Feria de la Brujería en Trasmoz

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El pueblo maldito del Moncayo

Hay pueblos que atrapan desde el primer instante. Trasmoz, una pequeña localidad de apenas un centenar de habitantes enclavada a los pies del Moncayo, en la provincia de Zaragoza, es uno de ellos. No hace falta esperar mucho para entender por qué: nada más llegar, la silueta del castillo medieval en ruinas sobre la colina lo dice todo. Este rincón de Aragón carga sobre sus espaldas siglos de leyendas, misterios y una condena eclesiástica que todavía hoy permanece vigente, convirtiendo a Trasmoz en el único pueblo oficialmente excomulgado y maldito de España.

Trasmoz, Zaragoza
Trasmoz, Zaragoza, España. Autor: Diego Delso. Wikimedia Commons. Licencia: CC BY-SA 4.0.

Y lejos de avergonzarse de esa fama, Trasmoz la abraza con orgullo. Cada año, el primer sábado de julio, miles de visitantes llegan desde todos los rincones del país para vivir la Feria de Brujería, Magia y Plantas Medicinales del Moncayo, una celebración declarada Fiesta de Interés Turístico de Aragón que combina historia medieval, rituales simbólicos, mercado esotérico, gastronomía popular y mucho ambiente. Una jornada que transforma por completo la tranquilidad del pueblo —que un día cualquiera no supera los cien habitantes— en un bullicioso escenario donde la magia y el folclore se adueñan de cada calle empedrada.

Si estás pensando en acercarte a esta celebración única, esta guía te lo cuenta todo: de dónde viene la leyenda, qué puedes ver y hacer durante la feria, cómo llegar, dónde alojarte y qué no puedes perderte bajo ningún concepto.

El origen de la leyenda

Para entender la Feria de la Brujería de Trasmoz hay que remontarse varios siglos atrás, hasta una época de disputas señoriales, monasterios poderosos y rumores que se extendían como el fuego. La historia de este pueblo es tan fascinante como inquietante, y arranca en la Edad Media.

Durante el siglo XIII, Trasmoz era un señorío laico próspero, rodeado de territorios bajo la influencia del Monasterio de Veruela, una poderosa abadía cisterciense situada a apenas unos kilómetros. Esa condición de territorio laico significaba que Trasmoz no pagaba impuestos al monasterio, algo que generaba un roce continuo con el abad de Veruela. Los conflictos por el uso de la leña del Monte de la Mata, las acequias y otros recursos terminaron por envenenar la relación entre ambas partes.

En ese contexto, corría por la comarca el rumor de que dentro del castillo de Trasmoz ocurrían cosas extrañas: ruidos nocturnos, cadenas que se arrastraban, calderos en ebullición. En realidad, según apuntan los investigadores, la explicación era mucho más terrenal: los señores del castillo fabricaban moneda falsa aprovechando las minas de metal del entorno, y los ruidos que escuchaban los vecinos eran los del trabajo clandestino. Para ahuyentar a los curiosos, dejaron correr la leyenda de que eran brujas y hechiceros quienes habitaban la fortaleza.

El abad de Veruela no tardó en aprovechar esa reputación. En 1255, consiguió que el arzobispo de Tarazona excomulgara a todo el pueblo. Pero el episodio más dramático llegaría más tarde: en 1511, con el permiso explícito del papa Julio II, el monasterio lanzó una solemne maldición sobre Trasmoz, entonando el Salmo 108 —el anatema más poderoso que poseía la Iglesia— con las campanas repicando para que nadie pudiera ignorarlo. Solo el papa tiene autoridad para levantarla, y hasta hoy ninguno lo ha hecho.

Los años que siguieron no fueron buenos para el pueblo. El castillo ardió en torno a 1520 y quedó en ruinas. La imaginación popular, alimentada por siglos de leyendas, fue bordando la figura de las brujas de Trasmoz: mujeres que volaban en escoba, celebraban aquelarres al amparo del Moncayo y se reunían de noche en la plaza. La más famosa fue la Tía Casca, un personaje real que fue linchado por sus convecinos acusado de brujería, y cuyo espíritu, según la tradición, sigue vagando por las calles del pueblo.

En el siglo XIX, la fama de Trasmoz llegó a oídos de Gustavo Adolfo Bécquer, quien se instaló en el Monasterio de Veruela en 1863 para tratar su tuberculosis. El escritor sevillano quedó fascinado por las historias que correrían por la comarca y dedicó varias de sus Cartas desde mi celda a retratar las brujas y los aquelarres de Trasmoz, contribuyendo enormemente a consolidar la leyenda que llega hasta nuestros días.

Historia y evolución de la Feria de Brujería

La Feria de Brujería, Magia y Plantas Medicinales del Moncayo nació de la iniciativa del Ayuntamiento de Trasmoz junto con la Asociación Cultural El Embrujo y la Fundación Castillo de Trasmoz, con el objetivo de poner en valor el patrimonio inmaterial del pueblo y convertir sus leyendas en un recurso turístico de primer orden.

Las primeras ediciones, a comienzos de los años 2000, reunían apenas unas trescientas personas. El crecimiento fue progresivo pero sostenido. Con el tiempo, la feria fue ganando en programación, calidad y reconocimiento, hasta que fue declarada Fiesta de Interés Turístico de Aragón, un reconocimiento que disparó su popularidad. Hoy, la celebración atrae a cerca de 6.000 visitantes en un solo día, multiplicando por más de cien la población habitual del municipio.

La Asociación El Embrujo, que cuenta con unos 280 socios, ha sido el motor organizativo de esta feria durante más de dos décadas. Cada edición se articula en torno a un elemento temático propio, aunque mantiene los ejes fundamentales que definen su identidad: la recreación histórica de la maldición de Trasmoz, el mercado esotérico, el campamento medieval y la elección de la Bruja de Honor y la Bruja del Año.

La Bruja de Honor es una figura pública de reconocido prestigio a nivel regional o nacional, elegida cada año en reconocimiento a su trayectoria o contribución cultural. La Bruja del Año, en cambio, es una vecina del propio Trasmoz elegida por la comunidad como reconocimiento a su labor a lo largo del año. Ser nombrada bruja en Trasmoz es, según explican sus propias protagonistas, un título que se lleva con orgullo: las elegidas reciben una placa de cerámica que se coloca en la fachada de su casa, convirtiendo el paseo por el pueblo en una peculiar galería de honor.

Programa y actividades

La jornada se extiende desde el mediodía hasta bien entrada la noche, con una programación densa y variada que garantiza que haya algo para todos los gustos y edades. A continuación, el esquema habitual de la celebración:

Hora aproximada Actividad
12:00 Pasacalles inaugural: desfile de brujas, personajes del folclore y la Bruja de Honor desde la entrada del pueblo hasta la plaza de España
12:00 Lectura del pregón y homenaje a la Bruja de Honor en la plaza de España
12:00 – 21:30 Apertura del Mercado Esotérico: puestos con productos artesanos, plantas medicinales, amuletos, infusiones, libros especializados y artículos de magia
12:00 – 21:00 Campamento Medieval: talleres de forja, exhibiciones de armamento, recreaciones de vida medieval
11:30 – 20:30 Visitas al Castillo de Trasmoz y su Museo de la Brujería (entrada: 2 € adultos / 1 € niños)
12:30 Paseos a caballo y en pony junto al campamento medieval
12:45 Exhibición de cetrería en la plaza de España
Tarde Combates medievales, tiro con arco, lucha con espadas y representaciones históricas
Tarde Espectáculos de magia escénica
21:00 Ritual de invocación al fuego: desfile de brujas invocando el fuego por calles y plazas
21:40 Endiablada cena: las famosas migas del infierno (tickets a la venta ese mismo día, precio aproximado 6 €)
23:30 – 00:15 Aquelarre de brujas y recreación histórica de la maldición de Trasmoz en la plaza de España, seguido de espectáculo de luz y fuego

El Rincón del Cambista es uno de los detalles más originales de la feria: un puesto donde los visitantes pueden cambiar sus euros por maravedíes falsos —en un guiño al episodio histórico de la ceca clandestina del castillo— para utilizarlos en los distintos puestos del recinto.

De la magia al aquelarre

La feria tiene varios momentos estelares que concentran la atención del público y que no conviene perderse bajo ninguna circunstancia.

El pasacalles inaugural marca el pistoletazo de salida con un ambiente festivo y teatral. El cortejo parte desde la entrada del pueblo y avanza hasta la plaza de España con brujas ataviadas con sus ropajes tradicionales, caballeros medievales, personajes del imaginario popular y la figura central de la Bruja de Honor del año, que encabeza el desfile escoltada por toda la corte brujeril. El pregón que cierra el pasacalles oficializa el inicio de la jornada entre los aplausos del público.

El Mercado Esotérico es un espacio de gran riqueza para los aficionados al mundo de las plantas, la herbología y lo esotérico. Los puestos ofrecen desde infusiones medicinales elaboradas con las plantas del Moncayo hasta cristales, cartas del tarot, libros sobre magia natural, aceites esenciales y amuletos artesanales. No es solo un mercado de curiosidades: muchos vendedores son especialistas que aportan información valiosa sobre el uso tradicional de las plantas medicinales de la comarca, uno de los pilares originales de la feria.

El Campamento Medieval transporta al visitante varios siglos atrás, con talleres de forja, muestras de armamento de la época, demostraciones de herrería y recreaciones de la vida cotidiana en la Edad Media. Los más pequeños suelen disfrutar especialmente de esta zona, donde pueden participar activamente en algunos de los talleres.

El momento más esperado de la jornada llega con la caída de la noche: la recreación de la maldición de Trasmoz. La plaza de España se convierte en el escenario de una representación histórica que recrea los episodios más oscuros del pasado medieval del pueblo —capturas de brujas y herejes, juicios, rituales— culminando con el aquelarre y la evocación del anatema lanzado por los monjes de Veruela. El espectáculo de luz y fuego que cierra la velada pone el broche de oro a una jornada que difícilmente se olvida.

Escenarios de la feria

Trasmoz es un pueblo pequeño, pero cada rincón tiene su propia carga simbólica. Durante la feria, el municipio entero se convierte en escenario, y merece la pena recorrerlo con calma incluso más allá del bullicio de los puestos y las actuaciones.

El Castillo de Trasmoz es, sin duda, el protagonista visual e histórico de la jornada. Construido en el siglo XII sobre una colina a 765 metros de altitud, domina el pueblo con su silueta de fortaleza medieval semiderruida. En su interior, la Torre del Homenaje alberga el Museo de la Torre, el Caballero y la Brujería, distribuido en cuatro plantas con piezas recuperadas en las excavaciones arqueológicas: cerámica medieval, elementos de orfebrería, armamento, monedas y objetos de tortura. Desde lo alto de la torre, las vistas sobre el valle y el Parque Natural del Moncayo son espléndidas.

La plaza de España actúa como corazón de la feria: aquí se celebran el pregón, las exhibiciones de cetrería, los combates medievales y, de noche, el aquelarre y el espectáculo de fuego. Es el punto de encuentro natural del pueblo y el lugar donde el ambiente festivo alcanza su máxima intensidad.

Las calles empedradas del casco urbano guardan sus propias sorpresas: figuras de brujas asomadas a las ventanas, escobas voladoras colgadas en fachadas, gatos negros tallados en piedra y las placas de cerámica con los nombres de las brujas del año que adornan algunas puertas. Un paseo por el pueblo es, en sí mismo, una experiencia que mezcla el encanto rural con una atmósfera genuinamente singular.

Curiosidades y señas de identidad

La Feria de la Brujería de Trasmoz no es solo una fiesta popular: es la expresión de una identidad colectiva construida durante siglos en torno a la leyenda, la resistencia y el orgullo local. Hay varios detalles que la hacen especialmente memorable.

La Tía Casca, la bruja más temida de Trasmoz, aparece de forma recurrente en la programación de la feria como símbolo del imaginario brujeril local. Era un personaje real, una mujer del pueblo que fue linchada por sus vecinos en tiempos pasados, acusada de practicar la hechicería. Bécquer la retrató en sus escritos con vívidos detalles: una figura con cabellera alborotada y aspecto aterrador que aparecía de noche por las calles del pueblo. Hoy, la última actuación de la noche lleva su nombre: «La última bruja de Trasmoz, la Tía Casca».

La excomunión de 1255 sigue técnicamente vigente en los registros eclesiásticos. Ningún papa ha dado los pasos necesarios para levantarla, y los vecinos de Trasmoz, lejos de lamentarse, han convertido ese estigma en su mayor distinción. Hay quien dice que, en este caso, la condena ha resultado ser una bendición: sin ella, Trasmoz habría caído en el olvido hace décadas.

La feria ha atraído la atención de medios de comunicación internacionales. La BBC y cadenas de televisión de varios países han viajado hasta este pequeño municipio zaragozano para documentar su historia y su celebración anual, lo que da una idea de la singularidad del fenómeno a escala global.

Otro elemento destacado es la figura del cambista de maravedíes, ese guiño irónico a la ceca clandestina del castillo. El hecho de poder pagar con moneda falsa —dentro del recinto de la feria, claro— es una forma ingeniosa de incorporar la historia al juego festivo.

Trasmoz también celebra otro evento de gran tradición en la noche del 31 de octubre: «La Luz de las Ánimas», con una Procesión de las Ánimas que recorre el pueblo a la luz de las velas. Quien quiera vivir Trasmoz en su versión más misteriosa tiene, por tanto, dos citas obligadas al año.

Recomendaciones prácticas

Cómo llegar: Trasmoz se encuentra en la comarca de Tarazona y el Moncayo, a unos 90 kilómetros de Zaragoza capital. En coche, la ruta más habitual discurre por la AP-68 y la N-122, con un tiempo aproximado de una hora desde Zaragoza (hay tramos de peaje). Desde Logroño, el trayecto dura en torno a 90 minutos por la AP-68. El aparcamiento durante la feria es limitado: la organización habilita zonas de aparcamiento con iluminación en las afueras del pueblo, y se recomienda llegar con tiempo suficiente para no tener problemas.

Alojamiento: Trasmoz carece de establecimientos hoteleros propios, pero en los municipios vecinos hay una buena oferta de turismo rural. En Vera de Moncayo, a escasos minutos, pueden encontrarse casas rurales como Villa de Vera o El Rincón del Moncayo. Trasmoz dispone también de El Horno de Trasmoz, un alojamiento rural en el propio municipio con encanto singular. Dado que la feria se celebra en julio y congrega a miles de visitantes, lo más prudente es reservar con bastante antelación.

Gastronomía: Las migas del infierno son el plato estrella de la jornada, una versión contundente y festiva del clásico aragonés que se sirve como cena popular al caer la noche. Los tickets se venden el mismo día en La Taberna del pueblo, a un precio asequible y hasta agotar existencias. Durante la jornada, los puestos del mercado y el campamento medieval ofrecen también productos artesanos, embutidos y bebidas de la comarca. Si visitas la zona fuera de la feria, no te vayas sin probar los quesos de la quesería local ni los vinos de la D.O. Campo de Borja.

Vestimenta y ambiente: La feria tiene un fuerte componente de disfraz y teatralidad. Muchos visitantes se vienen caracterizados de brujas, magos, caballeros medievales o personajes de fantasía, lo que contribuye enormemente al ambiente. No es obligatorio, pero sí muy recomendable si quieres integrarte de lleno en el espíritu de la celebración. El evento es apto para toda la familia: la programación incluye actividades pensadas específicamente para los más pequeños durante la mañana y la tarde.

Servicios durante la feria: La organización dispone de baños públicos portátiles, aparcamientos iluminados y presencia de Protección Civil, Cruz Roja y Bomberos del Servicio Provincial de la Diputación de Zaragoza, garantizando condiciones seguras para los asistentes.

Qué ver además de la feria: Aprovechar la visita para conocer el entorno es muy recomendable. El Monasterio de Veruela (donde se alojó Bécquer), en Vera de Moncayo, es una joya del románico cisterciense que merece una visita detenida. La ciudad de Tarazona, a pocos kilómetros, ofrece un impresionante conjunto monumental. Y el Parque Natural del Moncayo, con sus rutas de senderismo, es el complemento perfecto para una escapada completa por la comarca.

Preguntas habituales

¿Cuándo se celebra la Feria de la Brujería de Trasmoz?
La feria tiene lugar el primer sábado de julio de cada año. La jornada comienza al mediodía y se prolonga hasta pasada la medianoche.

¿Es necesario comprar entradas para asistir a la Feria de Brujería de Trasmoz?
El acceso a la feria es gratuito. Solo la visita al Castillo y su Museo de la Brujería tiene un coste de 2 € para adultos y 1 € para niños. La cena de migas del infierno también tiene un precio independiente y los tickets se adquieren el propio día.

¿Por qué Trasmoz es conocido como el pueblo maldito de España?
Trasmoz es el único pueblo oficialmente excomulgado y maldito de España. Fue excomulgado en 1255 por el abad del Monasterio de Veruela como resultado de un conflicto territorial y señorial, y en 1511 recibió una maldición formal sancionada por el papa Julio II mediante el Salmo 108. Ningún papa ha levantado dicha maldición hasta la fecha.

¿Qué relación tiene Gustavo Adolfo Bécquer con Trasmoz?
Bécquer se alojó en el Monasterio de Veruela, muy próximo a Trasmoz, en 1863, durante una temporada en la que trataba su enfermedad. Quedó fascinado por las leyendas del pueblo y dedicó varias de sus Cartas desde mi celda a las brujas y los aquelarres de Trasmoz, contribuyendo decisivamente a popularizar la leyenda del lugar.

¿Qué es la Bruja de Honor en la Feria de Trasmoz?
La Bruja de Honor es una distinción que se concede cada año a una figura pública destacada del ámbito cultural, artístico, deportivo o periodístico de Aragón o España, en reconocimiento a su trayectoria. La Bruja del Año, por su parte, es una vecina del propio pueblo elegida por la comunidad. Ambas protagonizan el pasacalles inaugural de la feria.

¿La Feria de Brujería de Trasmoz es adecuada para niños?
Sí. A pesar de la temática, la feria tiene un marcado carácter familiar. La organización cuida especialmente la programación para los más pequeños durante la mañana y la tarde, con talleres medievales, paseos a caballo, espectáculos de cetrería y actividades participativas. Los actos de mayor intensidad escénica, como la recreación del aquelarre, se celebran ya entrada la noche.

Más información y recursos oficiales

Cartel Feria de la Brujería en Trasmoz 2026

Programa Feria Brujería Trasmoz 2026

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