Fiestas de San Juan Del Monte

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La Romería más Emblemática de Burgos

En el corazón de la provincia de Burgos, cada primavera la ciudad de Miranda de Ebro se transforma en un escenario de color, música y devoción que congrega a más de 25.000 personas. Las Fiestas de San Juan del Monte no son simplemente una celebración religiosa, sino una manifestación cultural que ha traspasado los siglos conservando su esencia medieval. Declaradas Fiestas de Interés Turístico Nacional en 2015, estas jornadas representan la cita más importante del calendario mirandés y una de las romerías más antiguas del norte de España.

Desfile de San Juan del Monte en Miranda de Ebro (2007)
Desfile de San Juan del Monte en Miranda de Ebro (2007) — Autor: DBP – Mr.Benq · Wikimedia Commons · CC BY-SA 2.5

La peculiaridad de esta celebración reside en su capacidad para movilizar a toda una ciudad. Durante el fin de semana previo al Lunes de Pentecostés, Miranda de Ebro vive al ritmo de las charangas, las cuadrillas y la devoción al santo ermitaño. Más de 70 cuadrillas oficiales, cada una con su uniforme distintivo de colores únicos, inundan las calles creando un espectáculo visual sin parangón. El ambiente festivo se respira en cada rincón, desde el momento en que el Bombo resurge de las aguas del Ebro hasta que la última charanga despide al santo en su regreso al monte.

Lo que hace verdaderamente especial a San Juan del Monte es su arraigo popular. No se trata de una fiesta para turistas, sino de una tradición viva que los mirandeses transmiten de generación en generación. La Cofradía de San Juan del Monte, fundada entre 1917 y 1918 y que cuenta con cerca de 11.000 cofrades, es el alma organizadora de unos festejos que combinan fervor religioso, diversión desbordante y orgullo de pertenencia. Cada familia tiene su cuadrilla, cada barrio su color, y todos comparten el mismo sentimiento cuando el santo sube al monte en romería.

Raíces Históricas

El origen de las Fiestas de San Juan del Monte se remonta a la Edad Media, cuando la devoción a San Juan Bautista como ermitaño ya estaba profundamente arraigada en Miranda de Ebro. Una leyenda popular cuenta que San Millán de la Cogolla, santo riojano del siglo VI, destinó a tres ermitaños a diferentes lugares de la región: San Formerio a Pangua, San Felices a los Riscos de Bilibio y San Juan a la gruta del Monte de Miranda, donde cada año debían hacer señales de humo para demostrar que seguían con vida.

La ermita rupestre dedicada al santo, ubicada a unos cinco kilómetros de la ciudad en el paraje natural de La Laguna, se convirtió en centro de peregrinación durante siglos. Documentos medievales atestiguan que no solo los mirandeses, sino también poblaciones vecinas como las burgalesas de Ircio y Orón, y las riojanas de Cellorigo, Sajazarra, Galbárruli, Villalba de Rioja y Castilseco, celebraban romerías a esta ermita en diferentes momentos del año. Sin embargo, la jurisdicción del santuario recayó finalmente en Miranda, no sin pleitos de por medio, asegurándose además el aprovechamiento del monte circundante.

A lo largo de los siglos, la romería experimentó altibajos. Hacia 1895 comenzó un periodo de decadencia que amenazó con la extinción de la fiesta popular. Fue entonces cuando, a principios del siglo XX, surgió la necesidad de crear una organización que revitalizara la tradición. Así nació la Cofradía de San Juan del Monte, entidad cívico-religiosa que desde su fundación ha trabajado incansablemente por mantener viva la llama de esta celebración ancestral.

Durante el siglo XX, las fiestas fueron evolucionando e incorporando nuevos elementos que enriquecieron el programa festivo sin perder su esencia tradicional. El reconocimiento oficial llegó en 1996 cuando fueron declaradas Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León, y posteriormente, en 2015, alcanzaron la máxima distinción nacional. Este reconocimiento no solo valoró la antigüedad de la celebración, sino también su capacidad para mantener vivas tradiciones únicas como el Bombazo, el Desfile de la Blusa o el Festival de la Canción del Blusa.

Calendario Festivo

Las Fiestas de San Juan del Monte se celebran en fecha variable, siempre coincidiendo con el fin de semana y Lunes de Pentecostés. Aunque los tres días centrales concentran la mayor parte de los actos, la programación comienza una semana antes con eventos que van preparando el ambiente sanjuanero.

Semana Previa

Jueves antes del fin de semana grande: El Pregón marca el inicio oficial de las fiestas. Desde el balcón del Ayuntamiento, una personalidad elegida cada año pronuncia el discurso que da paso a la semana más esperada. Ese mismo día se procede a la colocación de los pañuelos sanjuaneros en algunas de las esculturas más emblemáticas de la ciudad, un gesto simbólico que anuncia que Miranda ya viste de fiesta.

Viernes: Los colegios celebran su particular San Juan, con los niños luciendo las blusas de sus cuadrillas familiares. Por la noche tiene lugar el tradicional y brillante Festival de la Canción del Blusa, creado en 1968, donde compiten los ochotes adultos, agrupaciones corales de ocho hombres o mujeres que interpretan emotivas melodías tradicionales. Este certamen, que alcanza ya más de medio siglo de historia, constituye uno de los momentos más esperados por los aficionados a la música popular.

Sábado: El Día del Blusa

La jornada del sábado anterior al Lunes de Pentecostés es conocida como el Día del Blusa, cuando Miranda comienza a llenarse de color y música.

Por la mañana: Se celebra un homenaje a los cofrades fallecidos en los dos cementerios de la ciudad, seguido de una misa en la antigua Iglesia Románica del Espíritu Santo. Posteriormente se impone un ramo de flores en el Monumento al Sanjuanero y Sanjuanera.

Mediodía: Tiene lugar la Comida del Blusa o Alubiada, normalmente en el Pabellón del Ebro, donde miles de sanjuaneros degustan una alubiada tradicional en pleno ambiente festivo. Los juegos populares distribuidos por toda la ciudad (sogatira, rana, carreras de sacos) atraen a las cuadrillas que compiten por los mejores resultados.

Por la tarde: El tradicional Festival de la Morcilla es una competición entre cuadrillas en la que los vencedores son quienes mayor cantidad de morcilla asada puedan ingerir. Este curioso certamen gastronómico se ha convertido en uno de los actos más populares.

A primera hora de la tarde comienza el momento más esperado: el Bombazo Infantil. De las aguas del Ebro emerge el Bombo Chiqui, que es llevado al Ayuntamiento por la Orden del Bombo Infantil. Los Sanjuaneros Infantiles del año son los encargados de dar el primer golpe, iniciando el desfile de los más pequeños por el centro de la ciudad.

Hacia las 18:00 horas se produce la Resurrección del Bombo del río Ebro. Este acto simbólico, cargado de emoción, congrega a miles de personas en la Plaza de España. El bombo, que ha permanecido sumergido en las aguas del río desde el año anterior, emerge acompañado por la Orden del Bombo y es trasladado hasta el Ayuntamiento. Cuando los Sanjuaneros Mayores golpean el bombo desde el balcón, la explosión de júbilo es total. El Bombazo marca el pistoletazo de salida a la fiesta total. Miles de sanjuaneros estallan en vítores mientras las charangas comienzan a sonar por todas las calles.

Tras el Bombazo, el Santo y el Bombo son llevados hasta la cercana Iglesia de Santa María, donde permanecerán los días siguientes. Se interpreta una Salve popular y se imponen los pañuelos a la Patrona de la ciudad, la Virgen de Altamira, y a San Juan del Monte. La noche del sábado se llena de espectáculos musicales en las calles del Conjunto Histórico y el centro de la ciudad.

Domingo: El Desfile de la Blusa

Por la mañana: Se celebra una solemne misa en la iglesia de Santa María, durante la cual se realiza una ofrenda de flores a la Patrona de la ciudad y al Santo. Como curiosidad, durante la consagración se hace sonar el Bombo. El momento más emotivo llega al final del acto con la interpretación de la Canción del Blusa por parte del Orfeón Mirandés José de Valdivielso.

En la Plaza de España se realiza el acto del Mirandés Ausente, donde se imponen los pañuelos a aquellos mirandeses que residan fuera de la ciudad y deseen ser homenajeados, interpretando posteriormente el Himno de Miranda de Ebro.

Durante la mañana: Las cuadrillas inundan las calles, disfrutando del llamado marianito sanjuanero (aperitivo tradicional) y posteriormente comen en restaurantes o carpas habilitadas en la ciudad.

Por la tarde: Se ha convertido en tradición la disputa de un partido del Club Deportivo Mirandés en el estadio municipal de Anduva, siempre que el calendario lo permita. Miles de personas y charangas acuden al estadio para acompañar con ambiente festivo el encuentro deportivo.

El acto central del domingo es el Gran Desfile de la Blusa, un concurso donde unas setenta cuadrillas, carros engalanados y figuras humorísticas recorren algunas de las principales avenidas de la ciudad. El recorrido tradicional parte del Puente de Hierro, recorre la calle de la Estación y concluye en la calle de Concepción Arenal. El sonido de cada charanga, los colores de las blusas y las figuras humorísticas crean un espectáculo visual y sonoro que congrega a miles de espectadores. La competición por ver cuál cuadrilla anima mejor es feroz, convirtiendo el desfile en uno de los momentos más esperados de las fiestas.

Lunes de Pentecostés: La Gran Romería

El Lunes de Pentecostés es el día grande, la jornada en la que toda Miranda sube al monte. A partir de las nueve de la mañana, más de 20.000 romeros parten desde la Iglesia de Santa María hacia el paraje natural de La Laguna, donde se encuentra la ermita rupestre de San Juan del Monte. El santo es trasladado en un carro tirado por un burro, acompañado por numerosos fieles que recorren los cerca de cinco kilómetros a pie.

En la explanada de la ermita se celebra la Misa del Santo, acompañada por la música de la misa castellana. Tras la celebración religiosa, que finaliza con la interpretación del Himno a San Juan del Monte, la talla del santo es colocada en su altar y los romeros ofrecen la vela al anacoreta.

El monte se convierte en un incomparable entorno de convivencia. Las más de 70 cuadrillas se dispersan por el área recreativa del bello paraje natural, donde no cesa la música de las charangas y la algarabía festiva. Tradicionalmente se degusta bacalao y delgadillas, un producto típico local derivado de la morcilla. Las familias se reúnen, las cuadrillas comparten comida y bebida, y el ambiente de hermandad se respira en cada rincón del monte.

Al caer la tarde se inicia la Bajada de Romeros, donde miles de personas recorren nuevamente los cinco kilómetros hasta las puertas del casco urbano. El regreso se convierte en un desfile espontáneo por las calles de la ciudad, culminando con una verbena nocturna que prolonga la fiesta hasta altas horas de la madrugada.

Martes de San Juanín

El martes posterior, conocido como Martes de San Juanín, la fiesta continúa aunque con un carácter mucho más tranquilo y familiar. Un número menor de personas vuelve a subir al monte, donde se organizan actividades como el tradicional Concurso de Dibujo y Pintura infantil y el Concurso de Paellas entre distintas cuadrillas.

La bajada se produce paulatinamente a lo largo del día para realizar ya en el casco urbano los actos finales. Se procede a la despedida del Bombo con tres vueltas a la Plaza de España al ritmo de una charanga, culminando con el Entierro del Bombo en sus versiones infantil y adulta. El bombo vuelve a sumergirse en el río Ebro, significando el punto final a las fiestas y la promesa de su resurrección el año siguiente.

El Corazón de la Fiesta

Las Cuadrillas y la Blusa Sanjuanera

El elemento más característico de las Fiestas de San Juan del Monte son las cuadrillas, agrupaciones de vecinos y amigos que se organizan para disfrutar juntos de la celebración. Actualmente existen más de 70 cuadrillas oficiales, cada una con su propia identidad y tradiciones. La mayor parte de la población mirandesa pertenece a alguna cuadrilla, que se transmite de padres a hijos como un auténtico patrimonio familiar.

El elemento distintivo de cada cuadrilla es la blusa, que difiere en color o textura frente al resto. La vestimenta completa de los sanjuaneros incluye alpargatas de esparto o albarcas, calcetines, pantalón blanco o a mil rayas (que difiere en su largura entre hombres y mujeres), faja, camisa, pañuelo y boina o txapela. Todos estos elementos varían en color dependiendo de cada cuadrilla, conjuntados con el diseño de la blusa.

La forma de vestir la blusa ha generado debates a lo largo de los años. Cuando la temperatura es elevada, muchos optan por anudársela a la cintura, lo que a otros les parece indecoroso al considerar la blusa como el distintivo más destacado de los sanjuaneros. Sea como fuere, el mar de colores que crean las decenas de cuadrillas desfilando por las calles es una imagen inolvidable.

Junto con la blusa, el pañuelo sanjuanero tiene un cierto componente honorífico. Se impone a distintas personalidades como símbolo de reconocimiento, así como a las imágenes de la Patrona de la ciudad y del propio San Juan del Monte. Los mirandeses ausentes que regresan a la ciudad para las fiestas reciben también este distintivo en el emotivo acto del Mirandés Ausente.

El Bombo: Símbolo de Identidad

El Bombo es, sin duda, el protagonista indiscutible de las fiestas. Su resurrección de las aguas del Ebro cada año simboliza el renacer de la celebración. La tradición del Bombazo, ese momento de éxtasis colectivo cuando los Sanjuaneros Mayores golpean el bombo desde el balcón del Ayuntamiento, representa el inicio oficial de la fiesta total.

La Orden del Bombo tiene la misión de proteger el bombo desde su resurrección del río hasta su llegada a la Plaza de España. Este grupo seleccionado cada año entre los candidatos a Sanjuaneros goza de un gran prestigio entre los sanjuaneros. El sonido del bombo acompaña todos los actos religiosos, incluyendo la consagración durante la misa solemne del domingo, un detalle que muestra la perfecta fusión entre lo sacro y lo festivo.

Los Sanjuaneros Mayores e Infantiles

Cada año se eligen los Sanjuaneros Mayores e Infantiles, un hombre y una mujer (adultos) y un niño y una niña (infantiles) que representan a todos los sanjuaneros y se convierten en la imagen de las fiestas. Esta elección, que se celebra en una gala la semana previa a los días grandes, es un momento de gran expectación.

Los Sanjuaneros Mayores tienen el honor de dar el Bombazo inaugural, mientras que los Infantiles hacen lo propio con el Bombo Chiqui. Durante todas las fiestas, estos representantes participan en los actos principales, luciendo con orgullo los escudos de sus respectivas cuadrillas.

El Festival de la Canción del Blusa

El Festival de la Canción del Blusa, creado en 1968, es un certamen musical donde compiten ochotes locales, agrupaciones corales típicas de tierras vascas y riojanas formadas por ocho personas. Estos grupos interpretan canciones tradicionales y composiciones originales dedicadas a San Juan del Monte, en una competición que destaca por su calidad artística y emotividad.

Existe también una versión infantil del festival, el Festival de la Canción del Blusa Infantil, donde participan ochotes escolares. Ambos certámenes se han convertido en citas culturales de referencia que trascienden el ámbito festivo y contribuyen a mantener viva la música tradicional.

Figuras y Personajes Tradicionales

El Blusilla es un personaje humorístico ataviado con el traje sanjuanero que fue creado por Alberto César González. Esta figura satírica participa en diversos actos y se ha convertido en un elemento más del imaginario festivo.

El ermitaño mayor es el encargado de la conservación de la ermita de San Juan. Se trata de un cargo hereditario que actualmente ostenta Mar García Ortiz de Zárate, quien lo heredó de su madre Doña Paquita Ortiz de Zárate Zubiri. Esta figura representa el vínculo permanente entre la ciudad y el santuario del monte.

Escenarios de la Celebración

Miranda de Ebro es una ciudad que se extiende sobre ambas márgenes del río Ebro, en un enclave estratégico donde confluyen Castilla y León, La Rioja y el País Vasco. Esta posición privilegiada le ha otorgado históricamente un carácter cosmopolita que se refleja en sus fiestas.

El centro histórico de Miranda es el escenario principal de los actos urbanos. La Plaza de España constituye el corazón de las celebraciones, donde se produce el Bombazo y se congregan miles de personas. La cercana Iglesia de Santa María, templo renacentista y gótico del siglo XVI dedicado a la patrona de la ciudad, alberga las misas solemnes y es el punto de partida de la romería del lunes.

El río Ebro y sus márgenes cobran especial protagonismo. La resurrección del Bombo desde sus aguas es uno de los actos más simbólicos. El Puente de Carlos III, majestuoso puente de piedra flanqueado por dos leones que sujetan el escudo de la ciudad, conecta las dos partes de Miranda (Aquende y Allende) y forma parte del recorrido de los desfiles.

El Paraje de La Laguna y el Monte de San Juan son el destino de la gran romería. Este espacio natural, ubicado a unos cinco kilómetros de la ciudad, ofrece vistas panorámicas espectaculares del valle del Ebro y de las tierras burgalesas, alavesas y riojanas. La ermita rupestre de San Juan del Monte, excavada en la roca, es el punto de encuentro religioso y festivo. El área recreativa circundante, que incluye merenderos y espacios acondicionados para las cuadrillas, se convierte durante el Lunes de Pentecostés en un bullicioso campamento de más de 20.000 personas.

Las calles céntricas de Miranda, especialmente la calle de la Estación y la calle de Concepción Arenal, son el escenario del Desfile de la Blusa, transformándose en verdaderos teatros al aire libre donde las cuadrillas despliegan su creatividad.

Curiosidades y Aspectos Únicos

Una de las peculiaridades más llamativas es la fusión de lo religioso y lo festivo sin que exista conflicto alguno. El momento en que suena el Bombo durante la consagración de la misa solemne es un ejemplo perfecto de esta armonía. La devoción a San Juan del Monte convive naturalmente con la alegría desbordante de las charangas y las cuadrillas.

La imagen de San Juan del Monte que se venera actualmente data del año 2000. Anteriormente, durante las primeras décadas de existencia de la Cofradía, se utilizaba una talla de San Juan Evangelista de época barroca. En 1981, el sacerdote Javier Sáez talló una nueva imagen con rasgos de ermitaño que se convirtió en la referencia del santo. El artesano Tarsicio Castroviejo Lladó realizó posteriormente varias tallas más, incluyendo una de 0,60 metros en madera con trazas románicas que tradicionalmente abre el Desfile del Blusa.

Las delgadillas, una variedad de morcilla típica de Miranda de Ebro, son protagonistas gastronómicas de las fiestas. Más delgadas que las morcillas tradicionales, se degustan especialmente durante la romería del lunes en el monte. El Festival de la Morcilla del sábado es un homenaje a este producto local tan apreciado.

La tradición sanjuanera ha trascendido los límites de Miranda de Ebro. Después de que en cierta ocasión los mirandeses acudieran a las Fiestas de San Pedro y San Pablo en Burgos capital, causando tal impacto con su alegría y forma de celebrar que se formó una peña burgalesa llamada San Juan del Monte, que desde entonces participa cada año en las fiestas mirandesas como una cuadrilla más.

El marianito sanjuanero es el aperitivo tradicional que se toma el domingo por la mañana antes de la comida. Cada cuadrilla tiene sus propias costumbres y preparaciones especiales para este momento de confraternización.

La Gala Sanjuanera de entrega de premios, que se celebra después de las fiestas, reconoce a las cuadrillas ganadoras del Desfile del Blusa y otros concursos. Esta ceremonia sirve también como momento de reflexión sobre lo vivido y como punto de partida para la organización del siguiente año.

El domingo posterior a las fiestas se realiza una campaña de limpieza del monte, organizada por la Cofradía y voluntarios, para intentar conservar el paraje en las mejores condiciones. Esta iniciativa demuestra el compromiso de los mirandeses con la preservación del entorno natural que acoge su fiesta más querida.

Recomendaciones para Disfrutar de las Fiestas

Alojamiento: Es imprescindible reservar con mucha antelación. Miranda de Ebro cuenta con una oferta hotelera variada, desde establecimientos de cuatro estrellas como el Hotel Tudanca Miranda, ubicado a escasos minutos del casco antiguo, hasta opciones más económicas como hostales y pensiones. El centro histórico, especialmente la zona alrededor de la Plaza de España y la ribera del Ebro, es la ubicación más conveniente por su cercanía a los principales actos. Dado que la ciudad se llena completamente, también es viable alojarse en localidades cercanas como Haro (en La Rioja, a 27 km), Pancorbo o incluso Vitoria (a 40 km), que tienen buenas conexiones por carretera.

Transporte: Miranda de Ebro goza de excelentes comunicaciones. La estación de tren es una de las más importantes de la red ferroviaria española, con conexiones regulares a Burgos, Bilbao, Vitoria, Logroño y Madrid. Para quienes lleguen en avión, los aeropuertos más cercanos son el de Vitoria-Gasteiz (a 35 km) y el de Bilbao (a mayor distancia). En coche, la ciudad es fácilmente accesible por la autovía A-1 y la N-1. Durante las fiestas, especialmente el lunes de romería, conviene utilizar los aparcamientos habilitados en las afueras y desplazarse andando o en los autobuses urbanos que refuerzan su servicio.

Vestimenta: Aunque no es obligatorio, muchos visitantes optan por adquirir o alquilar la blusa y el pañuelo para integrarse en el ambiente festivo. Las alpargatas son muy recomendables por su comodidad, especialmente para la subida al monte del lunes. Es aconsejable llevar calzado cómodo para caminar, ropa de abrigo ligera para las noches (que pueden ser frescas en mayo o junio), gorra o sombrero para el sol y protección solar. Para la romería del lunes, conviene llevar mochila con comida, agua y elementos para sentarse (manta, esterilla).

Gastronomía: La oferta gastronómica de Miranda de Ebro fusiona la cocina castellana, riojana y vasca. Durante las fiestas, los restaurantes y bares ofrecen menús especiales y es tradición degustar las morcillas y delgadillas locales. El bacalao es el plato estrella del lunes en el monte. Para los golosos, no puede faltar la goshúa, delicioso postre de nata, crema y caramelo típico también del País Vasco. Los pinchos en los bares del centro histórico son excelentes, aunque hay que tener en cuenta que suelen ser de pago. Es recomendable probar los vinos de La Rioja, fácilmente disponibles en todos los establecimientos.

Consejos prácticos:

  • Llega temprano a los actos principales como el Bombazo o el Desfile de la Blusa para conseguir un buen sitio.
  • Para la romería del lunes, considera subir andando (unos 5 km con pendiente suave) o utilizar los autobuses especiales que se habilitan desde el centro.
  • Hidrátate bien, especialmente si hace calor. En el monte hay fuentes, pero es aconsejable llevar agua.
  • Respeta las tradiciones locales y la solemnidad de los actos religiosos.
  • La ciudad se llena de música y ambiente durante las tres noches. Si buscas tranquilidad para descansar, elige alojamiento alejado del centro.
  • Aprovecha para visitar el patrimonio histórico de Miranda: el Castillo, la Casa de las Cadenas, el Teatro Apolo…
  • Si viajas con niños, las actividades infantiles del sábado por la mañana y del martes son especialmente apropiadas.

Fotografía y redes sociales: Las Fiestas de San Juan del Monte son extremadamente fotogénicas. El Bombazo, con miles de personas en la Plaza de España, el desfile de cuadrillas con sus coloridos uniformes, y el paisaje del monte con la ermita son momentos ideales para capturar. Respeta siempre la privacidad de las personas y pide permiso para fotografías cercanas.

Dudas Habituales

¿Cuándo se celebran exactamente las fiestas?
Las Fiestas de San Juan del Monte se celebran el fin de semana y el Lunes de Pentecostés, por lo que la fecha varía cada año entre finales de mayo y principios de junio, dependiendo de cuándo caiga la Semana Santa. El día grande es siempre el lunes.

¿Es necesario pertenecer a una cuadrilla para participar?
No es necesario. Cualquier persona puede disfrutar de las fiestas como espectador o uniéndose al ambiente general. Los visitantes son muy bien recibidos. Si conoces a mirandeses, pueden invitarte a compartir con su cuadrilla, pero no es imprescindible para disfrutar de la experiencia.

¿Qué es exactamente la Cofradía de San Juan del Monte?
Es una entidad cívico-religiosa fundada entre 1917 y 1918 que organiza y promueve las fiestas. Cuenta con cerca de 11.000 cofrades que pagan una cuota anual. Está dirigida por un Presidente elegido por los socios con un mandato de cuatro años. Cualquier persona puede hacerse cofrade.

¿Se puede subir al monte en coche el lunes?
No es recomendable. El acceso en vehículo privado está muy limitado. Lo tradicional es subir andando desde Miranda (unos 5 km) o utilizar los autobuses especiales que se habilitan. La experiencia de subir en romería, acompañado por miles de personas y charangas, es parte esencial de la vivencia.

¿Hay actos religiosos obligatorios?
Los actos religiosos forman parte de la tradición pero la participación es totalmente voluntaria. Muchos visitantes asisten a la misa del monte por su valor cultural y el ambiente especial que se crea, independientemente de sus creencias.

¿Las fiestas son apropiadas para familias con niños pequeños?
Absolutamente. Existen versiones infantiles de muchos actos, como el Bombazo Chiqui, y actividades específicas para niños. El martes de San Juanín es especialmente familiar. Eso sí, hay que tener en cuenta que las noches pueden ser muy animadas con música alta.

¿Qué diferencia hay entre las blusas de las distintas cuadrillas?
Cada cuadrilla tiene su propio color o combinación de colores en la blusa, pañuelo, boina y demás elementos del uniforme. Estas diferencias permiten identificar rápidamente a qué cuadrilla pertenece cada persona. Algunas cuadrillas tienen más de cien años de historia y sus colores son parte de su identidad.

¿Se puede comprar la blusa como recuerdo?
Sí, existen tiendas en Miranda que venden blusas, pañuelos y otros elementos del traje sanjuanero. Es un recuerdo muy apreciado y permite participar más activamente del ambiente festivo si regresas en años sucesivos.

Enlaces de Referencia

Las Fiestas de San Juan del Monte representan mucho más que una celebración religiosa o popular: son la expresión viva de la identidad de todo un pueblo. Declaradas Fiestas de Interés Turístico Nacional, estas jornadas muestran cómo una tradición medieval puede mantenerse vibrante y actual, congregando a decenas de miles de personas en un ejercicio colectivo de memoria, devoción y alegría. Si buscas una experiencia auténtica, lejos del turismo de masas y cerca del corazón de Castilla, Miranda de Ebro te espera cada primavera con los brazos abiertos y el Bombo resonando.

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