Día de la Almadía en Burgui
La Fiesta que Revive el Oficio de los Almadieros en el Valle del Roncal
En el corazón del Pirineo navarro, entre montañas que rozan los dos mil metros y bosques que parecen infinitos, se celebra cada primavera una de las fiestas más auténticas y emocionantes de Navarra. El Día de la Almadía en Burgui es mucho más que un evento turístico: es un viaje en el tiempo que rescata la memoria de un oficio ancestral desaparecido a mediados del siglo XX.

Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2005, esta celebración congrega cada año a miles de visitantes que llegan hasta esta pequeña villa del Valle del Roncal para contemplar cómo varias almadías surcan las aguas del río Esca, tal como lo hicieron durante siglos los almadieros que transportaban madera desde los bosques pirenaicos hasta los valles del sur.
La jornada transcurre habitualmente a finales de abril o principios de mayo, cuando el caudal del río alcanza el nivel óptimo tras el deshielo primaveral. Burgui se transforma entonces en un escenario festivo donde convergen tradición, cultura, gastronomía y naturaleza. Las calles empedradas de esta villa de apenas 200 habitantes se llenan de música, danzas, mercados artesanos y el inconfundible sonido de las campanas que anuncian la llegada de las almadías al imponente puente medieval que corona el río.
Esta guía te acompañará por todos los rincones de la fiesta, desde sus orígenes históricos hasta los consejos prácticos para que disfrutes al máximo de tu visita a uno de los eventos más singulares del calendario festivo navarro.
Raíces históricas: cuando el río era carretera
Para entender el significado profundo del Día de la Almadía es necesario remontarse varios siglos atrás, cuando los valles pirenaicos de Roncal, Salazar y Aezcoa vivían principalmente de la explotación forestal. Los bosques de pinos, hayas y abetos constituían la principal fuente de riqueza de estas comunidades de alta montaña, pero existía un problema: ¿cómo transportar los enormes troncos desde lo alto de las laderas hasta los lugares donde podían venderse?
La orografía abrupta del territorio hacía prácticamente imposible el transporte terrestre. Los caminos eran escasos, estrechos y empinados, inadecuados para el traslado de grandes cargas de madera. Fue entonces cuando los habitantes de estos valles encontraron una solución ingeniosa: utilizar la fuerza del agua. Los ríos que descendían impetuosos desde las cumbres se convertirían en las autopistas del comercio maderero.
Así nacieron las almadías, balsas construidas con varios tramos de troncos recién cortados, amarrados entre sí mediante cuerdas vegetales hechas con ramas de avellano, mimbre silvestre u otros materiales naturales. Estas embarcaciones rudimentarias pero efectivas llevaban en proa y popa unos remos largos que permitían dirigir la balsa por el cauce del río.
Los almadieros eran los profesionales encargados de conducir estas singulares embarcaciones. Su trabajo comenzaba en pleno invierno, en los bosques nevados del Pirineo, donde seleccionaban y talaban los árboles. Después venía la ardua tarea de escuadrar los troncos, transformándolos en maderos de diferentes longitudes según su destino: decén (cinco varas, unos 4 metros), docén (seis varas), catorcén (siete varas) y secén (ocho varas). Las piezas mayores se denominaban aguilones (8 metros) y velas (de 8 a 12 metros).
Una vez preparados, los troncos se transportaban hasta la orilla del río mediante mulas o aprovechando la fuerza del agua en los barrancos. Allí, en los llamados ataderos, se ensamblaban las almadías. Este era un trabajo delicado que requería gran pericia: había que conseguir que la balsa tuviera la estabilidad necesaria para afrontar un viaje lleno de peligros.
El descenso por el río Esca hasta llegar a la Ribera del Ebro era una auténtica aventura. Los almadieros debían sortear rápidos, saltos de agua, piedras y remolinos, manteniendo el equilibrio sobre los troncos mojados mientras dirigían la embarcación con sus largos remos. El trayecto completo podía llevar varios días, durante los cuales los hombres dormían a la intemperie y se alimentaban de las viandas que llevaban en el ropero, una especie de habitáculo elevado donde colgaban la ropa y las alforjas para que no se mojaran.
Este oficio milenario pervivió hasta 1953, cuando la construcción del embalse de Yesa, la mejora de las carreteras y la llegada de medios de transporte modernos como camiones y trenes hicieron que las almadías dejaran de ser rentables. Los últimos almadieros colgaron sus remos y las aguas del Esca dejaron de ver pasar aquellas balsas cargadas de madera y de historias.
Programa del Día de la Almadía
La Asociación Cultural de Almadieros Navarros decide cada enero la fecha exacta de la celebración, que suele anunciarse públicamente en febrero o marzo. Esta planificación tiene en cuenta factores como el caudal del río y las condiciones meteorológicas, buscando el momento óptimo para garantizar la seguridad del descenso.
El programa de actividades arranca desde primera hora de la mañana y se extiende hasta bien entrada la madrugada, combinando la emotividad de la bajada de almadías con una amplia oferta cultural, gastronómica y festiva. A continuación detallamos el desarrollo habitual de la jornada:
Mañana: preparativos y ambiente festivo
09:30 horas – La plaza del Ayuntamiento acoge la recepción de autoridades e invitados, acompañados por grupos ataviados con los tradicionales trajes pirenaicos del Valle del Roncal. La música y las danzas comienzan a animar el ambiente.
10:00 horas – Se ofrece una visita guiada gratuita al Paseo Pueblo de los Oficios, un recorrido etnográfico que permite conocer elementos como el horno de pan, la carbonera o la nevera medieval, todos ellos recuperados para preservar la memoria de los antiguos oficios del valle.
10:30 horas – Apertura del Museo de la Almadía, ubicado en pleno centro de Burgui. Este espacio expositivo alberga fotografías, documentos, herramientas originales, trajes de época y material audiovisual que cuenta la historia de los almadieros. También abre el mercado tradicional en la plaza, con puestos de productos artesanos, alimentos locales y el stand de la Oficina de Turismo del Valle del Roncal.
Durante toda la mañana, diferentes grupos musicales recorren las calles del pueblo: txarangas, fanfarres y grupos de música tradicional crean un ambiente festivo que va in crescendo según se acerca el momento más esperado.
Mediodía: el gran momento
11:00 horas – Salida de las almadías desde el punto de partida en el río Esca. Normalmente son dos o tres embarcaciones las que emprenden el descenso, tripuladas por miembros de la Asociación de Almadieros que han dedicado meses de trabajo a cortar, escuadrar y ensamblar los troncos.
11:30 horas – Mientras las almadías navegan río abajo, en la orilla junto al puente medieval tiene lugar la escenificación del oficio de las lavanderas. Mujeres vestidas con trajes de época recrean las tareas que antiguamente realizaban en el río, acompañadas de bailes tradicionales y el toque de los campaneros.
12:30 horas – Llegada prevista de las almadías a Burgui. Este es el momento culminante de la jornada. Miles de espectadores se agolpan en las orillas y en el puente medieval para contemplar cómo las embarcaciones salvan el salto de la presa y llegan al destino final. El esfuerzo de los almadieros, la fuerza del agua, el chirriar de la madera y los aplausos del público crean una atmósfera única y emocionante.
Tarde y noche: cultura, gastronomía y fiesta
13:30 horas – Presentación de eventos especiales, como la campaña anual del Queso Roncal, uno de los productos gastronómicos más emblemáticos de la zona.
14:30 horas – Entrega de la Almadía de Oro, galardón con el que cada edición se homenajea a personalidades, asociaciones o entidades que han destacado por su labor en la preservación de las tradiciones, la cultura o el patrimonio del Pirineo navarro.
15:00 horas – Comida popular en el frontón Barkainea. Cientos de personas comparten mesa en un ambiente distendido donde se pueden degustar platos tradicionales de la gastronomía roncalesa.
Por la tarde continúan las actividades culturales, con apertura del museo, actuaciones musicales de diversos grupos y animación en la plaza. Al caer la tarde arrancan los conciertos y verbenas que prolongan la fiesta hasta la madrugada, convirtiendo Burgui en un hervidero de música, baile y alegría.
El descenso de las almadías: epicentro de la tradición
Aunque el programa del Día de la Almadía incluye múltiples actividades, el verdadero corazón de la fiesta es el descenso de las almadías por el río Esca. Este espectáculo único condensa siglos de historia, esfuerzo humano y conexión con la naturaleza en apenas una hora de navegación.
La preparación de las almadías comienza varios meses antes de la fiesta. Durante el invierno, grupos de voluntarios se adentran en los bosques cercanos para seleccionar y talar los árboles adecuados. Después viene el trabajo de escuadrado, una tarea que requiere experiencia y precisión para que los troncos queden perfectamente labrados a escuadra por sus cuatro lados.
Los troncos se transportan hasta la orilla del río y allí, en los días previos a la fiesta, se procede al ensamblaje de las almadías. Varios tramos de madera de idéntica longitud se amarran entre sí utilizando técnicas tradicionales: cuerdas vegetales hechas con ramas de avellano retorcidas, que tienen la flexibilidad y resistencia necesarias para mantener unidos los troncos durante el descenso.
Cada almadía puede medir entre 20 y 30 metros de longitud y está compuesta por cuatro o cinco (a veces hasta siete) tramos ensamblados. En la proa y la popa se colocan los largos remos que permitirán dirigir la embarcación. También se instala el ropero, ese habitáculo elevado donde antiguamente los almadieros guardaban sus pertenencias.
El recorrido transcurre a lo largo de unos cinco kilómetros por el cauce del Esca. Las almadías parten desde un punto aguas arriba de Burgui y descienden sorteando obstáculos naturales: piedras, curvas, rápidos y finalmente el espectacular salto de la presa, momento en el que las balsas se precipitan varios metros entre salpicaduras de agua y la tensión contenida de los espectadores.
Los almadieros contemporáneos que tripulan las embarcaciones son voluntarios que han aprendido las técnicas ancestrales y que mantienen viva la memoria del oficio. Desde 2018, las mujeres también participan en el descenso, rompiendo una tradición que durante siglos fue exclusivamente masculina. Las burguiarras Virginia Laspidea y Leyre Marco fueron pioneras en este cambio histórico.
Acompañando a los almadieros viajan cada año las personas galardonadas con la Almadía de Oro, que tienen así la oportunidad de vivir en primera persona la emoción del descenso. El trayecto dura aproximadamente una hora, aunque depende del caudal del río y de las condiciones meteorológicas.
Burgui y el Valle del Roncal: escenario natural de la fiesta
Burgui se encuentra en la puerta de entrada al Valle del Roncal, uno de los parajes más hermosos del Pirineo navarro. La localidad se asienta a orillas del río Esca, rodeada de montañas que superan los 1.700 metros de altitud y de extensas masas forestales que conservan la esencia de los paisajes que vieron nacer el oficio de los almadieros.
El puente medieval es sin duda el símbolo arquitectónico más reconocible de Burgui. Esta elegante construcción de piedra, que salva el cauce del Esca con su único arco, fue durante siglos paso obligado en la ruta que comunicaba Navarra con Aragón. Hoy es el punto de llegada de las almadías y el mejor mirador para contemplar el descenso.
En lo alto del pueblo se alza la ermita de Nuestra Señora del Castillo, construida sobre los restos del antiguo castillo de Burgui, una fortaleza que jugó un papel importante durante las guerras entre Navarra y Aragón. Desde este punto elevado se obtienen vistas panorámicas excepcionales del valle, el río y las montañas circundantes.
El casco urbano de Burgui conserva el encanto de las villas pirenaicas: calles empedradas, casas de piedra y madera con tejados de teja rojiza, balcones de madera labrada y una arquitectura que respeta la tradición constructiva de la zona. En la plaza se concentra la vida del pueblo, donde además del Ayuntamiento encontramos bares, tiendas y la entrada al Museo de la Almadía.
El Paseo Pueblo de los Oficios es otro de los atractivos de Burgui. Se trata de un recorrido etnográfico que recupera elementos arquitectónicos tradicionales como el horno de pan comunal, la carbonera, la nevera medieval o la representación de otros oficios ancestrales. Este paseo permite comprender cómo era la vida cotidiana en el valle hace un siglo.
Más allá del pueblo, el entorno natural ofrece múltiples posibilidades: la Foz de Burgui, declarada Reserva Natural y hogar de una de las mayores colonias de buitres leonados de Europa; las Balsas de Sasi, un humedal de gran valor ecológico; el Camino Real, que une Burgui con Isaba siguiendo antiguas sendas utilizadas por pastores y comerciantes; y el abetal de Basari, un bosque de atmósfera mágica ideal para practicar senderismo.
El valle del Roncal en su conjunto está formado por siete pueblos enclavados entre dos valles, el de Roncal propiamente dicho y el de Belagua, único valle glaciar de Navarra. Todos ellos merecen una visita: Roncal, cuna del tenor Julián Gayarre y del famoso queso que lleva su nombre; Isaba, la mayor localidad del valle; Uztárroz, Garde, Vidángoz y Urzainqui, cada uno con su propia personalidad pero compartiendo ese aire de autenticidad pirenaica.
Curiosidades y tradiciones
El Día de la Almadía está lleno de detalles, anécdotas y tradiciones que aportan riqueza y profundidad a la experiencia. Conocer estas curiosidades permite apreciar mejor el significado de la fiesta y la pasión que mueve a sus organizadores.
Los orígenes recientes de la fiesta moderna – Aunque el oficio de almadiero es centenario, la celebración actual nació en 1992 por iniciativa de Francisco Javier Beúnza, un apasionado de la historia local que convenció a otros vecinos de recuperar la tradición. La primera edición fue muy modesta: bajó una sola almadía y apenas 40 personas del pueblo participaron en una comida informal. Al año siguiente ya fueron dos almadías, y desde la tercera edición se consolidó el formato actual con tres embarcaciones y un programa festivo más amplio.
Un trabajo de meses – Lo que el público ve es solo la punta del iceberg. Detrás del descenso hay meses de trabajo: la tala invernal de los árboles, el escuadrado de los troncos en condiciones a menudo adversas (lluvia, nieve, frío), el transporte de las piezas, el ensamblaje de las almadías… Los voluntarios de la Asociación de Almadieros dedican centenares de horas para que la fiesta sea posible.
La Almadía de Oro – Este galardón se entrega desde las primeras ediciones para reconocer a personas o instituciones vinculadas al Pirineo y sus tradiciones. Han recibido la Almadía de Oro deportistas, músicos, asociaciones culturales, investigadores y entidades que trabajan por la preservación del patrimonio inmaterial. En 2024, por ejemplo, se homenajeó a Xabier Agote, impulsor de la reconstrucción del ballenero San Juan, y a la Asociación Orhipean, que recrea la vida rural pirenaica del año 1900.
Declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad – En 2023, la UNESCO incluyó «La Maderada: transporte fluvial de la madera» en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Esta distinción, compartida con otras regiones de España y Europa donde pervive esta tradición, reconoce el valor universal de un oficio que durante siglos fue fundamental para la economía de las zonas de montaña.
Los campaneros – El toque manual de campanas es otro elemento declarado Patrimonio Inmaterial por la UNESCO. Durante el Día de la Almadía, los campaneros navarros interpretan sus toques tradicionales para dar la bienvenida a las embarcaciones, añadiendo una dimensión sonora única a la celebración.
Las lavanderas – La escenificación del oficio de lavanderas es un homenaje a las mujeres que trabajaban duramente en el río, lavando la ropa de las familias. Esta representación recuerda que, mientras los hombres bajaban en las almadías, las mujeres desempeñaban igualmente trabajos esenciales para la supervivencia de la comunidad.
El Cross Popular de la Almadía – Paralelamente a la fiesta principal, se celebra esta carrera popular que atrae a decenas de corredores. El premio especial consiste en la posibilidad de descender en una de las almadías, convirtiendo el running en una puerta de entrada a la experiencia tradicional.
El Concurso de Fotografía – Desde mediados de los años 90 se organiza este certamen que ha documentado visualmente la evolución de la fiesta. Las mejores imágenes capturan la esencia del Día de la Almadía: el esfuerzo de los almadieros, la fuerza del agua, la emoción del público, la belleza del entorno.
La solidaridad de Tolosa – Una sociedad gastronómica formada por personas de esta localidad guipuzcoana colabora desinteresadamente en la organización desde hace muchos años, demostrando que el amor por las tradiciones trasciende fronteras comarcales.
Recomendaciones prácticas para disfrutar
Asistir al Día de la Almadía requiere cierta planificación, especialmente si viajas desde fuera de la zona. Aquí te ofrecemos consejos útiles para que tu experiencia sea lo más cómoda y enriquecedora posible.
Cómo llegar a Burgui – Desde Pamplona, la capital de Navarra, se tarda aproximadamente una hora por la carretera A-137, conocida como la carretera del Roncal. El trayecto discurre por paisajes espectaculares, siguiendo el curso del río Esca. Desde otras localidades navarras o desde Zaragoza también hay buenas comunicaciones por carretera. Si prefieres el transporte público, existen líneas de autobús que conectan Pamplona con los pueblos del valle, aunque conviene consultar horarios con antelación ya que la frecuencia es limitada.
Dónde alojarse – Burgui cuenta con opciones de alojamiento pero su capacidad es limitada, por lo que es imprescindible reservar con varios meses de antelación. El Hostal El Almadiero, ubicado en una casa de piedra del siglo XVIII en el centro del pueblo, ofrece habitaciones con encanto y un ambiente acogedor. Casa Urandi, situada junto al puente medieval, es una casa rural con vistas privilegiadas al río Esca. También existen apartamentos rurales como Casa Ainariak.
Si no encuentras disponibilidad en Burgui, los pueblos vecinos del valle del Roncal (Isaba, Roncal, Garde, Uztárroz, Vidángoz, Urzainqui) disponen de casas rurales, hostales y albergues. Ampliar la búsqueda a localidades cercanas de la comarca o incluso del vecino valle de Salazar puede ser una buena alternativa.
Qué ropa llevar – El clima en el Pirineo a finales de abril o principios de mayo puede ser variable. Es recomendable llevar ropa de abrigo en capas, ya que las temperaturas pueden oscilar considerablemente entre el sol del mediodía y las horas tempranas de la mañana o la tarde. Calzado cómodo e impermeable es esencial, especialmente si planeas acercarte a la orilla del río o pasear por los senderos del entorno. Una chaqueta impermeable o chubasquero puede ser útil, ya que las lluvias primaverales no son infrecuentes.
Cuándo llegar – Te recomendamos llegar a Burgui la noche anterior o muy temprano por la mañana. El pueblo se llena de visitantes y el aparcamiento puede ser complicado. Llegar con tiempo permite encontrar un buen sitio para aparcar, desayunar tranquilamente y elegir un lugar estratégico desde el que contemplar el descenso. Los mejores puntos de observación están en el puente medieval y en las orillas del río cercanas a la presa.
Gastronomía local – El Día de la Almadía es una oportunidad perfecta para degustar la cocina tradicional del valle del Roncal. El queso Roncal, con Denominación de Origen, es el producto estrella: un queso elaborado con leche de oveja, de pasta prensada y curado, con un sabor intenso y una textura inconfundible. Las migas de pastor, las chuletillas de cordero al sarmiento, la trucha del Esca y la caldereta son otros platos que merece la pena probar.
En Burgui encontrarás bares y restaurantes donde degustar estos manjares. El Hostal El Almadiero cuenta con comedor, y también existen varios bares en el pueblo. En la comida popular del frontón se sirven platos tradicionales en un ambiente festivo y compartido.
Otros lugares de interés para completar la visita – Si dispones de más tiempo, aprovecha para explorar el entorno. La Foz de Burgui es una garganta impresionante que alberga una importante colonia de buitres leonados; existe un mirador desde el que se pueden observar estas majestuosas aves. La Selva de Irati, el segundo bosque de hayas y abetos más extenso de Europa, se encuentra relativamente cerca y ofrece rutas de senderismo inolvidables. El valle de Belagua, con sus praderas alpinas y sus refugios de montaña, es otro destino imprescindible para los amantes de la naturaleza.
Fotografía y redes sociales – El Día de la Almadía ofrece infinitas oportunidades fotográficas. Desde el momento de la salida de las almadías hasta su llegada triunfal al puente, pasando por las escenificaciones de las lavanderas, las danzas tradicionales, el mercado artesano y los paisajes del entorno, cada rincón invita a sacar la cámara. Si participas en redes sociales, los hashtags habituales son #DíaDeLaAlmadía, #Burgui y #ValleDelRoncal.
Actividades complementarias – Además del programa oficial de la fiesta, puedes realizar rutas de senderismo por los alrededores, visitar el Museo de la Almadía (que permanece abierto durante toda la jornada), recorrer el Paseo de los Oficios, o simplemente pasear por las calles de Burgui disfrutando de su arquitectura tradicional y de las vistas al río.
Dudas habituales sobre el Día de la Almadía en Burgui
¿Cuándo se celebra exactamente el Día de la Almadía?
La fecha exacta se decide cada año en función del caudal del río Esca y las condiciones meteorológicas. Habitualmente tiene lugar el último fin de semana de abril o el primero de mayo. La Asociación Cultural de Almadieros Navarros anuncia la fecha concreta entre febrero y marzo.
¿Es necesario comprar entradas para asistir?
No, el acceso a la fiesta es completamente gratuito. Todas las actividades del programa son de libre asistencia. Solo la comida popular del mediodía requiere inscripción previa y tiene un coste moderado.
¿Qué significa la palabra «almadía»?
Almadía es el término utilizado en Navarra para designar las balsas de troncos que se empleaban para transportar madera por los ríos. En Aragón se conocen como navatas o nabatas, y en Cataluña como rais. Todas ellas comparten el mismo principio: utilizar los propios troncos como embarcación para descender por el curso fluvial.
¿Pueden los visitantes subir a las almadías?
No, por motivos de seguridad y tradición, solo los miembros de la Asociación de Almadieros y las personas homenajeadas con la Almadía de Oro descienden en las embarcaciones. Sin embargo, puedes inscribirte en el Cross Popular de la Almadía, cuyo premio especial consiste precisamente en la posibilidad de realizar el descenso.
¿Es la fiesta adecuada para ir con niños?
Absolutamente. El Día de la Almadía es una celebración familiar donde los más pequeños disfrutarán observando el descenso de las almadías, participando en las actividades culturales, viendo las escenificaciones tradicionales y explorando el pueblo y sus alrededores. El ambiente es festivo pero tranquilo.
¿Qué idioma se habla en el Valle del Roncal?
El castellano es la lengua habitual. Aunque el valle tiene raíces lingüísticas vascas, el euskera no se habla actualmente de forma generalizada en la zona. Sin embargo, muchos topónimos y palabras locales conservan esa influencia.
¿Hay opciones vegetarianas o veganas en la comida popular?
La gastronomía tradicional del valle es principalmente de origen animal (queso, carne, embutidos), pero en los últimos años se ha ido adaptando a las diferentes necesidades dietéticas. Conviene consultar con la organización o con los establecimientos locales si tienes requerimientos específicos.
¿Se suspende la fiesta si llueve?
La lluvia no suele ser motivo de suspensión, ya que forma parte de las condiciones naturales del Pirineo en primavera. De hecho, las lluvias recientes benefician el caudal del río. Solo condiciones meteorológicas extremas o un caudal insuficiente podrían llevar a modificar o aplazar la fecha. En caso de mal tiempo, algunos actos se trasladan al frontón cubierto.
Recursos y enlaces para ampliar información
Para consultar el programa actualizado de cada edición, conocer la fecha exacta de celebración, ver fotografías de ediciones anteriores o contactar con la organización, puedes visitar los siguientes recursos oficiales:
- Asociación Cultural de Almadieros Navarros: almadiasdenavarra.com – Web oficial de la asociación organizadora, con toda la información sobre el Día de la Almadía, el Museo, y otras actividades.
- Ayuntamiento de Burgui: www.burgui.es – Información municipal, eventos y recursos turísticos del pueblo.
- Turismo Valle del Roncal: www.turismovallederoncal.com – Guía turística completa del valle, con información sobre alojamiento, restaurantes, rutas y actividades.
- Turismo de Navarra: www.visitnavarra.es – Portal oficial de turismo de Navarra con información sobre el Día de la Almadía y otros eventos de la región.
El Día de la Almadía en Burgui es mucho más que una fiesta: es un puente entre el pasado y el presente, una celebración de la identidad pirenaica, un homenaje a quienes arriesgaron sus vidas navegando por aguas bravas sobre balsas de troncos. Es tradición, naturaleza, cultura y emoción concentradas en una jornada que ningún visitante olvida. Te esperamos en el Valle del Roncal para compartir contigo esta experiencia única.
Cartel Día de la Almadía en Burgui 2025
Programa Día de la Almadía en Burgui 2025