Bando de la Huerta

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Color y Tradición en las Fiestas de Primavera

Cuando el calendario marca el primer martes después de Semana Santa, Murcia entera se viste de gala para celebrar su día más grande. El Bando de la Huerta convierte las calles de la capital del Segura en un auténtico escaparate de tradiciones huertanas, donde miles de murcianos lucen orgullosos sus trajes típicos en una fiesta que late al ritmo de las jotas, el reparto de comida desde las carrozas y el bullicio de las peñas huertanas. Declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional en 2012, esta celebración representa la esencia misma de la identidad murciana, ese vínculo indisoluble entre la ciudad y la fértil huerta que la rodea.

Bando de la Huerta Infantil en Murcia
Bando de la Huerta Infantil en Murcia — Foto: Bertobarc90 — Wikimedia Commons — Licencia: CC BY-SA 4.0

Desde primera hora de la mañana, familias completas recorren las calles del centro de Murcia ataviadas con los coloridos refajos, los zaragüelles blancos, los chalecos bordados y las esparteñas que durante siglos han identificado a los hombres y mujeres de la huerta. El ambiente es festivo, alegre, ruidoso. En cada esquina se escuchan las cuadrillas de músicos, los grupos de danza regional y el parloteo animado de quienes disfrutan de un día que es mucho más que una simple fiesta: es la reafirmación de una forma de vida, de una cultura que se niega a desaparecer bajo el asfalto y la modernidad.

El desfile del Bando, que recorre las principales arterias de la ciudad por la tarde, constituye el momento culminante de una jornada que comienza al alba con la ofrenda floral a la Virgen de la Fuensanta y que se prolonga hasta altas horas de la noche en las barracas huertanas instaladas por toda la ciudad. En estas casetas de madera, las peñas recrean la vida tradicional de la huerta, ofreciendo a propios y extraños la oportunidad de degustar la auténtica gastronomía murciana mientras se escuchan los cantes de la tierra y se bailan las danzas que han pasado de abuelos a nietos.

Los Inicios de una Tradición que Nació como Burla

La historia del Bando de la Huerta tiene un origen peculiar que poco tiene que ver con la celebración festiva y respetuosa que conocemos hoy. Todo comenzó en 1851, cuando un grupo de jóvenes acomodados que se reunían en la botica de Rubio, en la calle Vidrieros del barrio de San Antolín, decidieron organizar unos festejos de carnaval con un toque particular. Estos «señoritos» o «churubitos», como se les conocía entonces, tenían la intención de imitar las mascaradas que habían visto en Madrid, pero con un matiz claramente burlesco hacia las gentes de la huerta.

La primera edición del Bando fue, en esencia, una parodia. Los jóvenes de clase alta se disfrazaron caricaturizando las expresiones, gestos y costumbres de los huertanos, ridiculizando su forma de hablar en panocho (el dialecto murciano) y sus maneras campesinas. El primer desfile salió de la Plaza de Toros de San Agustín, actual Plaza de San Agustín, en un ambiente de mofa que, paradójicamente, sembró la semilla de lo que con el tiempo se convertiría en la fiesta más representativa de Murcia.

Los primeros años del Bando tuvieron un éxito considerable entre las clases pudientes, pero la celebración fue perdiendo fuelle hasta desaparecer en 1865. No sería hasta 1876 cuando el periodista y escritor Jácome Martínez Tornel impulsaría su recuperación, aunque no sin crítica. Martínez Tornel, defensor acérrimo del dialecto panocho y de las tradiciones murcianas, censuró duramente los «bandos panochos» que escribían los aficionados, tildándolos de zafios, groseros y alejados del auténtico espíritu de la huerta.

Con el paso de las décadas, algo fundamental cambió en la naturaleza del Bando. Lo que nació como burla de los señoritos hacia los huertanos se transformó en una auténtica reivindicación de la cultura popular. La burguesía fue perdiendo terreno en la organización de la fiesta, mientras que las gentes de la huerta tomaban las riendas, apropiándose de la celebración e invirtiéndola: ahora eran ellos quienes ironizaban sobre las costumbres de la ciudad. Este giro convirtió al Bando en lo que es hoy: una exaltación sincera y orgullosa de las tradiciones huertanas.

La Guerra Civil supuso un nuevo paréntesis para la celebración, que no volvió a las calles hasta 1939, cuando se retomó en septiembre y por la tarde, saliendo desde el Jardín de Santa Isabel. La posguerra fue un periodo de discontinuidad, con años sin Bando, hasta que en 1942 se recuperó definitivamente en el Domingo de Resurrección, pasando al año siguiente al día que ocupa actualmente. A partir de 1967, el Bando experimentó un auténtico renacimiento. Se creó la revista anual ‘Bando’, se instituyeron las Panochas de Oro para premiar los mejores bandos, y nació la Federación de Peñas Huertanas entre 1974 y 1975, dando a la fiesta la estructura organizativa que mantiene hasta hoy.

Vivir el Bando

El día del Bando de la Huerta es festivo local en todo el municipio de Murcia, algo que da una idea de la importancia que esta celebración tiene para los murcianos. La jornada arranca temprano, cuando el sol apenas ha salido y las calles empiezan a llenarse de familias que han pasado horas preparándose para lucir sus mejores galas huertanas. Los más madrugadores acuden a la ofrenda floral a la Virgen de la Fuensanta, patrona de la ciudad, que tiene lugar frente a la fachada de la Catedral de Santa María.

Esta ofrenda marca el inicio oficial de las celebraciones. Centenares de murcianos, organizados en peñas y grupos huertanos, depositan flores a los pies de la imagen de la Virgen en un acto de devoción que mezcla lo religioso con lo festivo. Es un momento emotivo en el que se aprecia el profundo arraigo de las tradiciones entre los habitantes de la región, independientemente de su edad. Niños pequeños vestidos de huertanos en miniatura, jóvenes luciendo los trajes con orgullo, adultos y ancianos que han vivido decenas de Bandos… todos se congregan en este primer acto de la mañana.

Durante las horas centrales del día, la ciudad se transforma en un inmenso escenario festivo. No hay rincón del centro histórico que no esté abarrotado de gente vestida con el traje regional. Los murcianos pasean, se fotografían, se encuentran con amigos y familiares, visitan las barracas huertanas que las peñas han instalado en plazas y jardines. Estas estructuras temporales, que intentan recrear las antiguas viviendas de la huerta, son el corazón social del Bando. En ellas se sirven los platos tradicionales murcianos, se escucha música en directo, se bailan jotas y se participa en todo tipo de actividades relacionadas con las costumbres huertanas.

Las peñas huertanas tienen nombres evocadores que hacen referencia a elementos propios de la vida en la huerta: la Seda, el Tablacho, la Esparteña, el Zaragüel, el Azahar… Cada una de estas asociaciones trabaja durante todo el año en la preparación de su barraca, diseñando el decorado, ensayando las danzas, organizando el catering, eligiendo el vestuario. Para muchos murcianos, pertenecer a una peña huertana es motivo de orgullo y una forma de mantener vivo el vínculo con las raíces de la ciudad.

Por la tarde llega el momento más esperado: el desfile del Bando de la Huerta. A las 17:00 horas, la comitiva comienza su recorrido por las calles más céntricas de Murcia en un espectáculo que puede durar más de tres horas. El itinerario habitual atraviesa la calle Mozart, Capuchinos, Marqués de Corvera, Plaza González Conde y calle Sacerdotes Hermanos, aunque puede variar ligeramente de un año a otro. Miles de espectadores se agolpan en las aceras, muchos de ellos también vestidos de huertanos, para presenciar el paso de las carrozas y grupos que componen el desfile.

Las carrozas son el elemento más vistoso del Bando. Tiradas originalmente por bueyes o mulas, hoy suelen ser remolcadas por tractores decorados para la ocasión, aunque algunas peñas mantienen la tradición de los animales de tiro. Cada carroza es una pequeña obra de arte que representa escenas de la vida huertana: la recolección de las verduras, el trabajo en el campo, las tradiciones festivas, los oficios artesanos. Sobre estas plataformas móviles, los miembros de las peñas lanzan productos típicos a la multitud: longanizas, morcillas, habas, caramelos, y también bebidas como vino o cerveza. Es toda una experiencia intentar atrapar estos obsequios que caen del cielo, y la gente se lo toma con enorme entusiasmo y buen humor.

El desfile incluye también bandas de música, grupos de danza regional que ejecutan jotas y seguidillas murcianas, gigantes y cabezudos que hacen las delicias de los más pequeños, y charangas que animan el ambiente con su música festiva. Todo el conjunto crea una atmósfera de alegría desbordante que contagia a propios y extraños. No es raro ver a turistas que han llegado a Murcia sin saber nada del Bando acabar sumándose a la fiesta, comprando alguna pieza del traje huertano en las tiendas especializadas que abundan en el centro, y participando de la celebración como uno más.

El Traje Huertano

Uno de los aspectos más llamativos del Bando de la Huerta es, sin duda, la profusión de trajes tradicionales que inundan las calles de Murcia. El traje huertano no es una simple vestimenta folclórica que se saca del armario una vez al año; es un símbolo de identidad que conecta a los murcianos con su pasado agrícola y con las generaciones que trabajaron la tierra de la fértil huerta del Segura. Cada pieza del traje tiene un significado, una función práctica que se ha mantenido a lo largo de los siglos, aunque hoy se vista más por tradición que por utilidad.

El traje masculino es especialmente característico y reconocible. Su elemento más distintivo son los zaragüelles, unos calzones anchos confeccionados en lienzo o lino, de color generalmente blanco, que no sobrepasan tres dedos por encima de la rodilla. El origen de los zaragüelles se pierde en el tiempo, y aunque tradicionalmente se les ha atribuido procedencia árabe, probablemente sean una evolución de los calzoncillos de amplio vuelo que se usaban en diversas regiones mediterráneas. Su diseño holgado permitía gran libertad de movimiento para las faenas del campo.

La camisa, blanca y amplia, suele estar decorada con alforzas, puntillas o vainicas. Su amplitud también respondía a necesidades prácticas: facilitar el movimiento y proporcionar frescor en los calurosos veranos murcianos. Sobre la camisa se viste el chaleco, generalmente con los delanteros de terciopelo o brocado en colores vivos (rojos, azules, verdes), mientras que la trasera suele ser negra. Los chalecos de fiesta lucen bordados elaborados que convierten cada prenda en una pequeña obra de arte textil.

La faja es otro elemento imprescindible. Esta banda de tela de color, frecuentemente roja aunque puede ser de otros tonos a juego con el chaleco, se enrolla al menos dos vueltas alrededor de la cintura. Su función era doble: sujetar los zaragüelles y mantener los faldones de la camisa en su sitio durante el trabajo. Para completar el atuendo masculino, en la cabeza se lleva la montera, un gorro de terciopelo negro de forma característica, y en los pies las esparteñas o alpargatas tradicionales, calzado hecho de esparto que se ata al tobillo.

El traje femenino es aún más elaborado y vistoso. La pieza central es el refajo, una falda amplia tradicionalmente de lana o algodón, decorada con bordados florales de colores vibrantes. Los refajos murcianos son especialmente apreciados por la calidad y belleza de sus bordados, que pueden ser a mano o a máquina según la antigüedad y el nivel de detalle de la prenda. Bajo el refajo se llevan los cucos y enaguas, que proporcionan volumen y estructura a la falda, creando esa silueta característica del traje huertano.

Sobre el torso se viste un corpiño ajustado, generalmente de terciopelo o seda, adornado con bordados que hacen juego con el refajo. La camisa blanca, de manga larga y decorada con encajes o puntillas, asoma por debajo del corpiño. El delantal, de lino o seda con bordados y pedrería, se anuda a la cintura y cae sobre el refajo añadiendo una capa adicional de color y decoración. El mantón o pañuelo que cubre los hombros completa el conjunto, también decorado con bordados que armonizan con el resto del atuendo.

El peinado es parte fundamental del traje femenino. Las mujeres suelen llevar el cabello recogido en un moño, adornado con flores naturales y peinetas que añaden altura y elegancia al conjunto. Los complementos incluyen pendientes grandes, collares y otras joyas tradicionales que realzan la belleza del traje. El resultado final es un conjunto de gran colorido y complejidad que puede pesar varios kilos, lo que ha llevado a que en los últimos años muchas mujeres jóvenes opten por vestirse con el traje masculino, más ligero y cómodo, aunque esta tendencia ha generado cierto debate entre los defensores de la tradición.

Gastronomía Huertana

No se puede hablar del Bando de la Huerta sin dedicar un espacio destacado a la gastronomía murciana, ese conjunto de sabores que nacen de la tierra fértil de la huerta del Segura y que se disfrutan en su máxima expresión durante las Fiestas de Primavera. Las barracas huertanas son auténticos templos del buen comer, donde se pueden degustar los platos más tradicionales de la región en un ambiente festivo y acogedor.

El zarangollo es, probablemente, el plato más emblemático de la cocina huertana. Este revuelto sencillo de calabacín, cebolla y huevo esconde en su humildad un sabor que despierta la nostalgia de cualquier murciano que viva lejos de su tierra. La clave está en cocinar lentamente el calabacín y la cebolla hasta que queden muy melosos y fundidos, para luego añadir los huevos batidos y remover suavemente hasta conseguir una textura cremosa perfecta para mojar pan. Aunque puede comerse frío, durante el Bando se suele servir caliente o templado, en cazuelitas de barro que conservan el calor.

Los michirones son otro pilar de la gastronomía murciana. Estas habas secas de gran tamaño se cuecen lentamente con chorizo, panceta, hueso de jamón, ajo, laurel y un toque de pimentón y guindilla, creando un guiso contundente que reconforta el cuerpo y el alma. Los michirones son especialmente populares como tapa en los bares murcianos, servidos en pequeñas cazuelas de barro acompañados de pan crujiente. Durante el Bando, todas las barracas los tienen en su carta, y el aroma de este guiso se mezcla con los olores de los demás platos creando una sinfonía olfativa característica de la fiesta.

El pastel de carne murciano es una preparación única que ha trascendido fronteras. Este pastel salado, elaborado con masa de hojaldre o quebrada que encierra un relleno de carne picada, chorizo, huevo duro y especias, tiene una historia que se remonta al siglo XVII. Su versatilidad lo hace apropiado tanto para aperitivos y tapas como para comidas más formales. Durante el Bando, los pasteles de carne se venden por todas partes, y es habitual ver a la gente paseando por las calles con uno en la mano.

La ensalada murciana, también conocida como moje o mojete, es el acompañamiento perfecto para cualquier comida huertana. Preparada con tomate, cebolla, huevo duro, aceitunas negras, atún y aceite de oliva, esta ensalada fresca y sabrosa aprovecha los productos de la huerta en su mejor momento. Durante el Bando se consume en grandes cantidades, ya que su frescor contrasta perfectamente con los platos más contundentes.

Pero si hay un postre que identifica la repostería murciana, ese es el paparajote. Este dulce singular consiste en hojas de limonero rebozadas en una masa ligera de harina, huevo, leche y ralladura de limón, fritas en aceite de oliva y espolvoreadas con azúcar y canela. El resultado es un dulce aromático y crujiente que, eso sí, requiere una advertencia importante: la hoja de limonero no se come, solo aporta su fragancia y forma al dulce. Es tradición que los murcianos gasten esta broma a los foráneos, dejando que descubran por sí mismos que intentar comer la hoja es una experiencia poco agradable.

Durante el Bando, las barracas ofrecen también otros muchos platos típicos: el pisto murciano, el arroz con conejo y caracoles, las marineras (una tapa de ensaladilla rusa sobre rosquilla de pan coronada con una anchoa), la morcilla de verano (una morcilla que se come fría, típica de la época), y multitud de embutidos y chacinería de la región. Todo ello regado con vinos de las denominaciones de origen Jumilla, Bullas y Yecla, o con la tradicional cerveza bien fría que tanto apetece bajo el sol primaveral murciano.

Patrimonio Cultural y Natural

Aprovechar la visita a Murcia para presenciar el Bando de la Huerta es también una oportunidad perfecta para descubrir el rico patrimonio de esta ciudad milenaria que celebra en 2025 su 1.200 aniversario. La capital de la región guarda tesoros arquitectónicos, culturales y naturales que merecen ser explorados con calma.

La Catedral de Santa María, con su imponente torre barroca que domina el skyline de la ciudad, es una visita obligada. Su construcción se inició en el siglo XIV sobre los restos de la antigua mezquita mayor, y el edificio muestra una fascinante mezcla de estilos arquitectónicos que van del gótico al renacentista y al barroco. La Capilla de los Vélez, obra maestra del gótico flamígero, es especialmente notable por su elaborada decoración escultórica. La torre, conocida como «la torre de las catedrales», alcanza los 93 metros de altura y ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad y la huerta.

El Casino de Murcia, situado en pleno centro de la ciudad, es uno de los edificios más sorprendentes que se pueden visitar. Esta joya arquitectónica del siglo XIX combina diversos estilos en sus diferentes estancias: un patio árabe de inspiración nazarí que recuerda a la Alhambra de Granada, un tocador de señoras de estilo modernista con decoración pompeyana, una biblioteca de corte inglés, y un impresionante salón de baile neoclásico. Aunque es un club privado, se permite la visita turística mediante pago de entrada.

La Huerta de Murcia en sí misma es un paisaje cultural de enorme valor. Este sistema agrícola tradicional, que se extiende por las vegas del río Segura y sus afluentes, ha sido durante siglos la despensa de la región. Los campos de alcachofas, lechugas, tomates, pimientos y otras hortalizas se alternan con limoneros, naranjos y otros frutales, creando un mosaico de cultivos que cambia de color según la estación. Recorrer la huerta en bicicleta o a pie, visitando alguna de las barracas tradicionales que aún se conservan, permite entender mejor las raíces del Bando de la Huerta.

El Museo Salzillo alberga la obra del gran escultor murciano del siglo XVIII Francisco Salzillo, considerado el mejor imaginero del barroco español. Sus pasos procesionales, que salen a la calle durante la Semana Santa murciana, se conservan en este museo junto con el famoso Belén napolitano compuesto por más de 500 figuras. La delicadeza y el realismo de las esculturas de Salzillo son verdaderamente impresionantes.

Para los amantes de la naturaleza, el Parque Regional de El Valle y Carrascoy ofrece rutas de senderismo con magníficas vistas de la ciudad y la huerta. En lo alto del monte se encuentra el Santuario de la Virgen de la Fuensanta, patrona de Murcia, un lugar de peregrinación que merece la visita tanto por su valor religioso como por las panorámicas que ofrece. El santuario actual data del siglo XVII, aunque el culto a la Virgen en este lugar es mucho más antiguo.

Programa y Actividades

El Bando de la Huerta no es un evento aislado, sino el punto culminante de las Fiestas de Primavera de Murcia, una programación que se extiende durante más de una semana y que incluye actividades para todos los públicos. El calendario festivo arranca habitualmente el Domingo de Resurrección, cuando finaliza la Semana Santa, y se prolonga hasta el sábado siguiente con el espectacular Entierro de la Sardina.

El Bando Infantil tiene lugar el Domingo de Resurrección por la tarde o el día antes del Bando grande, dependiendo del año. En este desfile, los más pequeños son los protagonistas absolutos, vistiendo sus trajes huertanos en miniatura y desfilando en carrozas adaptadas a su tamaño. Los niños reparten caramelos y golosinas a los espectadores en un ambiente familiar y festivo que constituye una versión en pequeño del gran desfile del día siguiente. Para muchas familias murcianas, el Bando Infantil es una tradición que se transmite de padres a hijos, y supone la primera toma de contacto de los más jóvenes con las celebraciones de la ciudad.

Las barracas huertanas, instaladas en plazas y jardines emblemáticos como el Jardín de Floridablanca, el Jardín del Malecón, la Plaza Circular o el Jardín Chino, abren sus puertas desde el Domingo de Resurrección y permanecen activas hasta el domingo siguiente. Cada barraca es gestionada por una peña huertana diferente y ofrece su propia programación de actuaciones folklóricas, degustaciones gastronómicas y actividades participativas. Los horarios de comida y cena suelen ser de 14:00 a 17:00 y de 20:00 a 23:00 horas, aunque conviene reservar con antelación para los días de mayor afluencia como el propio Bando o el Entierro de la Sardina.

La Batalla de las Flores, que se celebra habitualmente un par de días después del Bando, es otro de los eventos destacados de las Fiestas de Primavera. En este desfile primaveral, las carrozas completamente decoradas con flores naturales recorren las calles de Murcia mientras lanzan pétalos y flores a los espectadores. Se utilizan más de 200.000 flores en esta celebración que transforma la ciudad en un jardín móvil lleno de color y fragancia. Las reinas de las peñas huertanas participan en el desfile, luciendo espectaculares vestidos de flores que son auténticas obras de arte efímero.

El Entierro de la Sardina, que tiene lugar el sábado y cierra las Fiestas de Primavera, es junto al Bando el otro gran día de las celebraciones murcianas. Esta fiesta pagana de origen carnavalesco culmina con la quema de un monumento de cartón piedra que representa a la sardina, seguida de un impresionante castillo de fuegos artificiales. El desfile nocturno del Entierro es el evento que más público concentra de todo el año en Murcia, con más de un millón de espectadores congregados en las calles para ver pasar las carrozas dedicadas a los dioses del Olimpo, los gigantes y cabezudos, y el famoso dragón articulado que escupe fuego.

Guía Práctica

Cómo llegar a Murcia: La ciudad está perfectamente comunicada por carretera y ferrocarril. Si vienes en coche desde Madrid, la A-3 y la A-30 te llevarán directamente a la capital murciana en unas 4 horas. Desde Valencia, la A-7 recorre el litoral mediterráneo y el trayecto dura aproximadamente 2 horas. El aeropuerto más cercano es el de Alicante-Elche, situado a unos 70 kilómetros, con conexión por autobús y tren. Murcia también cuenta con estación de AVE, con servicios regulares desde Madrid, Alicante y otras ciudades españolas.

Alojamiento: Durante las Fiestas de Primavera, especialmente en los días del Bando y el Entierro de la Sardina, la ocupación hotelera de Murcia alcanza el 100%. Es imprescindible reservar con varios meses de antelación si quieres encontrar habitación en el centro de la ciudad. Existen hoteles de todas las categorías, desde establecimientos de cinco estrellas hasta hostales económicos. Una alternativa interesante son los apartamentos turísticos, que ofrecen más espacio y la posibilidad de cocinar, aunque durante el Bando seguramente preferirás comer en las barracas y restaurantes. Si no encuentras alojamiento en la capital, las localidades cercanas de la Huerta de Murcia también ofrecen opciones y están a pocos kilómetros del centro.

El traje huertano: Si quieres vivir la experiencia completa del Bando, lo ideal es vestirse con el traje regional. En Murcia existen numerosas tiendas especializadas en trajes huertanos que ofrecen tanto venta como alquiler. El alquiler es la opción más económica si solo vas a usar el traje una vez, con precios que oscilan entre 40 y 80 euros dependiendo de la calidad y el número de piezas. Si decides comprar, los precios varían enormemente según los materiales y los bordados, pudiendo ir desde 200 euros para un conjunto básico hasta varios miles para trajes de gran calidad con bordados a mano. Muchas tiendas ofrecen paquetes completos que incluyen todas las piezas necesarias, desde el refajo o los zaragüelles hasta los complementos como la montera o las flores para el pelo.

Transporte en la ciudad: El día del Bando, el centro de Murcia queda prácticamente cerrado al tráfico debido al desfile y la concentración de gente. Lo más recomendable es dejar el coche en alguno de los aparcamientos periféricos gratuitos habilitados para la ocasión y acceder al centro caminando o en los autobuses lanzadera que suele disponer el Ayuntamiento. Si te alojas en el centro, todo se puede hacer a pie, ya que las distancias en Murcia son cortas. Durante los días de fiesta también funcionan servicios especiales de autobuses nocturnos para facilitar el regreso a casa después de las celebraciones en las barracas.

Dónde comer: Además de las barracas huertanas, que son la opción más auténtica durante el Bando, Murcia cuenta con una excelente oferta gastronómica. La zona del casco antiguo, especialmente los alrededores de la Plaza de las Flores y la Plaza de Santo Domingo, concentra numerosos bares de tapas donde probar las especialidades murcianas. Es tradición hacer el «tapeo» murciano, que consiste en ir de bar en bar probando pequeñas raciones y cambiando de local frecuentemente. Los restaurantes más tradicionales suelen estar en la zona de la Huerta, en establecimientos que combinan la cocina casera con productos de proximidad.

Clima y vestimenta: La primavera murciana suele ser cálida y soleada, con temperaturas que rondan los 20-25 grados durante el día. Sin embargo, las mañanas y las noches pueden ser frescas, especialmente si viene un poco de viento del este. Si no vas a vestir el traje huertano, opta por ropa cómoda y ligera, preferiblemente de colores claros que reflejen el sol. El calzado debe ser muy cómodo, ya que pasarás muchas horas de pie o caminando. No olvides protección solar y gorra o sombrero, así como una botella de agua para mantenerte hidratado.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra exactamente el Bando de la Huerta?
El Bando de la Huerta tiene lugar siempre el primer martes después de Semana Santa, lo que significa que la fecha varía cada año dependiendo de cuándo caiga la Pascua. Puede celebrarse desde finales de marzo hasta bien entrado abril. Este día es festivo local en todo el municipio de Murcia.

¿Es obligatorio vestir el traje huertano para participar en la fiesta?
Para nada. Aunque lucir el traje regional añade un plus de autenticidad a la experiencia, miles de personas disfrutan del Bando con ropa normal. Sin embargo, si tienes oportunidad de alquilar o comprar el traje, te recomendamos hacerlo: te sentirás mucho más integrado en la celebración y vivirás la fiesta desde dentro.

¿Se puede acceder a las barracas sin ser miembro de las peñas?
Sí, las barracas huertanas están abiertas al público general durante todos los días de las Fiestas de Primavera. Puedes entrar, consumir en sus barras y disfrutar de las actuaciones folclóricas. En los días de mayor afluencia como el Bando o el Entierro de la Sardina es recomendable reservar mesa con antelación si quieres comer o cenar en ellas.

¿Qué diferencia hay entre el Bando de la Huerta y el Entierro de la Sardina?
Son las dos celebraciones más importantes de las Fiestas de Primavera, pero tienen carácter muy diferente. El Bando es una exaltación de las tradiciones huertanas, con el traje regional como protagonista y un ambiente más familiar. El Entierro de la Sardina es una fiesta pagana de origen carnavalesco, más nocturna y multitudinaria, que culmina con la quema de la sardina y fuegos artificiales.

¿Qué platos típicos no puedo dejarme probar durante el Bando?
Los imprescindibles son el zarangollo, los michirones, las marineras, el pastel de carne y, como postre, los paparajotes. Si tienes estómago para más, prueba también el pisto murciano, la ensalada murciana y alguno de los arroces típicos como el caldero. Todo ello regado con vino de Jumilla o Yecla.

¿Es recomendable asistir con niños pequeños?
Totalmente. El Bando de la Huerta es una fiesta muy familiar en la que participan personas de todas las edades. El Bando Infantil está especialmente pensado para los más pequeños, y durante todo el día hay actividades adaptadas a ellos. Eso sí, ten en cuenta que habrá mucha gente y el desfile puede resultar largo, así que lleva entretenimiento y aperitivos para los niños.

Recursos Oficiales

Para consultar información actualizada sobre el programa de las Fiestas de Primavera, horarios del desfile, ubicación de las barracas y otros detalles prácticos, puedes acceder a los siguientes enlaces oficiales:

  • Ayuntamiento de Murcia: www.murcia.es – Portal oficial del Ayuntamiento con toda la información sobre eventos y servicios de la ciudad
  • Turismo de Murcia: www.turismodemurcia.es – Web oficial de turismo con guías, rutas y recomendaciones
  • Turismo Región de Murcia: www.turismoregiondemurcia.es – Información turística de toda la región
  • Federación de Peñas Huertanas: Información sobre las peñas, barracas y actividades tradicionales
  • Región de Murcia Capital Gastronómica: Actividades gastronómicas y catas durante las fiestas

El Bando de la Huerta de Murcia es mucho más que un desfile folclórico o una simple celebración regional. Es la manifestación viva de una identidad colectiva que se niega a diluirse en la modernidad, el orgullo de un pueblo que mira con respeto hacia sus raíces agrícolas mientras construye su futuro. Cuando miles de murcianos se echan a la calle vestidos con sus trajes regionales, no están simplemente disfrazándose para una fiesta: están reivindicando su historia, honrando a sus antepasados, y transmitiendo a las nuevas generaciones el legado de la huerta que durante siglos ha dado de comer a la región.

Para el visitante que tiene la suerte de presenciar el Bando, la experiencia resulta tan intensa como inolvidable. El estallido de color de los trajes, el aroma de la comida tradicional flotando por las calles, el sonido de las jotas y las charangas, la alegría desbordante de una ciudad entera entregada a la celebración… todo se combina para crear un ambiente mágico que envuelve al espectador y lo convierte en parte activa de la fiesta. No importa de dónde vengas ni cuánto sepas sobre la cultura murciana: el Bando te acogerá con los brazos abiertos y te hará sentir, aunque sea por un día, como un auténtico huertano más.

Cartel Fiestas Bando de la Huerta 2026

Programa Fiestas Bando de la Huerta 2026

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