiesta, San Pablo de los Montes y la comarca de los Montes de Toledo destacan por su caza mayor (venado, jabalí), las migas, el cochifrito, las gachas y los productos derivados del cerdo ibérico. Los vinos de la zona de Méntrida complementan perfectamente estos platos contundentes. No te pierdas la oportunidad de probar la repostería tradicional en alguna de las pastelerías del pueblo.
Respeto y participación: La Fiesta de la Vaca es una celebración arraigada en la identidad local. Si eres seleccionado como forastero para ser «corrido», la tradición establece que aceptes de buen grado. Negarse se considera una falta de respeto. Participa con alegría y sentido del humor; es una experiencia única que recordarás para siempre.
Fotografía y redes sociales: La fiesta es muy fotogénica, pero conviene ser respetuoso durante los actos religiosos. Los momentos de la Carrera de la Vaca, la Luminaria y los personajes tradicionales ofrecen oportunidades extraordinarias para capturar imágenes únicas. Compartir la experiencia en redes sociales ayuda a difundir esta maravillosa tradición.
Dudas habituales sobre la celebración
¿Es obligatorio participar en la Carrera de la Vaca si soy forastero?
Según la tradición, negarse a ser corrido por la vaca se considera una falta de respeto al pueblo y sus costumbres. Sin embargo, en la práctica, nadie te obligará físicamente. Lo habitual es aceptar de buen grado y disfrutar de esta experiencia única que forma parte del encanto de la fiesta. Es completamente seguro y terminas con una anécdota inolvidable y la invitación a tostones y limonada.
¿Hay actividades para niños durante la Fiesta de la Vaca?
Aunque la fiesta no tiene un programa específicamente infantil, los niños pueden disfrutar de la Luminaria, los personajes tradicionales y el ambiente festivo en general. La procesión y el espectáculo de los cencerros suelen fascinar a los más pequeños. Eso sí, conviene supervisarlos en todo momento, especialmente cerca de la hoguera y durante la Carrera de la Vaca.
¿Se puede asistir solo a la Luminaria o es necesario quedarse todo el fin de semana?
Puedes organizar tu visita según tus preferencias. Mucha gente acude solo a la Luminaria del 24 de enero por la noche y regresa al día siguiente para el Día de la Vaca. Otros prefieren disfrutar de todo el fin de semana en la zona, aprovechando para conocer el patrimonio natural y cultural de los Montes de Toledo. Ambas opciones son válidas, aunque vivir la fiesta completa permite apreciar mejor su significado y evolución.
¿Hay restricciones de aforo o es necesario inscribirse previamente?
No existen restricciones de aforo ni es necesaria inscripción previa. Se trata de una fiesta popular y abierta a todos los visitantes. Simplemente hay que llegar y dejarse llevar por el ambiente. Eso sí, si deseas comer en algún restaurante local, es aconsejable reservar mesa con antelación, ya que la afluencia de visitantes es considerable.
¿Qué diferencia hay entre esta fiesta y otras similares de toros o vaquillas?
Aunque el nombre incluye «vaca», no se trata de festejos taurinos ni se utiliza ningún animal real. La vaca es un palo con cuernos manejado por el vaquero. La fiesta se centra en la tradición, el folklore, los personajes típicos y la integración ritual del forastero en la comunidad, sin ningún elemento de riesgo real relacionado con animales. Es una celebración completamente diferente a los encierros o las vaquillas.
¿Se celebra la fiesta si cae en día laborable?
Sí, la Fiesta de la Vaca se celebra siempre los días 24 y 25 de enero, independientemente del día de la semana que sean. Si caen entre semana, los actos se mantienen en esas fechas, aunque la afluencia de visitantes puede ser menor que cuando coincide con fin de semana. Los vecinos de San Pablo de los Montes mantienen su compromiso con la tradición sin cambios de fechas.
Enlaces de interés
- Ayuntamiento de San Pablo de los Montes: https://aytosanpablodelosmontes.es – Web oficial del Ayuntamiento con información actualizada sobre la fiesta y otros eventos.
- Turismo Castilla-La Mancha – Fiesta de la Vaca: Página oficial de turismo – Descripción detallada de la celebración.
- Diputación Provincial de Toledo: https://www.turismoprovinciatoledo.es – Información turística de la provincia y rutas por los Montes de Toledo.
- Oficina de Turismo de Toledo: Teléfono 925 254 030 – Para información general sobre la provincia y cómo organizar tu visita.
La Fiesta de la Vaca de San Pablo de los Montes es mucho más que una celebración tradicional: es un viaje en el tiempo, una experiencia antropológica viva y una oportunidad única de conectar con las raíces más profundas de Castilla-La Mancha. Entre el calor de la Luminaria, el estruendo de los cencerros y la emoción de la Carrera de la Vaca, esta festividad de Interés Turístico Regional ofrece a sus visitantes la posibilidad de formar parte de una tradición centenaria que se resiste a desaparecer y que continúa emocionando año tras año a quienes tienen la fortuna de vivirla.