Día de la Faldeta en Fraga
Homenaje a la Mujer Fragatina y su Traje Centenario
En el extremo oriental de la provincia de Huesca, donde la tierra aragonesa se encuentra con Cataluña, se alza Fraga, la capital del Bajo Cinca. Esta localidad de poco más de 15.000 habitantes se convierte cada mes de abril en el escenario de una de las celebraciones más emotivas y singulares de todo Aragón: el Día de la Faldeta. Una jornada que, lejos de ser una simple fiesta folclórica, representa un profundo homenaje a generaciones de mujeres que durante siglos sostuvieron con esfuerzo y dignidad la economía familiar, vistiendo cada día un traje que se ha convertido en símbolo de identidad y orgullo para todo un pueblo.

Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2016, el Día de la Faldeta no es solo una exaltación del traje típico fragatino, sino también un viaje en el tiempo que transporta a visitantes y vecinos a la Fraga de principios del siglo XX. Más de 1.200 personas visten cada año la indumentaria tradicional para participar en un espectacular desfile que culmina con la recreación de una boda fragatina siguiendo los rituales y costumbres de antaño. Las calles del casco histórico se transforman en un museo viviente donde estampas costumbristas, oficios tradicionales y rondallas de jotas devuelven la vida a un pasado que los fragatinos se niegan a olvidar.
Pero el Día de la Faldeta trasciende lo meramente estético o nostálgico. Es, ante todo, un reconocimiento al papel fundamental que las mujeres han desempeñado en esta ciudad agrícola del valle del Ebro. Aquellas «dones de faldetes» que durante generaciones administraron la hacienda familiar, criaron a los hijos, trabajaron la tierra y mantuvieron vivas las tradiciones son las auténticas protagonistas de una celebración que cada año cobra mayor fuerza y atrae a miles de visitantes deseosos de conocer una de las manifestaciones culturales más auténticas de Aragón. Acompáñanos a descubrir todos los secretos de esta fiesta única.
Historia y nacimiento de una tradición
El Día de la Faldeta nació en 1977 por iniciativa de la Peña Fragatina, una asociación cultural, recreativa y deportiva que hoy supera los 3.000 socios y que continúa siendo el motor de esta celebración. En aquel año, miembros de la Peña realizaron un censo por todo el municipio con un objetivo aparentemente sencillo pero profundamente revelador: contabilizar cuántas mujeres seguían vistiendo a diario el traje tradicional fragatino. El resultado sorprendió incluso a los propios promotores de la iniciativa: 214 mujeres, en su mayoría de edad avanzada, permanecían fieles a aquella vestimenta centenaria que sus madres y abuelas les habían transmitido.
Aquellas 214 «dones de faldetes» representaban la última generación que había mantenido viva una tradición textil que se remontaba siglos atrás. La mayoría lucía la versión de diario del traje, austera y completamente negra, compuesta por las características siete faldas superpuestas, el corsé, el jubón, la mantilla y los inconfundibles peinados conocidos como «rosca» y «picaport». Aquellas mujeres, nacidas entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, habían vestido esa indumentaria durante toda su vida adulta, resistiendo los cambios de moda y manteniéndose fieles a sus raíces hasta el final de sus días.
La Peña Fragatina comprendió que aquellas mujeres eran depositarias de un patrimonio cultural invaluable que corría el riesgo de desaparecer con ellas. Así surgió la idea de crear una jornada festiva que pusiera en valor tanto el traje típico como a sus portadoras. El primer Día de la Faldeta se celebró ese mismo año de 1977, estableciéndose inicialmente como una modesta celebración local que con el tiempo fue creciendo en participación, calidad y proyección. En 1982, la fiesta dio un salto cualitativo con la inauguración del monumento a La Fragatina en la Plaza de España, una escultura que representa el arquetipo de mujer fragatina: fuerte, enérgica, capaz y profundamente arraigada a su tierra.
Durante años, la fiesta se celebró el 23 de abril, coincidiendo con San Jorge, patrón de Aragón, lo que le otorgaba un carácter doblemente simbólico al vincular la identidad local con la regional. Sin embargo, en 2011 el Ayuntamiento decidió trasladar la celebración al domingo siguiente al 23 de abril, una medida pensada para facilitar la asistencia de los fragatinos que residen fuera de la localidad y para atraer visitantes de comunidades autónomas donde esa fecha no es festiva. Esta decisión contribuyó notablemente a la proyección turística del evento, que culminó en 2016 con la declaración oficial como Fiesta de Interés Turístico Nacional. En 2008 falleció la última de las «dones de faldetes» originales, pero lejos de apagarse, la tradición se ha fortalecido con la participación masiva de fragatinos de todas las edades que perpetúan el legado de sus antepasadas.
El traje típico fragatino: siete faldas cargadas de significado
El traje típico de Fraga es una de las indumentarias tradicionales mejor conservadas de toda Aragón, y su singularidad reside tanto en su complejidad como en su profundo simbolismo. El elemento más característico y del que toma nombre la fiesta son las siete faldas superpuestas o «faldetes», cada una confeccionada con tejidos diferentes y dispuestas de manera que se van mostrando en capas sucesivas. Esta peculiar construcción tenía una función práctica: las faldas interiores, de telas más bastas, servían como abrigo en los fríos inviernos del valle del Ebro, mientras que las exteriores, de tejidos más nobles, aportaban elegancia y prestancia.
Pero el traje fragatino es mucho más que las faldas. La indumentaria completa incluye el corsé, que moldeaba la figura y aportaba sujeción para las largas jornadas de trabajo; el jubón, prenda ajustada que cubría el torso; y la mantilla o mantón, elemento que variaba según la ocasión y el momento del día. Para los días festivos, las fragatinas lucían mantones de Manila ricamente bordados en seda con motivos florales de colores vivos que contrastaban con el negro predominante del resto del atuendo. La joyería también desempeñaba un papel importante: pendientes de oro conocidos como «arracaes», cadenas, broches y rosarios completaban el conjunto.
Los peinados tradicionales merecen capítulo aparte. El más característico es la «rosca», un elaborado recogido en forma circular que se colocaba en la parte posterior de la cabeza y que requería gran habilidad para su confección. El «picaport», por su parte, era un moño más elevado y prominente que se sujetaba con horquillas y peinetas. Estos peinados no eran meros adornos capilares, sino auténticas obras de arte que requerían tiempo, destreza y paciencia, y que las mujeres aprendían a realizar desde muy jóvenes observando a sus madres y abuelas.
Existían diferentes versiones del traje según la ocasión. La versión de diario, completamente negra, era la que vestían habitualmente las «dones de faldetes» para sus quehaceres cotidianos: ir a la iglesia, hacer la compra, trabajar en la huerta o atender la casa. El traje de fiesta, más elaborado y colorido, se reservaba para celebraciones como bodas, bautizos o romerías. El negro predominante en la versión diaria no era casualidad: reflejaba el luto permanente que muchas viudas guardaban tras la pérdida de sus esposos, una práctica habitual en la España rural de aquellos tiempos. Hoy, estas prendas centenarias se conservan como auténticos tesoros familiares que se exhiben con orgullo cada Día de la Faldeta.
Programa de actividades y celebraciones
El Día de la Faldeta es en realidad mucho más que una jornada: se trata de un ciclo festivo que se extiende durante prácticamente todo el mes de abril con actividades previas que van generando el ambiente festivo. Sin embargo, es el fin de semana culminante, generalmente el último de abril o primero de mayo, el que concentra los actos más importantes y multitudinarios de la celebración.
| Jornada | Horario | Actividades principales |
|---|---|---|
| Viernes | 21:30 h | Ronda de jotas a casa de los novios. La Rondalla de Peña Fragatina recorre el casco histórico hasta llegar al domicilio de los novios elegidos para representar la boda fragatina |
| Durante la noche | Ambientación musical en diferentes plazas del casco antiguo. Actuaciones de grupos folclóricos aragoneses | |
| Sábado | 16:30 – 20:30 h | Recreación de estampas típicas en distintas calles del casco histórico: cosedoras, aguadoras, cultivo del algodón, la taverna, encajamiento de higos, oficios tradicionales |
| Durante la tarde | Feria de artesanía en Paseo Barrón con productos artesanos de fabricación propia | |
| 21:00 h | Recital de folk aragonés en Paseo Barrón. Actuaciones de artistas locales y regionales | |
| Noche | Sesión de DJ y baile popular | |
| Domingo (Día grande) |
08:00 h | Diana «Despertem al nòvio i a la nòvia». Banda de Cornetas y Tambores de Fraga despierta a los novios recorriendo las calles |
| 10:00 h | Reparto de claveles en Plaza San Salvador. Actuaciones musicales previas al desfile | |
| 10:30 h | Representación teatral del sainete «Vestim als novios»: recreación de cómo se preparaban antiguamente los novios para la boda | |
| 11:00 h | Gran desfile del Día de la Faldeta: más de 1.200 personas ataviadas con el traje tradicional desfilan desde Plaza San Salvador hasta la iglesia de San Pedro | |
| 12:30 h | Misa baturra y casamiento simbólico de los novios en la iglesia de San Pedro. Recreación del cuadro «La boda de Fraga» de Miquel Viladrich | |
| 13:30 h | Salida de los novios con lluvia de «pedadilles» (almendras confitadas) y «confits» como símbolo de prosperidad | |
| 18:00 h | Homenaje a les Dones de Faldetes en Plaza España: acto más emotivo de la fiesta. Actuación de la Rondalla de Peña Fragatina, discurso institucional y sorteos |
Además de estos actos centrales, durante todo el mes de abril se programan actividades complementarias como exposiciones sobre la indumentaria tradicional aragonesa, talleres de peinados históricos, charlas sobre la historia de Fraga, concursos de fotografía, presentaciones de libros relacionados con las tradiciones locales y visitas guiadas al patrimonio del casco histórico. La programación oficial completa puede consultarse en la web municipal y en las redes sociales de la Peña Fragatina.
La boda fragatina: el corazón de la celebración
Si hay un acto que define y vertebra todo el Día de la Faldeta, ese es sin duda la recreación de la boda fragatina tradicional. Este evento no es una simple representación teatral, sino una meticulosa reconstrucción de cómo se celebraban los matrimonios en Fraga a principios del siglo XX, siguiendo los usos, costumbres y rituales que los fragatinos han rescatado de la memoria de sus mayores y de documentos históricos conservados en archivos locales.
Cada año se eligen dos peñeros mayores (miembros veteranos de la Peña Fragatina) para interpretar a los novios en esta ceremonia simbólica. La elección es todo un honor que recae en personas que han demostrado compromiso con la fiesta y las tradiciones locales. Los elegidos se convierten durante ese día en protagonistas absolutos de una jornada que comenzará muy temprano con el despertar por parte de la Banda de Cornetas y Tambores.
La ceremonia arranca con el sainete «Vestim als novios», una pieza teatral costumbrista que muestra cómo los novios se preparaban antiguamente para su gran día. Familiares, vecinos y padrinos ayudaban a vestir a la novia con su mejor traje fragatino de fiesta, colocándole las siete faldas una a una, ajustándole el corsé, peinándola con la rosca y adornándola con las mejores joyas familiares. El novio, por su parte, vestía el traje masculino tradicional aragonés: calzón hasta la rodilla, medias, faja, chaleco bordado y la característica «cachirula» (pañuelo atado a la cabeza).
El momento culminante es el desfile nupcial, en el que los novios, acompañados por más de 1.200 personas ataviadas con el traje típico, recorren las calles empedradas del casco histórico en un cortejo que evoca las antiguas comitivas matrimoniales. La procesión, amenizada por las rondallas que tocan jotas y otros aires tradicionales aragoneses, avanza entre el aplauso y la emoción de miles de espectadores hasta llegar a la iglesia de San Pedro, donde se celebra la misa baturra con cantos tradicionales y la bendición simbólica de los novios.
Tras la ceremonia religiosa, se recrea la escena del cuadro «La boda de Fraga» del pintor Miquel Viladrich, una obra que inmortalizó una boda fragatina de principios del siglo XX y que hoy se conserva como referencia visual de cómo eran estos enlaces. A la salida de la iglesia, los novios son recibidos con una lluvia de «pedadilles» (almendras garrapiñadas) y «confits» (peladillas), dulces tradicionales que simbolizan prosperidad, fertilidad y abundancia para el nuevo matrimonio. Este gesto, que se mantiene desde tiempos inmemoriales, convierte la plaza frente a la iglesia en un hervidero de alegría donde niños y mayores participan en el lanzamiento de dulces mientras los novios sonríen y saludan como si de una boda real se tratase.
Estampas costumbristas: oficios y vida cotidiana del pasado
Uno de los atractivos más singulares del Día de la Faldeta son las estampas típicas, representaciones vivas de oficios y escenas cotidianas de la Fraga de antaño que se recrean en diferentes puntos del casco histórico durante la tarde del sábado. Estas estampas no son meras actuaciones teatrales: son auténticas lecciones de etnografía e historia local representadas por asociaciones de vecinos, grupos culturales y familias fragatinas que durante meses se preparan para mostrar con la máxima fidelidad cómo era la vida en su ciudad hace un siglo.
Entre las estampas más características se encuentran «Les Cosedoras», donde un grupo de mujeres vestidas con el traje tradicional cosen, bordan y conversan recreando las tradicionales reuniones de costura en las que las fragatinas no solo reparaban ropa, sino que intercambiaban noticias, consejos y confidencias. «Les Aguadores» muestra cómo las mujeres bajaban al río Cinca con sus cántaros de barro para recoger agua, una tarea agotadora que realizaban varias veces al día antes de que llegara el agua corriente al municipio.
La estampa del cultivo del algodón recuerda uno de los principales motores económicos de Fraga durante décadas. El algodón fue un cultivo fundamental en el Bajo Cinca hasta bien entrado el siglo XX, y la escena muestra todo el proceso: desde la recogida de las cápsulas hasta el desgranado y almacenamiento de la fibra. «Encaixonem figues» (encajamos higos) representa otra actividad agrícola tradicional, ya que Fraga es tierra de higueras y sus higos secos fueron durante años un producto de exportación muy apreciado.
«La Taverna de Tomàs» recrea el ambiente de las antiguas tabernas fragatinas, lugares de encuentro social donde los hombres tomaban vino, jugaban a las cartas y comentaban las noticias del día. «Gozos de San Roque» representa la devoción popular al santo, con cantos religiosos tradicionales que se entonaban en las procesiones y novenas. Otras estampas muestran oficios como el herrero, el alpargatero, el esquilador de ovejas o las mujeres lavando ropa en el río.
Estas representaciones, acompañadas por las actuaciones de la Rondalla de Peña Fragatina y la Rondalla Amigos del Folklore del Bajo Cinca, convierten el casco histórico en un auténtico museo viviente donde los visitantes pueden sumergirse en la vida cotidiana de épocas pasadas. La espontaneidad de los participantes, muchos de ellos descendientes directos de quienes realmente ejercieron esos oficios, aporta autenticidad y emoción a unas escenas que, lejos de ser nostálgicas recreaciones, se convierten en poderosas herramientas de transmisión de memoria histórica a las nuevas generaciones.
Monumentos y rincones del casco histórico fragatino
Fraga posee un patrimonio histórico-artístico de notable interés que convierte la visita durante el Día de la Faldeta en una experiencia completa. El casco antiguo conserva la estructura urbana de origen musulmán, con calles estrechas y laberínticas que recuerdan que Fraga fue una importante ciudad durante la época de Al-Ándalus. De aquellos tiempos medievales se conserva parte de la muralla árabe y algunas torres defensivas que jalonaban el perímetro de la ciudad fortificada.
La iglesia de San Pedro, escenario de la ceremonia nupcial del Día de la Faldeta, es un templo de origen románico construido en el siglo XIII, aunque muy reformado en siglos posteriores. Su interior alberga interesantes retablos barrocos y una imagen gótica de la Virgen que es objeto de especial devoción. La Plaza de España, corazón de la vida social fragatina, acoge el monumento a La Fragatina, escultura inaugurada en los años 80 que representa a una mujer vestida con el traje típico y que se ha convertido en símbolo de la ciudad. Este monumento es el punto de encuentro del acto más emotivo de las fiestas: el homenaje a les dones de faldetes.
El Ayuntamiento, edificio renacentista del siglo XVI, presenta una elegante fachada de piedra con galería de arcos en el piso superior. Muy cerca se encuentra la iglesia de San Salvador, punto de partida del gran desfile del Día de la Faldeta. Esta iglesia, de estilo barroco, posee una impresionante fachada y un interior decorado con retablos dorados. El Castillo de Fraga, aunque muy transformado y hoy convertido en centro cultural, conserva restos de las antiguas fortificaciones medievales y ofrece magníficas vistas sobre el valle del Cinca.
Paseando por el barrio judío, con sus callejuelas empinadas y casas apiñadas, o por el Paseo Barrón, el pulmón verde de la ciudad donde se celebran muchas actividades festivas, el visitante comprende por qué Fraga presume de ser una ciudad con «encanto de pasado y alma de futuro». Durante el Día de la Faldeta, estos espacios cobran vida de manera especial: los balcones se engalanan con mantones y banderas, las calles se llenan de música y el aroma de los dulces tradicionales que se reparten impregna cada rincón del casco histórico.
Tradiciones únicas y curiosidades de la fiesta
El Día de la Faldeta atesora un rico conjunto de tradiciones, anécdotas y curiosidades que lo convierten en una celebración verdaderamente única en el panorama festivo aragonés. Una de las más emotivas es la participación de grupos de mujeres vestidas completamente de negro que representan a las «dones de faldetes» en la última etapa de sus vidas. Estas mujeres, que lucían luto permanente tras enviudar, constituían una imagen habitual en las calles fragatinas hasta bien entrado el siglo XX. Su presencia en el desfile, silenciosa y solemne, constituye uno de los momentos de mayor carga emotiva de toda la jornada.
La confección del traje típico es en sí misma toda una tradición artesanal que se ha transmitido de madres a hijas. Muchas familias fragatinas conservan trajes originales centenarios que se guardan como auténticos tesoros y que solo se exhiben en ocasiones especiales. Sin embargo, la demanda creciente de participantes en el Día de la Faldeta ha impulsado el resurgimiento de talleres de costura donde costureras expertas confeccionan nuevos trajes siguiendo los patrones tradicionales. Crear un traje completo puede llevar semanas de trabajo y requiere conocimientos específicos sobre tejidos, técnicas de costura y ornamentación.
Los peinados tradicionales son otra muestra de este saber hacer ancestral. En las semanas previas al Día de la Faldeta, se organizan talleres donde las abuelas enseñan a las jóvenes cómo realizar la «rosca» y el «picaport», peinados que requieren habilidad, paciencia y el uso de técnicas casi olvidadas como el cardado, el enrollado y la sujeción con horquillas de época. Algunas peluquerías de Fraga se especializan en estos peinados históricos y no dan abasto atendiendo a las decenas de mujeres que quieren lucir impecables el día del desfile.
La cifra de más de 1.200 participantes en el desfile no ha dejado de crecer año tras año, lo que demuestra el arraigo intergeneracional de la fiesta. Abuelos, padres, hijos y nietos desfilan juntos ataviados con el traje típico, creando una imagen de continuidad que emociona a propios y extraños. Esta participación masiva convierte el desfile en uno de los más multitudinarios de cuantos se celebran en Aragón para exaltar la indumentaria tradicional.
El cuadro «La boda de Fraga» de Miquel Viladrich, que sirve de inspiración para la recreación nupcial, es una obra pictórica de gran valor documental que se conserva en Barcelona y que los fragatinos consideran un testimonio gráfico invaluable de sus tradiciones. En él aparecen fielmente retratados todos los elementos del traje, los peinados, las joyas y hasta los dulces que se repartían en las bodas de principios del siglo XX.
Información práctica para disfrutar de la experiencia
Alojamiento y dónde hospedarse: Fraga cuenta con una oferta de alojamiento limitada pero suficiente para los visitantes. El Hotel Fraga, situado en pleno centro, es la opción más tradicional, mientras que el Hotel Montefraga ofrece instalaciones más modernas. También existen hostales y pensiones familiares con precios económicos. Para quienes prefieran más opciones, las localidades cercanas de Mequinenza (a 12 km) o Monzón (a 25 km) cuentan con mayor variedad hotelera. Los apartamentos rurales en la comarca del Bajo Cinca son otra alternativa excelente, especialmente para grupos o familias. Es imprescindible reservar con varias semanas de antelación, ya que el Día de la Faldeta atrae a miles de visitantes y el alojamiento se agota rápidamente.
Cómo llegar y moverse por Fraga: Fraga se encuentra estratégicamente ubicada junto a la autovía A-2 (Madrid-Barcelona), lo que facilita enormemente el acceso en vehículo particular. Está a 105 km de Zaragoza, 25 km de Lleida y 145 km de Huesca capital. Para quienes viajan en transporte público, existe servicio de autobús desde Zaragoza, Lleida y otras localidades aragonesas. La estación de tren más cercana está en Lleida, desde donde se puede tomar un autobús hasta Fraga. El día del desfile, las calles del casco histórico se cortan al tráfico, por lo que se recomienda aparcar en las zonas habilitadas en las afueras y acceder a pie al centro. La ciudad es perfectamente transitable caminando y todos los puntos de interés están relativamente cerca.
Qué llevar y cómo vestir: Aunque obviamente no es obligatorio vestir el traje típico para asistir como espectador, es recomendable llevar ropa cómoda y calzado apropiado para caminar por calles empedradas. El clima en abril en el Bajo Cinca suele ser agradable, con temperaturas que rondan los 15-20 grados durante el día, aunque pueden descender por la tarde-noche. Conviene llevar una chaqueta ligera para las actividades nocturnas. Protección solar, gorra y una cámara fotográfica son imprescindibles, ya que las oportunidades para capturar imágenes espectaculares son innumerables. Si piensas acudir a las estampas costumbristas, ten en cuenta que algunas se celebran en espacios reducidos, por lo que es recomendable llegar con tiempo para conseguir un buen sitio.
Gastronomía fragatina y dónde comer: La gastronomía de Fraga es un delicioso mestizaje entre la cocina aragonesa y la catalana, con fuerte influencia de los productos de la huerta del Cinca. El plato más emblemático es el «caragols a la llauna» (caracoles a la plancha), preparados con una salsa picante que es toda una institución local. Las «espinetas» (pencas de acelga rebozadas y fritas) son otra especialidad que no debes perderte. El ternasco asado, el bacalao a la fragatina y el «espardeñat» (guiso de arroz con bacalao desmenuzado) completan la oferta de platos principales.
En repostería destacan las «pedadilles» (almendras garrapiñadas que se lanzan en la boda), los «confits» (peladillas), las «coques» (dulces de masa fina con fruta) y los tradicionales «crespillos» que se elaboran en fechas señaladas. Durante el Día de la Faldeta, muchos restaurantes preparan menús especiales con platos tradicionales. El Restaurante Can Peret, el Restaurante Casa Vidal y el Bar Restaurante Fraga son referencias habituales. Es fundamental reservar mesa con antelación, especialmente para el domingo del desfile, cuando la ciudad se llena a rebosar. Las pastelerías locales como Forn Vela ofrecen los dulces tradicionales que puedes llevar como recuerdo.
Dónde colocarse para ver el desfile: El gran desfile del domingo recorre un itinerario por el casco histórico que comienza en la Plaza San Salvador y culmina en la iglesia de San Pedro. Los mejores lugares para verlo son las calles por las que transcurre el recorrido oficial: calle Mayor, Plaza de España y accesos a la iglesia. Se recomienda llegar al menos una hora antes del inicio (sobre las 10:00 h) para conseguir un buen sitio, especialmente si quieres fotografiar el desfile con comodidad. Los balcones del casco histórico también ofrecen vistas privilegiadas, aunque obviamente están reservados para vecinos y conocidos.
Dudas habituales sobre el Día de la Faldeta
¿Cuál es la fecha exacta de celebración cada año?
El Día de la Faldeta se celebra el domingo siguiente al 23 de abril (festividad de San Jorge, patrón de Aragón). Por tanto, la fecha exacta varía cada año, pudiendo caer desde finales de abril hasta principios de mayo. Los actos complementarios del viernes y sábado previos completan el programa del fin de semana festivo.
¿Pueden participar en el desfile personas que no sean de Fraga?
El desfile está principalmente reservado para socios de la Peña Fragatina y vecinos de Fraga que disponen del traje típico. Sin embargo, la organización suele ser flexible con visitantes que tengan vínculos familiares con la localidad o que puedan disponer del atuendo tradicional completo. No es posible acudir con cualquier vestimenta: debe respetarse escrupulosamente la indumentaria tradicional para mantener la autenticidad del evento. Lo más habitual para los visitantes es disfrutar como espectadores de un desfile realmente espectacular.
¿Es necesario comprar entradas para asistir a los actos?
No. Todos los actos del Día de la Faldeta son completamente gratuitos y de libre acceso para el público: desfile, estampas costumbristas, actuaciones musicales, sainetes teatrales, misa, homenaje en Plaza de España y demás actividades. Solo debes tener en cuenta que algunos espacios tienen aforo limitado, por lo que conviene llegar con tiempo a los actos más concurridos.
¿Dónde puedo ver trajes originales si no coincido con las fechas de la fiesta?
Fraga cuenta con el Museo Comarcal del Bajo Cinca, ubicado en el antiguo Convento de San Francisco, donde se exhiben trajes originales y diversos elementos de la indumentaria tradicional fragatina. También se pueden ver fotografías históricas, útiles de trabajo relacionados con la agricultura y exposiciones temporales sobre las tradiciones locales. El museo abre de martes a domingo en horario de mañana y tarde.
¿Hay actividades para niños durante las celebraciones?
Sí, el programa incluye actividades específicas para el público infantil: talleres de manualidades relacionados con las tradiciones, cuentacuentos sobre leyendas fragatinas, juegos tradicionales aragoneses, chocolatada popular y actividades en la feria de artesanía. Los niños también pueden participar en el desfile si sus familias disponen de trajes típicos en tallas infantiles. Muchas familias fragatinas confeccionan versiones reducidas del traje para que los más pequeños puedan participar en la fiesta desde edades tempranas.
¿Qué más puedo visitar en los alrededores de Fraga?
La comarca del Bajo Cinca y zonas limítrofes ofrecen diversos atractivos turísticos. A pocos kilómetros se encuentra Mequinenza, conocida como «la perla del Ebro», con su impresionante castillo medieval, el Museo de la Mina y los embalses donde se practican deportes náuticos. El Monasterio de Sigena, aunque muy dañado por un incendio, conserva elementos de interés histórico-artístico. Los Monegros, con sus paisajes esteparios únicos, están muy cerca. La ciudad de Lleida, a 25 km, ofrece su catedral antigua (Seu Vella), uno de los monumentos románicos más importantes de Cataluña. La Cartuja de las Fuentes, en Lanaja (a 40 km), es otro tesoro arquitectónico que merece la visita.
Enlaces de interés
- Ayuntamiento de Fraga: www.fraga.es – Web municipal con información oficial sobre el Día de la Faldeta y otros eventos
- Peña Fragatina: www.penafragatina.es – Organizadores del Día de la Faldeta, con programa detallado y novedades
- Turismo de Aragón: www.turismodearagon.com – Portal oficial de turismo aragonés
- Comarca del Bajo Cinca: comarcabajocinca.es – Información turística y servicios comarcales
- Museo Comarcal del Bajo Cinca: Información sobre horarios y exposiciones en el Ayuntamiento de Fraga
- Diputación Provincial de Huesca: www.dphuesca.es – Recursos turísticos y culturales de la provincia
El Día de la Faldeta en Fraga es mucho más que una fiesta: es un acto de resistencia cultural, un homenaje emotivo a las mujeres que construyeron con su trabajo y esfuerzo la identidad de una ciudad, y una demostración de que las tradiciones, lejos de ser reliquias del pasado, pueden convertirse en poderosos instrumentos de cohesión social y orgullo colectivo. Más de 1.200 personas vestidas con el traje centenario, calles que recuperan la vida de antaño, jotas que resuenan en las plazas y una emoción compartida que se palpa en cada rincón hacen de esta celebración una experiencia única e irrepetible. Si buscas conocer la esencia más auténtica de Aragón, el Día de la Faldeta te está esperando. ¡Bienvenido a Fraga!