Fiestas de San Juan Evangelista y Santa Quiteria de Huete
Tradición, Galopeos y Pasión en la Alcarria Conquense
Huete, una localidad monumental situada en la comarca de la Alcarria conquense, se convierte cada mes de mayo en el epicentro de una de las celebraciones más auténticas y emotivas de la provincia de Cuenca. Las Fiestas de San Juan Evangelista y Santa Quiteria representan una tradición que se remonta varios siglos atrás, declaradas de Interés Turístico Regional en 2009, y que dividen la ciudad en dos bandos apasionados: los juanistas del barrio de Atienza y los quiterios del barrio de San Gil.

Estas festividades, que combinan fervor religioso, tradición popular y un ambiente festivo único, destacan especialmente por sus galopeos, bailes tradicionales al son de la dulzaina y el tamboril que inundan las calles de la ciudad durante cuatro intensos días. Los grupos de danza con nombres evocadores como Diablos, Escribanos, Tunos, Moros, Volantes o Valencianos, entre otros, dan vida a una celebración que ningún visitante olvida.
Si buscas vivir una experiencia auténtica en Castilla-La Mancha, donde la historia se entrelaza con la alegría popular y el patrimonio cobra vida, estas fiestas son una cita obligada. Recorrer las calles empedradas de Huete mientras resuenan las dulzainas, contemplar las procesiones bajo los balcones engalanados y compartir la pasión de los optenses por sus santos patronos es sumergirse en la esencia más pura de las celebraciones populares españolas.
Origen e historia de las fiestas: siglos de tradición en Huete
Las Fiestas de San Juan Evangelista y Santa Quiteria cuentan con una historia documentada que se remonta al menos al siglo XVII, aunque existen referencias aún más antiguas a los Cabildos de San Juan y Santa Quiteria en los siglos XVI y XIV respectivamente. Esta larga trayectoria convierte a estas celebraciones en una de las tradiciones más arraigadas de la provincia de Cuenca.
La ciudad de Huete se divide históricamente en dos barrios principales: el barrio de Atienza, que celebra a San Juan Evangelista el 6 de mayo, y el barrio de San Gil, que honra a Santa Quiteria el 22 de mayo. Esta división ha generado a lo largo de los siglos una sana rivalidad que se manifiesta en la organización de las fiestas, donde cada barrio se esfuerza por lucir sus mejores galas, sus danzas más elaboradas y sus galopeos más entusiastas.
Los nombres de los grupos de danza que participan en las celebraciones evocan tiempos remotos y oficios antiguos. En el barrio de Atienza, los juanistas cuentan con los Diablos, Escribanos, Tunos, Monagos, Pescadores y Virtudes. Por su parte, en el barrio de San Gil, los quiterios presentan a los Moros, Volantes, Valencianos, Pastores, Lusitanos, Saludadores, Gitanilla y Nueve Hermanas. Cada uno de estos grupos representa una tradición específica y realiza danzas y loas populares que se han transmitido de generación en generación.
La dulzaina y el tamboril han sido los instrumentos protagonistas de estas celebraciones durante siglos, aunque desde principios del siglo XX se incorporaron las bandas militares para amenizar los galopeos, añadiendo una nueva dimensión musical a las festividades. Esta evolución demuestra cómo las fiestas han sabido adaptarse a los tiempos sin perder su esencia tradicional.
El reconocimiento oficial llegó el 29 de mayo de 2009, cuando las Fiestas de San Juan y Santa Quiteria fueron declaradas de Interés Turístico Regional por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, consolidando su importancia como patrimonio cultural de la región.
Programa y calendario de las celebraciones
Las fiestas de ambos santos patronos siguen una estructura similar, extendiéndose a lo largo de cuatro días intensos que transforman completamente la vida de Huete. Cada jornada tiene su carácter propio y sus momentos especiales que los optenses esperan con ilusión durante todo el año.
Fiestas de San Juan Evangelista (del 8 al 11 de mayo)
Primer día – La Víspera: La fiesta comienza con la llegada de la banda de música al barrio de Atienza. El pasacalle con dulzaina y tamboril recorre las calles principales anunciando el inicio de las celebraciones. Se celebra el galopeo de entrada de la música y tiene lugar la novena en honor a San Juan Evangelista en la iglesia de San Nicolás el Real de Medina. El día concluye con el galopeo de bajada, donde vecinos y visitantes bailan en círculos siguiendo el ritmo de las dulzainas.
Segundo día – San Juan: Es el día grande de las fiestas juanistas. La jornada comienza con la función religiosa solemne de misa en la iglesia de San Nicolás el Real de Medina. Tras la celebración eucarística, la procesión recorre las calles del barrio de Atienza entre vivas, aclamaciones, cohetes y música. Los balcones engalanados con mantones y banderas dan la bienvenida al paso del santo. Los galopeos se suceden durante todo el día, creando un ambiente festivo ininterrumpido.
Tercer día – San Juanillo: Recibe este nombre cariñoso en diminutivo del santo. Es el día caracterizado por el sonido constante de la dulzaina y el tamboril que acompañan a los cuadros de danzas por las calles. Los diferentes grupos (Diablos, Escribanos, Tunos, Monagos, Pescadores y Virtudes) ejecutan sus danzas tradicionales y loas populares. Los galopeos continúan siendo el alma de la fiesta, con los vecinos bailando incansablemente.
Cuarto día – La Despedida: El último día de fiestas tiene un carácter agridulce. Aunque la alegría sigue presente, los optenses son conscientes de que las celebraciones llegan a su fin. Los últimos galopeos se celebran con especial intensidad, despidiendo a la banda de música y cerrando un ciclo que volverá a repetirse al año siguiente.
Fiestas de Santa Quiteria (del 22 al 25 de mayo)
El barrio de San Gil replica el esquema festivo apenas dos semanas después, manteniendo la misma estructura de cuatro días con sus particularidades propias:
Primer día – La Víspera: La llegada de la música al barrio de San Gil marca el inicio de las fiestas quiterias. Los galopeos comienzan en la Chopera y discurren por la calle Nueva hasta la antigua fonda del Leis. La novena en honor a Santa Quiteria se celebra en la ermita de San Gil.
Segundo día – Santa Quiteria: El día principal de los quiterios transcurre con la misa solemne en la ermita de San Gil, seguida de la procesión que recorre las calles del barrio entre la devoción de los vecinos y el estruendo de los cohetes. La imagen de Santa Quiteria sale de su ermita para bendecir el barrio que lleva su nombre.
Tercer día – Santa Quiterilla: Los ocho grupos de danza del barrio (Moros, Volantes, Valencianos, Pastores, Lusitanos, Saludadores, Gitanilla y Nueve Hermanas) despliegan todo su repertorio de danzas tradicionales. La música de dulzaina y tamboril no cesa en ningún momento, y los galopeos se suceden por todas las calles del barrio.
Cuarto día – La Despedida: Con la misma mezcla de alegría y nostalgia que caracteriza a los juanistas, los quiterios cierran sus fiestas con los últimos galopeos del año, despidiendo a la banda y guardando la pasión para el próximo mayo.
Los galopeos: el corazón palpitante de las fiestas
Si hay un elemento que define y caracteriza las Fiestas de San Juan y Santa Quiteria, ese es sin duda el galopeo. Este baile tradicional, en el que los participantes se enlazan las manos formando corros o círculos, se convierte en el verdadero protagonista de las celebraciones y en la expresión más genuina de la alegría y el sentimiento de comunidad de los optenses.
Los galopeos se ejecutan delante de la banda de música, que recorre las principales calles y plazas de cada barrio. Los participantes forman círculos más o menos ordenados y bailan al ritmo de la música, en un continuo movimiento que puede durar horas. No se trata de una danza elaborada o codificada, sino de un baile popular y espontáneo que cualquiera puede aprender en minutos y que invita a la participación.
Una de las características más hermosas de los galopeos es su carácter inclusivo. Los vecinos de Huete aceptan y animan a cualquier visitante que quiera unirse a sus bailes. No importa si no conoces los pasos o si es tu primera vez en las fiestas; la hospitalidad optense se manifiesta en la sonrisa y la mano extendida que te invita a formar parte del círculo.
Los galopeos se celebran en diferentes momentos del día y en diversos puntos de la ciudad. Algunos de los lugares más emblemáticos son la Chopera, la calle Nueva, la calle Mayor, la plaza de Julio Amor y la avenida de Cuenca. El ambiente que se crea en estos espacios es indescriptible: la música, los cohetes, las risas, el entusiasmo de la gente y el orgullo por mantener viva una tradición centenaria se mezclan en una experiencia única.
Danzas y loas: el arte de los grupos tradicionales
Además de los galopeos populares, las fiestas cuentan con las danzas y loas que ejecutan los diferentes grupos de cada barrio. Estas representaciones son mucho más elaboradas y siguen patrones coreográficos tradicionales que se han transmitido de generación en generación.
Cada grupo tiene su propia identidad, vestuario característico y repertorio específico de danzas. Los Diablos del barrio de Atienza, por ejemplo, destacan por su espectacularidad y energía. Los Escribanos evocan los oficios administrativos de épocas pasadas. Los Moros del barrio de San Gil recuerdan el pasado andalusí de la ciudad. Los Valencianos traen aires levantinos a la Alcarria conquense.
Estas danzas se acompañan de loas, que son composiciones poéticas recitadas o cantadas en honor a los santos patronos. Las loas tienen un contenido religioso pero también celebran la historia del barrio, alaban las virtudes de los vecinos y expresan el orgullo de pertenencia a la comunidad.
La dulzaina y el tamboril son los instrumentos que marcan el ritmo de estas danzas. El sonido característico de la dulzaina, un instrumento de viento de lengüeta doble típico de Castilla, se convierte en la banda sonora inevitable de las fiestas. Los dulzaineros son figuras respetadas y admiradas, verdaderos maestros que conocen todo el repertorio tradicional y que con su música dan vida a las celebraciones.
Ambiente y lugares de celebración en Huete
Las fiestas transforman por completo el aspecto de Huete. Los balcones se engalanan con mantones, banderas y colgaduras, las calles se llenan de color y las plazas se convierten en escenarios de celebración continua. La ciudad monumental, con su impresionante patrimonio arquitectónico, proporciona un marco incomparable para estas celebraciones.
El barrio de Atienza tiene como epicentro la iglesia de San Nicolás el Real de Medina, donde se conserva la advocación de Nuestra Señora de Atienza. Este templo se convierte en el centro espiritual de las fiestas juanistas. Las calles cercanas, la Plazuela de San Juan y el entorno del antiguo Convento de los Jesuitas son escenarios privilegiados de los galopeos y las danzas.
El barrio de San Gil tiene su corazón en la ermita del mismo nombre, donde se venera a Santa Quiteria. La Chopera, un espacio verde emblemático de la ciudad, se convierte en el lugar de inicio de muchos galopeos. La calle Nueva, que conecta diferentes puntos del barrio, es una de las vías más transitadas durante las celebraciones.
Además de estos espacios específicos, toda la ciudad participa de alguna manera en las fiestas. La calle Mayor, con su arquitectura señorial de casas-palacio de los siglos XVI al XVIII, se cierra al tráfico para permitir el paso de las procesiones y los galopeos. La plaza de Julio Amor y la avenida de Cuenca son otros puntos neurálgicos donde se concentran las actividades festivas.
Durante la noche, las verbenas en el parque de la Chopera prolongan la fiesta hasta altas horas de la madrugada. La música de las orquestas se mezcla con las conversaciones animadas, las risas y el tintineo de las copas en los bares y terrazas que permanecen abiertos. Es el momento en que juanistas y quiterios se mezclan, compartiendo la alegría de unas fiestas que, aunque divididas, unen a todos los optenses en el amor por su ciudad.
Curiosidades y tradiciones únicas de las fiestas
Las Fiestas de San Juan Evangelista y Santa Quiteria están llenas de detalles curiosos y tradiciones particulares que las hacen únicas en el panorama festivo español:
La rivalidad amistosa: Aunque juanistas y quiterios compiten por organizar las mejores fiestas, se trata de una rivalidad sana y llena de respeto mutuo. Es común ver a miembros de un barrio participando en las fiestas del otro, demostrando que por encima de todo está el amor por Huete y sus tradiciones.
Los nombres de los grupos de danza: Muchos de estos nombres son un misterio incluso para los propios optenses. ¿Por qué Diablos? ¿Quiénes eran los Lusitanos? ¿Qué representan las Nueve Hermanas? Estas denominaciones se pierden en la noche de los tiempos y forman parte del encanto y el misterio de las fiestas.
La adaptación de la música: Aunque la dulzaina y el tamboril son los instrumentos tradicionales, la incorporación de bandas militares a principios del siglo XX aportó un nuevo repertorio musical. Hoy en día se alternan piezas tradicionales con pasodobles y marchas que todos los optenses conocen y esperan con ilusión.
El Centro de Interpretación: Huete cuenta con un Centro de Interpretación de las Fiestas de mayo y del barrio de Atienza, donde se puede aprender sobre la historia, evolución y significado de estas celebraciones. Es una visita recomendable antes o después de vivir las fiestas en directo.
La devoción religiosa: Aunque las fiestas tienen un marcado carácter lúdico y popular, el componente religioso sigue siendo fundamental. Las novenas previas, las misas solemnes y las procesiones son momentos de profundo recogimiento y fervor, demostrando que la fe y la fiesta van de la mano en la tradición española.
La transmisión generacional: Una de las claves de la supervivencia de estas fiestas es la implicación de todas las generaciones. Los abuelos enseñan a sus nietos las danzas, las historias y los valores que representan las celebraciones. Es común ver a familias enteras, desde los más pequeños hasta los más mayores, participando activamente en los galopeos.
Recomendaciones prácticas para disfrutar al máximo de las fiestas
Si estás planeando visitar Huete durante las Fiestas de San Juan Evangelista o Santa Quiteria, aquí encontrarás algunos consejos útiles que harán tu experiencia más completa y agradable:
Alojamiento: Es fundamental reservar con mucha antelación, ya que Huete recibe numerosos visitantes durante estas fechas. La oferta de alojamiento incluye casas rurales, hostales y pensiones en la propia localidad y en pueblos cercanos como Carrascosa del Campo o Sacedón. Las casas rurales en la Alcarria conquense son una excelente opción para vivir la experiencia de forma más auténtica y tranquila.
Transporte y cómo llegar: Huete se encuentra a unos 54 kilómetros de Cuenca capital, bien comunicado por la carretera CM-310. Desde Madrid, se puede llegar en coche por la A-40 (Autovía de Castilla-La Mancha) en aproximadamente hora y media. También existe conexión ferroviaria con un tren regional que enlaza Madrid con Valencia haciendo parada en Huete, con un trayecto de unas dos horas y media desde la capital. Durante las fiestas, es importante tener en cuenta que varias calles permanecen cortadas al tráfico, por lo que es recomendable dejar el vehículo en las zonas habilitadas como aparcamiento.
Vestimenta adecuada: Aunque no hay un código de vestimenta obligatorio, en mayo el clima en Cuenca puede ser variable. Durante el día las temperaturas suelen ser agradables, pero por la noche puede refrescar. Se recomienda llevar calzado cómodo, ya que vas a caminar mucho y probablemente participarás en los galopeos. Si planeas asistir a los actos religiosos, es apropiado vestir con cierto decoro.
Gastronomía local: Aprovechar la visita a Huete para degustar la gastronomía conquense es imprescindible. La ciudad cuenta con varios restaurantes que ofrecen cocina tradicional castellana. No te pierdas platos como el morteruelo (una pasta de hígado de cerdo con especias), los zarajos (tripas de cordero enrolladas), el ajoarriero o atascaburras (elaborado con bacalao y patatas), las migas con huevo y el gazpacho manchego (un guiso con tortas cenceñas). El cordero asado es otro de los platos estrella. Como productos locales destacan el queso manchego, la miel de la Alcarria (con flores de romero, tomillo y espliego) y el aceite de oliva de gran calidad. Para endulzar el paladar, prueba el alajú, un dulce tradicional de miel y almendras. Y no olvides brindar con un resolí, el licor típico conquense elaborado con crema de café, coñac y anís.
Horarios y organización: El programa de cada día suele comenzar por la mañana y se extiende hasta bien entrada la noche. Los actos religiosos suelen celebrarse por la mañana, mientras que los galopeos más multitudinarios tienen lugar por la tarde. Las verbenas nocturnas en la Chopera son el broche de oro de cada jornada. Es recomendable consultar el programa oficial que publica cada año tanto la Hermandad de San Juan Evangelista como la Asociación Cultural San Gil, disponibles en sus respectivas páginas web y en el Ayuntamiento de Huete.
Participación en los galopeos: No tengas miedo de unirte a los galopeos. Los optenses son especialmente acogedores con los visitantes y te animarán a participar. Simplemente observa durante unos minutos cómo se mueven los círculos, únete cuando te sientas preparado y déjate llevar por la música. Es una experiencia inolvidable que te permitirá sentir la auténtica esencia de estas fiestas.
Respeto a las tradiciones: Aunque las fiestas son abiertas y participativas, es importante mostrar respeto durante los actos religiosos y las procesiones. Durante estos momentos, se espera un comportamiento adecuado y silencioso. También es importante respetar las indicaciones de los organizadores y las autoridades locales.
Fotografía y redes sociales: Las fiestas ofrecen innumerables oportunidades para capturar momentos únicos. Los galopeos, las procesiones, los grupos de danza y el patrimonio monumental de Huete son escenarios perfectos para la fotografía. No olvides etiquetar tus publicaciones en redes sociales con hashtags relacionados con las fiestas, contribuyendo así a su difusión.
¿Cuál es el mejor momento para visitar las fiestas?
Aunque los cuatro días de cada fiesta tienen su encanto particular, el segundo día (el del santo propiamente dicho) suele ser el más intenso y multitudinario. Es cuando se celebran la misa solemne y la procesión, y cuando los galopeos alcanzan su máximo esplendor. Sin embargo, muchos conocedores recomiendan el tercer día (San Juanillo o Santa Quiterilla) como el más auténtico, ya que es cuando las danzas tradicionales con dulzaina y tamboril adquieren mayor protagonismo.
Si te interesa especialmente el aspecto religioso y ceremonial, no te pierdas el segundo día. Si prefieres el ambiente más festivo y participativo, cualquiera de los cuatro días te encantará. Y si quieres vivir la experiencia completa y comparar ambas celebraciones, lo ideal es visitar Huete en las dos ocasiones: durante las fiestas de San Juan (del 8 al 11 de mayo) y las de Santa Quiteria (del 22 al 25 de mayo).
¿Cuánto cuesta asistir a las fiestas de Huete?
Una de las grandes ventajas de estas fiestas es que la mayoría de los actos son totalmente gratuitos. Los galopeos, las danzas, las procesiones y los pasacalles no tienen coste alguno y están abiertos a todos los visitantes. Los únicos gastos a considerar son los propios del desplazamiento, el alojamiento, la manutención y, si lo deseas, algún consumo en los bares y terrazas de la ciudad.
El presupuesto puede variar mucho según el tipo de alojamiento que elijas y tus preferencias gastronómicas, pero en general se puede disfrutar de las fiestas con un presupuesto moderado. Una comida en un restaurante local puede costar entre 15 y 30 euros por persona, mientras que el alojamiento en una casa rural o pensión ronda los 40-70 euros por noche en habitación doble.
¿Son las fiestas aptas para familias con niños?
Absolutamente. Las Fiestas de San Juan y Santa Quiteria son celebraciones muy familiares donde los niños son protagonistas. Es común ver a los más pequeños participando en los galopeos, muchas veces en brazos de sus padres o abuelos. El ambiente es alegre y seguro, y la ciudad ofrece espacios abiertos donde los niños pueden correr y jugar.
Además, la participación en las fiestas es una experiencia educativa única que permite a los más jóvenes conectar con las tradiciones populares y la historia de España. Ver a los grupos de danza con sus vistosos trajes, escuchar la música tradicional y sentir la pasión de toda una comunidad por sus fiestas son vivencias que los niños recordarán siempre.
Preguntas frecuentes sobre las Fiestas de San Juan Evangelista y Santa Quiteria de Huete
¿Cuándo se celebran exactamente las fiestas?
Las Fiestas de San Juan Evangelista se celebran del 8 al 11 de mayo, mientras que las de Santa Quiteria tienen lugar del 22 al 25 de mayo. Cada una dura cuatro días consecutivos, siendo el segundo día (9 de mayo para San Juan y 23 de mayo para Santa Quiteria) el día grande de cada celebración.
¿Qué son exactamente los galopeos?
Los galopeos son bailes tradicionales en los que los participantes se enlazan las manos formando círculos o corros, bailando al ritmo de la banda de música que recorre las calles. Es la expresión más característica de estas fiestas y cualquier visitante puede participar libremente en ellos.
¿Es necesario reservar alojamiento con mucha antelación?
Sí, es muy recomendable. Huete recibe un considerable número de visitantes durante estas fechas, tanto turistas como optenses que regresan a su ciudad natal para las fiestas. Reservar con al menos un mes de antelación es aconsejable, especialmente si buscas alojamiento en la propia localidad.
¿Puedo participar en las danzas y galopeos siendo visitante?
En los galopeos, absolutamente sí. Los vecinos de Huete son muy acogedores y animan a los visitantes a unirse a los bailes. Las danzas tradicionales de los grupos específicos (Diablos, Moros, etc.) son más exclusivas, pero puedes disfrutar de ellas como espectador. La clave de estas fiestas es su carácter participativo e inclusivo.
¿Qué diferencia hay entre las fiestas de San Juan y las de Santa Quiteria?
Ambas fiestas siguen una estructura muy similar y tienen el mismo espíritu. La principal diferencia es el barrio que las organiza (Atienza para San Juan, San Gil para Santa Quiteria) y las fechas. Cada barrio tiene sus propios grupos de danza con nombres diferentes y sus espacios específicos de celebración. La rivalidad amistosa entre ambos barrios es parte del encanto de estas fiestas.
¿Qué debo ver en Huete además de las fiestas?
Huete es una ciudad monumental con un rico patrimonio arquitectónico. No te pierdas el Castillo de Luna, el Monasterio de la Merced (con uno de los claustros barrocos más bonitos de Cuenca), la iglesia de Nuestra Señora de Atienza (una joya del gótico), las Minas Romanas de Lapis Specularis, el Museo Etnográfico y el Museo de Fotografía. Pasear por sus calles llenas de historia es un placer en sí mismo.
Enlaces de interés para planificar tu visita
- Ayuntamiento de Huete: www.huete.org – Información oficial sobre el municipio y las fiestas
- Turismo de Huete: www.turismohuete.com – Guía turística con información sobre patrimonio, alojamiento y gastronomía
- Hermandad de San Juan Evangelista de Huete: sanjuanhuete.com – Información específica sobre las fiestas juanistas
- Turismo Castilla-La Mancha – Fiestas de San Juan y Santa Quiteria: www.turismocastillalamancha.es – Información oficial de la Junta de Comunidades
- Diputación Provincial de Cuenca: www.dipucuenca.es – Turismo provincial de Cuenca
- Oficina de Turismo de Cuenca: Plaza Mayor s/n, Cuenca – Teléfono: 969 241 051
Las Fiestas de San Juan Evangelista y Santa Quiteria de Huete representan una oportunidad única para sumergirse en la tradición más auténtica de Castilla-La Mancha. La combinación de historia, religiosidad, alegría popular y hospitalidad conquense crea una experiencia inolvidable que justifica plenamente el viaje a esta hermosa ciudad de la Alcarria. Si buscas fiestas con alma, donde la comunidad entera se vuelca en mantener vivas sus tradiciones centenarias, estas celebraciones te están esperando cada mes de mayo en las calles empedradas de Huete.