Danzantes y Santísimo Cristo de la Viga de Villacañas
Con trajes espectaculares rinden homenaje al patrón local
En pleno corazón de La Mancha toledana, cada mes de abril y mayo, la localidad de Villacañas se viste de gala para celebrar una de las festividades más singulares y coloristas de Castilla-La Mancha: los Danzantes y Santísimo Cristo de la Viga. Esta celebración, declarada de Interés Turístico Regional desde 1991, constituye un tesoro etnográfico único que fusiona devoción religiosa, folklore popular y una leyenda marinera que, de forma sorprendente, ha arraigado durante más de cinco siglos en estas tierras de interior.

Villacañas, municipio de unos 9.400 habitantes situado a 77 kilómetros al este de Toledo, en la comarca de La Mancha, se convierte durante estos días en el escenario de una fiesta extraordinaria donde ocho danzantes ataviados con trajes espectaculares rinden homenaje al patrón local mediante coreografías ancestrales, versos satíricos y una devoción que se transmite de generación en generación.
La peculiaridad de esta festividad reside en su mezcla perfecta entre lo sagrado y lo profano. Mientras las danzas tradicionales se ejecutan con solemnidad ante el Cristo de la Viga, el Porra recita chascarrillos y críticas humorísticas dirigidas a las autoridades y acontecimientos del año. El colorido de los trajes, que requieren más de dos horas para vestirse y están considerados auténticas obras de arte textil, convierte cada actuación en un espectáculo visual inolvidable que atrae a miles de visitantes año tras año.
Una leyenda marinera anclada en tierras manchegas
El origen de la devoción al Cristo de la Viga se pierde en la bruma de los siglos, envuelto en una leyenda marinera que, paradójicamente, ha encontrado su hogar más ferviente en una localidad del interior peninsular, a cientos de kilómetros del mar más cercano.
Cuenta la tradición que durante la Edad Media, en plena travesía hacia Las Indias, un barco español se vio sorprendido por una violenta tempestad que amenazaba con hundir la embarcación y acabar con la vida de toda la tripulación. Las olas gigantescas zarandeaban el navío mientras los marineros, aterrorizados, encomendaban sus almas al cielo. Fue entonces cuando ocurrió el prodigio: en lo alto de la viga mayor del mástil, apareció la imagen de un Cristo crucificado rodeado por ocho danzantes que ejecutaban sus pasos al ritmo del oleaje.
Al momento, el temporal amainó, las aguas se calmaron y la tripulación se salvó milagrosamente. Entre aquellos marineros supervivientes se encontraba un natural de Villacañas que, agradecido por la intervención divina, trajo hasta su pueblo natal la devoción por este Cristo marinero, instaurando la tradición de honrarle mediante danzas que recreaban aquellas que había presenciado en lo alto del mástil durante la tormenta.
Más allá de la leyenda, el origen histórico de la festividad está vinculado a la Orden Militar de San Juan de Jerusalén, conocidos como los Caballeros de Malta o Sanjuanistas. Fue esta orden militar quien repobló Villacañas en el siglo XIII tras otorgar carta de población en 1230 a Villar de Cañas, como entonces se conocía el lugar. Los caballeros sanjuanistas, con su profunda espiritualidad y organización militar, cristianizaron las danzas preexistentes y organizaron la Cofradía del Santísimo Cristo, cuya estructura jerárquica todavía hoy conserva nomenclaturas y símbolos militares.
Este origen sanjuanista explica los cargos directivos de la cofradía: el Mariscal (presidente o hermano mayor que porta una bengala), el Capitán (lleva una imagen pequeña del Cristo y un bastón), el Sargento Mayor (porta bastón y estandarte) y el Abanderado (lleva bandera y bengala). La cruz de ocho puntas sanjuanista todavía puede contemplarse en diversos dinteles de casas antiguas, en la iglesia parroquial, en la ermita del Cristo de la Viga y en la casa de la Tercia, testimonio pétreo de aquella presencia que configuró la identidad religiosa y cultural de Villacañas.
Del 19 de marzo al 1 de mayo: un ciclo festivo marcado por la tradición
La festividad del Cristo de la Viga no se limita a un único día, sino que constituye un ciclo festivo que se extiende desde mediados de marzo hasta principios de mayo, con momentos culminantes que congregan a toda la población.
19 de marzo: La Puja que inicia el ciclo
El ciclo festivo arranca oficialmente el 19 de marzo, festividad de San José, con la celebración de la Puja en casa del Mariscal de la Cofradía. Durante aproximadamente cuatro intensas horas, desde las 10:00 hasta las 14:00 horas, decenas de vecinos pujan económicamente por el privilegio de convertirse en danzantes, Porra, Alforjero o Maestro durante el año en curso.
Ser danzante del Cristo de la Viga constituye uno de los mayores honores para un villacañero. Las pujas alcanzan cifras elevadas que pueden superar los 5.000 euros por cada uno de los siete puestos de danzante, testimonio del fervor y la devoción que los vecinos profesan a su patrón. Existen listas de espera centenarias, con familias enteras que aguardan durante generaciones la oportunidad de ocupar uno de estos codiciados puestos.
Una vez adjudicados los cargos, los nuevos danzantes comienzan inmediatamente los ensayos. Cada domingo, por la mañana y por la tarde, se reúnen en casa del Maestro para aprender y perfeccionar las complejas coreografías que deberán ejecutar. Los ayudan en esta tarea los dos mozos de la cofradía, garantizando que cada paso, cada giro y cada golpe de palo se realice con la precisión que la tradición exige.
Del 27 al 30 de abril: preparativos y primeras danzas
Aunque las celebraciones pueden extenderse desde el 21 de abril hasta el 2 de mayo según el calendario de cada año, el núcleo principal de actividades tiene lugar del 27 de abril al 1 de mayo.
Durante estos días previos al día grande, los danzantes ejecutan sus primeras actuaciones ante las puertas del Mayordomo, que sostiene en sus manos un cetro con la imagen del Cristo de la Viga. Arrodillados, todos los danzantes le hacen una reverencia mientras recitan dichos o súplicas, composiciones poéticas que narran la Pasión de Cristo y expresan agradecimiento al patrón.
El 30 de abril marca la víspera del día grande. Por la mañana, los danzantes actúan frente a la ermita de la Purísima Concepción (también conocida como ermita de la Virgen). Por la tarde, cambian su indumentaria por trajes aún más vistosos y elegantes, donde destacan las enaguas blancas bordadas, y se dirigen a la Iglesia Parroquial para rezar las Vísperas solemnes.
Tras el acto religioso, recorren las calles del pueblo realizando cuatro danzas en las casas de los cofrades que ostentan la Sargentería, la bandera, el Cristo y el estandarte. En cada casa son obsequiados con el típico refresco, puñado y rosquillas, en un ritual de hospitalidad que refuerza los lazos comunitarios. La víspera culmina por la noche con la Pólvora, un espectáculo pirotécnico en el auditorio del Parque de la Glorieta del Prado donde los danzantes ejecutan algunos paloteos ante la expectación de vecinos y visitantes.
1 de mayo: el día grande del Cristo de la Viga
El 1 de mayo, festividad nacional y día del Cristo de la Viga, constituye la jornada culminante de toda la celebración. Desde primera hora de la mañana, Villacañas se llena de vida, con ausentes que regresan a su pueblo natal y visitantes que acuden desde todos los rincones de España para presenciar esta festividad única.
Programa del 1 de mayo:
- 08:00 horas: Reseña tradicional con tambor y dulzaina por las calles del pueblo
- 10:00 horas: Los danzantes recogen a las autoridades en el Ayuntamiento
- 11:00 horas: Solemne misa en honor al Santísimo Cristo de la Viga en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción
- Tras la misa: Primera danza del día, la Marcha Real, ejecutada ante el Cristo de la Viga en el interior de la iglesia
- A continuación: Danzas completas en el auditorio de la Glorieta del Prado ante miles de espectadores
- 18:00 horas: Procesión con la imagen del Cristo de la Viga por las calles del pueblo
- Durante la procesión: Los danzantes ejecutan sus coreografías a lo largo de todo el recorrido
- Tras la procesión: Entrada emocionante del Cristo en la iglesia, momento de gran fervor popular
Los protagonistas: personajes que dan vida a la tradición
La festividad del Cristo de la Viga cuenta con una serie de personajes tradicionales que hacen única esta celebración. Cada uno tiene un papel específico, una indumentaria característica y una responsabilidad dentro del ritual festivo.
Los siete Danzantes
Son los ejecutantes principales de las danzas. Visten el traje más espectacular y elaborado de toda la fiesta, una auténtica obra de arte textil compuesta por numerosas piezas que requieren más de dos horas para vestirse completamente. El proceso de vestir a un danzante es laborioso y delicado, realizado por manos expertas que conocen cada detalle de esta indumentaria sagrada.
El traje del danzante incluye elementos como las faldillas de terciopelo rojo decoradas con estrellas doradas, símbolo del firmamento y la protección celestial. Pero la pieza más destacada y vistosa es la caída, un gran lazo bordado de color blanco que se ciñe a la cintura y cuyos extremos, adornados con cintas, cruzan la espalda creando un efecto visual deslumbrante. Las enaguas blancas bordadas que lucen el 1 de mayo contrastan con las de la víspera, añadiendo solemnidad al atuendo.
Cada danzante porta también castañuelas para la Danza Valenciana, palos para el Paloteo y cintas de colores para la Danza del Cordón. El traje completo está cargado de simbolismo religioso y cultural, convirtiéndose en un patrimonio inmaterial que los danzantes lucen con profundo respeto y veneración, conscientes de ser portadores de algo valiosísimo y sagrado.
El Porra
Es el director de la danza y el personaje que aporta el contrapunto humorístico a la solemnidad del acto religioso. Su figura puede compararse con la del bufón medieval, pero con una función mucho más profunda: canalizar la voz popular mediante la sátira constructiva.
El Porra viste chaleco y calzón rojo decorados con estrellas doradas, en contraste con la vestimenta blanca de los danzantes. En su mano lleva una efigie barbada que cambia de atuendo según el día: enaguas blancas en la víspera y rojas el día del Cristo.
Su misión principal es recitar chascarrillos y versos satíricos dirigidos a las autoridades locales (alcalde, párroco), acontecimientos del año y costumbres del pueblo. Estas críticas, siempre realizadas con respeto y sentido del humor, permiten trasladar la opinión popular y, en ocasiones, han contribuido a mejorar aspectos de la vida municipal. Los dichos del Porra se esperan cada año con gran expectación, siendo uno de los momentos más celebrados de la fiesta.
El Alforjero
Tiene la responsabilidad práctica de portar todos los objetos necesarios para ejecutar las danzas: los palos para el Paloteo, guardados en unas alforjas características, y el palo o mástil con las cintas de colores que se utilizan en la Danza del Cordón. Su función, aunque aparentemente secundaria, resulta fundamental para el correcto desarrollo de las coreografías.
El Maestro
Es quien dirige y enseña las danzas a los nuevos danzantes durante los ensayos dominicales. Generalmente se trata de alguien con amplia experiencia, que ha sido danzante durante muchos años y conoce a la perfección cada matiz de las coreografías tradicionales. Su casa se convierte en el centro de aprendizaje donde, ayudado por los dos mozos de la cofradía, transmite el conocimiento dancístico de generación en generación.
Las danzas: poesía en movimiento al son de la tradición
Las danzas del Cristo de la Viga constituyen el elemento más característico y vistoso de toda la celebración. No se trata de una única danza, sino de un conjunto de coreografías tradicionales que se ejecutan en diferentes momentos del ciclo festivo, cada una con su música, su significado y su técnica específica.
La Marcha Real
Es la primera danza que se ejecuta el 1 de mayo, inmediatamente después de la misa solemne, en el interior de la Iglesia Parroquial ante la imagen del Cristo de la Viga. Se trata de un momento de profunda solemnidad donde los danzantes, con sus espectaculares trajes, rinden el primer homenaje coreográfico al patrón.
La Danza de Paloteo
Sin duda, una de las más espectaculares y llamativas. Los danzantes, armados con palos de madera, ejecutan una coreografía que simula un combate ritual. Al compás de la música de gaita y tamboril, golpean rítmicamente sus palos mientras brincan y giran, creando un espectáculo visual y sonoro impresionante.
El entrechoque de los palos marca el ritmo de la danza, mientras los danzantes se desplazan formando figuras geométricas. Aunque parezca una lucha, cada movimiento está perfectamente coreografiado y simboliza la victoria del bien sobre el mal, de la luz sobre las tinieblas.
La Valenciana
También conocida como Danza de Castañuelas, constituye un momento de mayor alegría y colorido. Los danzantes ejecutan sus pasos al son de las castañuelas, creando ritmos complejos y coordinados que requieren gran destreza y sincronización. El taconeo y el repiqueteo de las castañuelas se entrelazan con la melodía tradicional en una explosión de folklore manchego.
La Danza del Cordón
Es quizá la más simbólica y compleja de todas. El Alforjero clava o sujeta en el suelo un palo o mástil de aproximadamente tres metros de altura del que penden ocho cintas de diferentes colores, una para cada danzante.
Al compás de la melodía, cada danzante toma una cinta y comienza a moverse siguiendo un patrón establecido: se cruzan con el siguiente danzante haciendo puente, pasan por debajo o por encima de las cintas de los compañeros, entrelazan sus recorridos… El resultado final es asombroso: las cintas quedan perfectamente trenzadas alrededor del palo formando un cordón multicolor que cubre completamente el mástil con un diseño geométrico precioso.
Esta danza simboliza la unión de la comunidad, la armonía entre los vecinos y la creación de belleza mediante el esfuerzo coordinado. Una vez completado el cordón, los danzantes deshacen el trenzado ejecutando los pasos en orden inverso, hasta que las cintas vuelven a colgar sueltas del palo.
La Danza de la Carrera
Se ejecuta durante la procesión de la tarde, cuando los danzantes acompañan la imagen del Cristo por las calles del pueblo. Es una danza más dinámica y alegre, que permite a los espectadores disfrutar de las coreografías mientras siguen el cortejo procesional.
Escenarios de una fiesta que transforma el pueblo
La festividad del Cristo de la Viga se desarrolla en diversos espacios emblemáticos de Villacañas, convirtiendo el casco urbano en un gran escenario festivo donde lo sagrado y lo popular se entrelazan.
Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción
Este templo, cuyas raíces se remontan a la época sanjuanista, constituye el epicentro religioso de la celebración. En su interior se conserva la imagen del Santísimo Cristo de la Viga, y aquí tiene lugar la misa solemne del 1 de mayo, así como la primera ejecución de la Marcha Real.
La iglesia muestra en su arquitectura diversas influencias históricas. Conserva elementos góticos y renacentistas, y su estructura refleja las diversas ampliaciones y reformas realizadas a lo largo de los siglos. El momento en que el Cristo entra en la iglesia tras la procesión de la tarde constituye uno de los instantes de mayor emoción popular, con la iglesia completamente abarrotada de fieles.
Ermita del Cristo de la Viga
También conocida como ermita de la Purísima Concepción, este pequeño templo muestra en su arquitectura la característica cruz sanjuanista que recuerda el origen militar de la devoción al Cristo de la Viga. El 30 de abril, los danzantes actúan frente a esta ermita en uno de los actos previos al día grande.
Auditorio de la Glorieta del Prado
Es el escenario principal donde se ejecutan las danzas completas el 1 de mayo tras la misa. Aquí se congregan miles de espectadores para contemplar la Danza de Paloteo, la Valenciana y la espectacular Danza del Cordón, mientras el Porra recita sus versos satíricos y chascarrillos.
El Parque de la Glorieta del Prado se convierte durante estos días en el corazón festivo de Villacañas, llenándose de visitantes que buscan los mejores lugares para contemplar el espectáculo de color, música y tradición.
Plaza de España y Ayuntamiento
El edificio del Ayuntamiento de Villacañas, que conserva su puerta original barroca del siglo XVIII, es donde los danzantes recogen a las autoridades municipales en la mañana del 1 de mayo antes de dirigirse a la misa. La Plaza de España también acoge parte de las celebraciones y es punto de encuentro para vecinos y visitantes.
Las calles del casco urbano
Durante la procesión de la tarde, las calles de Villacañas se engalanan y llenan de vecinos y visitantes que contemplan el paso del Cristo de la Viga mientras los danzantes ejecutan la Danza de la Carrera. El recorrido procesional atraviesa las principales arterias del pueblo, permitiendo que todos puedan participar de este momento culminante de la festividad.
Singularidades y aspectos únicos de la celebración
La festividad de los Danzantes y Santísimo Cristo de la Viga encierra numerosos detalles y curiosidades que la convierten en una celebración verdaderamente excepcional:
- Una devoción marinera en tierras de secano: Resulta paradójico que una de las devociones marineras más fervientes de España se profese en una localidad manchega situada a cientos de kilómetros del mar. Esta aparente contradicción aumenta el misterio y el atractivo de la leyenda fundacional.
- Más de 500 años de continuidad: La fiesta se viene celebrando ininterrumpidamente desde hace más de cinco siglos, lo que la convierte en una de las tradiciones vivas más antiguas de Castilla-La Mancha. Generación tras generación han ido transmitiendo los conocimientos necesarios para mantener viva esta herencia cultural.
- El arte textil de los trajes: Vestir completamente a un danzante requiere más de dos horas de trabajo por parte de manos expertas que conocen la colocación exacta de cada una de las numerosas piezas. Los trajes se conservan con mimo durante todo el año y se consideran auténticas reliquias familiares transmitidas de padres a hijos.
- Las pujas millonarias: Las cifras alcanzadas en la puja del 19 de marzo pueden superar los 5.000 euros por puesto, testimonio del valor emocional y espiritual que los villacañeros otorgan al privilegio de ser danzante. Estas cantidades se destinan a sufragar los gastos de la cofradía y el mantenimiento de la tradición.
- Listas de espera centenarias: Algunas familias llevan más de cien años esperando su turno para participar como danzantes. Este sistema de espera garantiza que la tradición se transmita ordenadamente, aunque también genera frustración entre quienes desean participar y deben aguardar décadas.
- La función social del Porra: Los chascarrillos satíricos no son simple entretenimiento, sino una válvula de escape social que permite criticar constructivamente a las autoridades y costumbres locales. En ocasiones, estas críticas humorísticas han contribuido a corregir situaciones o mejorar aspectos de la vida municipal.
- Simbolismo militar sanjuanista: La estructura jerárquica de la cofradía (Mariscal, Capitán, Sargento Mayor, Abanderado) y los símbolos que portan (bengalas, bastones, estandartes) conectan directamente con el origen medieval de la Orden de San Juan de Jerusalén, proporcionando una continuidad histórica única.
- El 1 de mayo como día grande: Al coincidir con la festividad nacional del Trabajo, permite que muchos ausentes regresen a Villacañas y que visitantes de toda España puedan acudir sin problemas laborales, incrementando exponencialmente la participación y el ambiente festivo.
Consejos útiles para disfrutar plenamente de la fiesta
Cómo llegar: Villacañas se encuentra a 77 km al este de Toledo capital, con excelentes comunicaciones por carretera. Desde Toledo, tomar la CM-42 dirección Madridejos y después la CM-400. Desde Madrid, la ruta más directa es por la A-4 hasta Ocaña, y después por la CM-400 (aproximadamente 100 km). El municipio también cuenta con estación de ferrocarril en la línea Madrid-Alcázar de San Juan, facilitando el acceso en transporte público.
Dónde alojarse: Villacañas dispone de hostales y casas rurales, aunque la oferta es limitada y conviene reservar con bastante antelación, especialmente para la noche del 30 de abril al 1 de mayo. Las localidades cercanas como Quintanar de la Orden (a 20 km) o Tembleque (a 25 km) ofrecen alternativas de alojamiento. Toledo capital, con su amplia oferta hotelera, también es una opción excelente que permite combinar la visita a la fiesta con el descubrimiento de la ciudad imperial.
Vestimenta recomendada: Finales de abril y principios de mayo ofrecen temperaturas agradables en La Mancha, pero pueden producirse cambios bruscos. Llevar calzado cómodo es fundamental, ya que pasarás muchas horas de pie contemplando las danzas y siguiendo la procesión. Para la tarde, una chaqueta ligera puede resultar útil. Si piensas seguir la procesión, ten en cuenta que el recorrido es largo.
Gastronomía local: Aprovecha la visita para degustar la gastronomía manchega en los restaurantes de Villacañas. No te pierdas las gachas, el pisto manchego, las migas ruleras, el queso manchego con denominación de origen, los asadillos y los platos de caza (perdiz, conejo). En repostería, las tradicionales flores manchegas y las rosquillas que se ofrecen en las casas de los cofrades son un clásico. Los vinos de La Mancha acompañan perfectamente estos platos contundentes.
Fotografía y grabación: La festividad ofrece oportunidades fotográficas excepcionales, especialmente durante las danzas en la Glorieta del Prado y la procesión. El colorido de los trajes, las expresiones de devoción y el ambiente festivo crean composiciones visuales únicas. Durante la misa y los actos religiosos, mantén una actitud respetuosa y discreta con cámaras y móviles.
Otros atractivos de Villacañas: Aprovecha tu visita para conocer los Silos de Villacañas, viviendas subterráneas declaradas Bien de Interés Cultural que constituyen un conjunto arquitectónico único en Europa. El Museo Etnográfico del Silo y la Casa-Museo de la Tía Sandalia merecen también una visita. Los humedales y lagunas de los alrededores (Laguna de Peñahueca, Laguna de Tirez) ofrecen posibilidades para los amantes de la naturaleza y la observación de aves.
Cuestiones habituales sobre los Danzantes y el Cristo de la Viga
¿Pueden participar como danzantes personas de fuera de Villacañas?
La tradición establece que solo pueden ser danzantes los vecinos de Villacañas o personas con fuertes vínculos familiares con el municipio. Se trata de una celebración profundamente identitaria donde participar como danzante constituye un honor reservado a quienes han nacido o tienen raíces en el pueblo. Las pujas del 19 de marzo están abiertas únicamente a los cofrades y vecinos empadronados. Los visitantes pueden disfrutar como espectadores de todo el esplendor de la fiesta.
¿Cuánto tiempo se tarda en aprender las danzas?
Los nuevos danzantes ensayan cada domingo, mañana y tarde, desde el 19 de marzo hasta el 1 de mayo. Son aproximadamente seis semanas de ensayos intensivos bajo la dirección del Maestro y con ayuda de los mozos de la cofradía. Las coreografías son complejas, requieren coordinación, memoria y resistencia física. Muchos de los que pujan ya tienen experiencia previa por haber ayudado en ensayos de años anteriores o por pertenecer a familias con tradición de danzantes.
¿Por qué se celebra el 1 de mayo y no el 3 de mayo como otros Cristos?
Aunque muchas celebraciones de la Santa Cruz se realizan el 3 de mayo, la festividad del Cristo de la Viga de Villacañas se ha fijado tradicionalmente en el 1 de mayo. Esta fecha coincide con la festividad del Trabajo, lo que facilita la asistencia de villacañeros ausentes y visitantes. Existen teorías que vinculan esta elección con antiguos rituales de primavera y fertilidad cristianizados posteriormente, aunque la tradición oral siempre ha mantenido el 1 de mayo como fecha señalada.
¿Qué significan los colores y símbolos de los trajes de los danzantes?
El rojo del terciopelo simboliza la Pasión de Cristo y el martirio, mientras que las estrellas doradas representan el firmamento y la protección celestial. El blanco de las enaguas simboliza la pureza y la fe. La caída blanca que cruza la espalda podría interpretarse como representación de las alas angelicales o como símbolo de la gracia divina. Cada elemento del traje tiene un significado espiritual que se ha transmitido oralmente durante generaciones.
¿Se pueden comprar los trajes de danzante o están disponibles para préstamo?
Los trajes de danzante son propiedad de las familias que durante generaciones han ostentado este honor, o bien pertenecen a la cofradía. No están disponibles para venta ni préstamo casual. Se consideran patrimonio sagrado que debe conservarse y respetarse. Cuando alguien gana la puja para ser danzante, la cofradía facilita el traje completo, que será vestido por personas expertas conocedoras de cada detalle de tan compleja indumentaria.
¿Hay eventos previos o posteriores relacionados con la fiesta?
Además del ciclo festivo principal (19 de marzo a 1 de mayo), durante todo el año la Cofradía del Santísimo Cristo organiza diversos actos: misas mensuales, reuniones, mantenimiento de la ermita y preparativos de las celebraciones. En septiembre suele celebrarse la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz con actos religiosos. La vida cofrade de Villacañas gira todo el año en torno a su patrón, aunque es en las fechas de finales de abril y principios de mayo cuando alcanza su máxima expresión.
Páginas web de referencia
- Ayuntamiento de Villacañas: https://www.villacanas.es – Información oficial sobre la festividad y otros eventos municipales.
- Turismo Castilla-La Mancha – Danzantes del Cristo de la Viga: Página oficial de turismo – Descripción de la festividad de Interés Turístico Regional.
- Diputación Provincial de Toledo: https://www.turismoprovinciatoledo.es – Información turística sobre Villacañas y la comarca de La Mancha toledana.
- Museo Etnográfico del Silo de Villacañas: Información en el Ayuntamiento sobre horarios de visita a los silos subterráneos y demás atractivos culturales del municipio.
La festividad de los Danzantes y Santísimo Cristo de la Viga de Villacañas representa una de las manifestaciones más ricas y completas del folklore religioso castellano-manchego. Entre la devoción profunda, el colorido espectacular de los trajes, la destreza de las coreografías tradicionales y el humor crítico del Porra, esta celebración de Interés Turístico Regional ofrece una experiencia cultural única que conecta el presente con un pasado medieval. Asistir a estas fiestas supone adentrarse en el corazón de La Mancha, descubrir sus raíces más profundas y participar de una tradición viva que sigue emocionando año tras año a propios y visitantes.