Fiestas de Santa Ana en Tudela

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Guía definitiva de las patronales de la capital de la Ribera navarra

Cada 24 de julio, a las doce del mediodía en punto, el cohete sube desde el balcón de la Casa del Reloj y tiñe el cielo de la Plaza de los Fueros de rojo y blanco. Cuando la pólvora se disuelve en el aire, miles de personas llevan ya un buen rato apretujadas en la plaza, vestidas con sus pañuelos rojos y sus camisetas blancas, esperando escuchar las palabras que lo cambian todo: «¡Tudelanos! ¡Viva Santa Ana! ¡Viva Tudela!». Lo que viene después son siete días de una de las fiestas patronales más completas, más intensas y más genuinamente navarras de toda la Comunidad Foral.

Fiestas de Santa Ana, Tudela
Fiestas de Santa Ana, Tudela. Autor: Jose María de la Osa. Wikimedia Commons. Licencia: CC BY-SA 3.0 Unported.

Tudela es la segunda ciudad más grande de Navarra, capital de la Ribera y referencia histórica, gastronómica y cultural del sur de la comunidad. Sus fiestas en honor a Santa Ana —declaradas Fiesta de Interés Turístico de la Comunidad Foral de Navarra— concentran cerca de 250 actos en sus siete jornadas, con un programa que lo tiene absolutamente todo: encierros y feria taurina, tres procesiones históricas, la Gigantada —con entre 20 y 30 comparsas de gigantes llegadas de toda Navarra—, la inconfundible Revoltosa, jotas navarras, deporte rural vasco, conciertos en la plaza y un cierre con el «Pobre de mí» que hace que a más de uno se le llenen los ojos de agua. Son fiestas para vivirlas desde dentro, con pañuelo rojo en el cuello y ganas de no parar.

Esta guía te lo cuenta todo: el origen de la devoción a Santa Ana, la estructura del programa, los actos que no puedes perderte, los espacios de la ciudad que cobran vida y los consejos prácticos para aprovechar al máximo los siete días de fiesta tudelana.

Del voto de 1530 a la Fiesta de Interés Turístico

La historia de la devoción tudelana a Santa Ana no empieza en un documento eclesiástico ni en una decisión del cabildo catedralicio. Empieza en el miedo. En el año 1530, una terrible epidemia de peste se cebó con la ciudad de Tudela, como lo había hecho con tantas otras localidades europeas en aquellos siglos de vulnerabilidad sanitaria. Los vecinos, desesperados, recurrieron a la intercesión de Santa Ana —madre de la Virgen María y abuela de Jesucristo— como tabla de salvación. Prometieron solemnemente que si la epidemia remitía, la honrarían y sacarían en procesión cada año sin excepción.

La peste cedió. Y los tudelanos cumplieron su promesa. Desde aquel 1530 hasta hoy —casi cinco siglos ininterrumpidos, salvo las interrupciones impuestas por guerras y pandemias— Santa Ana ha sido la patrona oficial de Tudela y el eje de las fiestas más grandes del año. Pocas ciudades españolas pueden presumir de un vínculo tan concreto, tan históricamente documentado y tan cargado de gratitud colectiva entre su patrona y sus vecinos.

Con el paso de los siglos, a las procesiones fundacionales se fueron sumando nuevas tradiciones que hoy son inseparables de la identidad festiva tudelana. La Revoltosa, que nació de forma espontánea a principios del siglo XX —aunque la tradición oficial data su arranque de 1928— cuando los jóvenes empezaron a bailar alrededor del quiosco de la Plaza de los Fueros al ritmo de la Banda Municipal. La Gigantada, cuyo inicio tuvo lugar en 1971 por iniciativa de la Orden del Volatín y que hoy reúne entre 20 y 30 comparsas de todo Navarra. Los encierros matutinos, más accesibles y menos mediáticos que los de Pamplona pero igualmente cargados de adrenalina. Y el ritual del «Pobre de mí» al filo de la medianoche del 30 de julio, que pone un punto final tan emotivo a la semana festiva que quien lo vive por primera vez entiende enseguida por qué los tudelanos dicen que las fiestas se sienten con el alma.

El reconocimiento oficial llegó en 2002, cuando las tradicionales ceremonias de El Ángel y El Volatín de Semana Santa fueron declaradas Fiestas de Interés Turístico Nacional. Pero las Fiestas de Santa Ana tienen su propio sello de calidad como Fiesta de Interés Turístico de la Comunidad Foral de Navarra, un reconocimiento que avala su riqueza cultural y su proyección más allá de las fronteras del municipio.

Siete días de fiesta

Las Fiestas de Santa Ana duran exactamente siete días, del 24 al 30 de julio, todos los años de manera fija e inamovible. El 26 de julio —festividad litúrgica de Santa Ana— es el día grande: el de la procesión solemne de la patrona y la ofrenda floral en la catedral. El programa roza los 250 actos, distribuidos a lo largo de cada jornada desde las primeras horas de la mañana hasta bien entrada la madrugada. La ciudad entera funciona como un gran escenario simultáneo.

Fecha Nombre y actos principales
24 de julio Chupinazo desde la Casa del Reloj a las 12:00 h al grito de «¡Viva Santa Ana! ¡Viva Tudela!», inicio de los encierros (desde las 8:00 h del 25), pasacalles de charangas y peñas, conciertos nocturnos en Plaza de los Fueros y Paseo del Queiles, apertura de las txosnas de las peñas
25 de julio Diana con los Gaiteros de Tudela (7:15 h), primer encierro de novillos (8:00 h), Procesión de Santiago con salida desde la Catedral (9:30 h), almuerzo popular gratuito en Plaza Padre Lasa (10:00 h), Homenaje a la Jota Navarra, desfile de Gigantes y Cabezudos, deporte rural (aizkolaris, tronzalaris, levantamiento de piedra) en Plaza de los Fueros (12:30 h), conciertos nocturnos, Baile de la Era y jotas
26 de julio (día grande) Diana (6:50 h), Procesión de Santa Ana la Vieja desde la Iglesia de la Magdalena con Gigantes y Gaiteros (6:50 h), encierro de toros (8:00 h), Gigantada — Concentración de comparsas de toda Navarra (10:00 h), Procesión solemne de Santa Ana desde la Catedral con Corporación Municipal, Banda de Música, Gaiteros, Txistularis, Grupo de Danzas y Gigantes (11:30 h), ofrenda floral, concierto estelar en Plaza de los Fueros (noche)
27–29 de julio Dianas, encierros diarios (8:00 h), corridas de toros en la Plaza de Toros, pasacalles de charangas, actividades de las peñas, Alarde de Gaiteros, conciertos y orquestas, encierro infantil con toros simulados, sesiones de DJ en Plaza de la Constitución, Revoltosa (a partir de las 24:00 h en Plaza de los Fueros cada noche), actuaciones de jotas navarras
30 de julio Último encierro (8:00 h), trashumancia infantil, última corrida de toros, últimas actuaciones y conciertos, «Pobre de mí» en la Plaza de los Fueros a las 24:00 h — cierre oficial de las fiestas

El programa oficial y completo de cada edición, con todos los horarios y escenarios, se publica en la web del Ayuntamiento de Tudela (tudela.es) y en el portal de turismo municipal (turismotudela.com). Dada la densidad del programa —cerca de 250 actos en siete días—, conviene descargarlo y planificar bien qué actos se quieren priorizar.

Los actos más emblemáticos

El chupinazo — Siete días de rojo y blanco. A las doce del mediodía del 24 de julio, el cohete sube desde el balcón de la Casa del Reloj y Tudela explota. La frase ritual —«¡Tudelanos! ¡Viva Santa Ana! ¡Viva Tudela!»— pronunciada desde el balcón por el alcalde y la corporación municipal es el pistoletazo que abre oficialmente una semana de color rojo y blanco. Los colores no son casuales: son los del escudo de la ciudad, los de las banderas que adornan cada calle del casco histórico y los del pañuelo rojo que cada tudelano lleva anudado al cuello durante los siete días de fiesta. La Plaza de los Fueros, en el momento del cohete, es una imagen de las que no se olvidan.

Las tres procesiones — Devoción histórica en el Casco Antiguo. Las Fiestas de Santa Ana tienen la particularidad de incluir tres procesiones diferenciadas a lo largo de sus días, cada una con su propia historia y su propio recorrido por las calles medievales del casco histórico tudelano.

La primera es la Procesión de Santiago, que se celebra el 25 de julio con salida desde la Catedral y recorrido por el Casco Antiguo. La imagen de Santiago Apóstol que se porta hoy data de una reforma del siglo XVIII en la que se transformó una figura anterior —una estatua de San Juan regalada a la Cofradía de Santiago por el rey Juan II de Navarra— añadiéndole un segundo brazo empuñando una espada, un sombrero de ala y una túnica de pergamino con conchas. Uno de los elementos más llamativos del desfile es el Pendón de Santiago, una enseña de gran altura que requiere de una destreza considerable para ser portada con dignidad por las estrechas calles del barrio.

La segunda es la Procesión de Santa Ana la Vieja, que parte de madrugada —a las 6:50 horas del 26 de julio— desde la Iglesia de la Magdalena, acompañada por la Comparsa de Gigantes y Cabezudos y los Gaiteros de Tudela. El horario tan temprano, que obliga a madrugar o a no dormir directamente, tiene un encanto propio de las tradiciones que han sobrevivido precisamente porque incomodan un poco: la penumbra del amanecer, el sonido de las gaitas en las calles vacías y el olor de julio en la Ribera forman una combinación de las que se recuerdan.

La tercera y más solemne es la Procesión de Santa Ana, patrona de Tudela, que sale el 26 de julio desde la Catedral con la Corporación Municipal en pleno, la Banda de Música, los Gaiteros, los Txistularis, el Grupo de Danzas, la Comparsa de Gigantes y la imagen de la patrona engalanada. Es el acto religioso más importante del año para Tudela y concentra la mayor asistencia de devotos y curiosos de toda la semana.

La Gigantada — El encuentro gigantesco de la Ribera. La Gigantada del 26 de julio es uno de los actos que más ha crecido en popularidad desde su creación en 1971 por iniciativa de la Orden del Volatín, la entidad que tiene como misión preservar las tradiciones y la cultura popular tudelana. Cada año, entre 20 y 30 comparsas de gigantes procedentes de toda Navarra —unas 100 figuras en total— desfilan por las calles del Casco Antiguo y se unen a la Procesión de Santa Ana en una imagen que fascina a propios y extraños. El encuentro tiene además una dimensión de reconocimiento mutuo entre comparsas: los gigantes de distintos pueblos se «saludan» al encontrarse en el recorrido, un ritual de cortesía festiva que los aficionados a la cultura popular conocen bien. En 2025, la Gigantada celebró su 50ª aniversario.

Los encierros — Adrenalina en la Ribera navarra. Los encierros de Tudela se celebran cada mañana desde el 25 al 30 de julio a las 8:00 horas, con recorrido por el Casco Antiguo. No tienen la fama mediática de los de Pamplona, pero tienen algo que quizás les falta a los de San Fermín: la posibilidad de correrlos sin esperar semanas ni madrugar en exceso para conseguir sitio. El recorrido está diseñado para proporcionar emoción y adrenalina sin un nivel de peligro extremo, lo que los convierte en una experiencia accesible para corredores de distintos niveles de experiencia. Tras el encierro, la suelta de vaquillas en la plaza de toros añade otra capa de participación popular al festejo taurino matutino.

La Revoltosa — El baile más navarro de la Plaza de los Fueros. La Revoltosa es, sin ninguna duda, el acto festivo más identificativo de Tudela. Este baile popular se celebra cada noche de fiestas a partir de las 24:00 horas en la Plaza de los Fueros, con la Banda Municipal como protagonista desde el quiosco central. Las personas que participan giran alrededor del quiosco al ritmo de tres fases musicales bien diferenciadas: una primera parte de música suave y cadenciosa, una aceleración progresiva que lleva el ritmo a una velocidad de vértigo, y un retorno paulatino a la calma. Todo el ciclo dura unos treinta minutos y no tiene pasos coreográficos obligatorios: la única exigencia es adaptarse al ritmo, acelerarse cuando hay que acelerarse y calmarse cuando corresponde.

La historia de la Revoltosa arranca de forma completamente espontánea a principios del siglo XX, cuando los jóvenes tudelanos comenzaron a improvisar este baile colectivo alrededor del quiosco durante los conciertos de la banda. La tradición oral fija el año 1928 como el de su consolidación definitiva como acto festivo reconocido. Casi un siglo después, sigue siendo el momento de la noche que más tudelanos y visitantes concentra en la plaza, con decenas de personas sudando y girando mientras la Plaza de los Fueros parece, literalmente, enloquecer. Es también el complemento perfecto del Baile de la Era y la Polka de Tudela, que la preceden en el programa nocturno.

El deporte rural — La fuerza de la Ribera. Las Fiestas de Santa Ana incluyen cada año una sesión de deporte rural vasco —aizkolaris, tronzalaris y levantamiento de piedra— en la Plaza de los Fueros. Es un acto que puede sorprender a quien no lo espera en estas latitudes: Tudela está en la Ribera navarra, muy lejos geográficamente del País Vasco. Pero la presencia del deporte rural en sus fiestas dice mucho de la capacidad integradora de una ciudad que ha sabido hacer suyos elementos culturales de distintos territorios. Los harrijasotzaileak y los aizkolaris son siempre un espectáculo de primer orden para el público congregado en la plaza.

El «Pobre de mí» — El adiós más navarro del verano. La medianoche del 30 de julio es el momento más emotivo de toda la semana. La Plaza de los Fueros se llena hasta los bordes, la Banda Municipal toca los acordes del «Pobre de mí» y miles de personas, con el pañuelo rojo en la mano —esta vez sin anudarlo al cuello sino agitándolo en el aire—, cantan juntas la despedida de las fiestas. Es un ritual que Tudela comparte con otras ciudades navarras pero que aquí adquiere una dimensión especialmente intensa después de siete días de celebración sin pausa. Más de uno llora. Y no hay nada de malo en ello.

La Plaza de los Fueros y el Casco Antiguo

Las Fiestas de Santa Ana tienen su epicentro absoluto en la Plaza de los Fueros, el corazón histórico y festivo de Tudela. Aquí se lanza el chupinazo inaugural, aquí se baila la Revoltosa cada noche, aquí se celebra la Jota Navarra y aquí suena el «Pobre de mí» el último día. El quiosco de la música de la plaza no es solo un elemento decorativo: es el eje literal alrededor del cual gira la Revoltosa y, con ella, buena parte de la vida festiva nocturna tudelana.

El Casco Antiguo de Tudela —con su laberinto de calles medievales, su catedral románica, sus palacios nobiliarios y sus plazas irregulares— es el escenario de las procesiones, los encierros y los pasacalles de charangas. El recorrido del encierro pasa por calles como la Rúa, la Cárcel Vieja y el Mercadal, cuyo trazado estrecho y sinuoso añade emoción al festejo taurino matutino. La Catedral de Santa María de Tudela, uno de los monumentos románicos más importantes de Navarra, es el punto de partida de las dos procesiones más solemnes y merece una visita con calma al margen de las fiestas.

El Paseo del Queiles —el bulevar arbolado que recorre el barrio nuevo de la ciudad— funciona como segundo escenario de los conciertos y actuaciones nocturnas de mayor aforo, completando la oferta de la Plaza de los Fueros. La Plaza de la Constitución se convierte en el espacio de referencia para el público más joven, con sesiones de DJ y actividades acuáticas durante las jornadas centrales. Y la Plaza de Toros de Tudela —cuya reforma reciente mejora sustancialmente las condiciones para los espectadores— es el escenario de las corridas de la feria taurina y de las sueltas de vaquillas posteriores a los encierros.

Tradiciones, curiosidades y detalles

Las Fiestas de Santa Ana de Tudela acumulan varios rasgos que las hacen genuinamente irrepetibles y que vale la pena conocer para apreciarlas en su justa dimensión.

El primero es el origen documental de la devoción. Pocas ciudades españolas tienen un acta fundacional de su patronazgo tan concreta: el voto de 1530 frente a la epidemia de peste es un compromiso colectivo documentado que tiene casi cinco siglos de vigencia. Que Tudela siga cumpliendo año a año esa promesa de sus antepasados tiene algo de admirable que va más allá de la fe religiosa: es lealtad histórica.

El segundo es el papel central de las peñas en la organización festiva. A diferencia de muchas fiestas mayores donde la programación la decide exclusivamente el Ayuntamiento, en Tudela las peñas son corresponsables de docenas de actos: el almuerzo popular, los pasacalles, el encierro infantil, las actividades deportivas, los conciertos… La vitalidad del movimiento peñístico tudelano —con organizaciones como la Peña La Revolvedera, la Peña Ciudad Deportiva, la Peña Moskera, la Peña La Teba y la Peña Beterri, entre otras— es lo que le da a las fiestas esa dimensión participativa y descentralizada que las hace tan vivas.

El tercero es la Feria de la Verdura, que no forma parte stricto sensu de las Fiestas de Santa Ana pero que las flanquea temporalmente y merece mención. Tudela es mundialmente conocida por la calidad de sus verduras: el espárrago, la alcachofa, el cogollo y el cardo son productos con denominación de origen que identifican a la ciudad en el universo gastronómico. La Feria de la Verdura, celebrada en primavera, es el complemento perfecto para quien quiera conocer Tudela más allá de sus fiestas de julio.

El cuarto es la Orden del Volatín. Esta entidad, formada por voluntarios comprometidos con la cultura popular tudelana, es la responsable de organizar la Gigantada, el encierro infantil y otros actos tradicionales. Su nombre hace referencia a El Volatín, una ceremonia de Semana Santa declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2002, en la que un muñeco articulado que representa a Judas Iscariote es manipulado desde la Plaza de los Fueros en el Sábado Santo. La Orden lleva décadas garantizando la continuidad de las tradiciones más singulares de Tudela.

Y el quinto es la Catedral de Santa María. Este edificio románico-gótico del siglo XII —uno de los más importantes de Navarra— no solo es el punto de partida de las procesiones: es también un patrimonio cultural de primer orden que da a las fiestas un telón de fondo histórico de una riqueza extraordinaria. El claustro de la catedral, con sus capiteles románicos y su silencio, es un contrapunto perfecto al bullicio de la Plaza de los Fueros a apenas cien metros de distancia.

Claves prácticas para visitar Tudela

Cuándo ir. Las fiestas duran del 24 al 30 de julio y todos los días tienen su encanto. Si tienes que elegir, el 26 de julio es imprescindible: la Procesión de Santa Ana la Vieja al amanecer, la Gigantada y la Procesión solemne de la patrona hacen de ese día el más intenso y representativo de la semana. El primer día —el chupinazo del 24— tiene la energía incomparable de los inicios. Y el 30 de julio, con el «Pobre de mí» de medianoche, es el cierre más emotivo.

Cómo llegar. Tudela está perfectamente comunicada. Tiene estación de tren de Renfe con conexiones directas a Pamplona (≈50 minutos), Zaragoza (≈1 hora) y Madrid (≈2,5 horas en Alvia). En coche se accede por la A-15 (Autovía de Navarra) desde Pamplona y por la AP-68 desde Zaragoza y La Rioja. El aparcamiento en el casco histórico es limitado durante las fiestas; los parkings públicos de la periferia y los aparcamientos habilitados en los barrios exteriores son la opción más cómoda.

Alojamiento. Tudela dispone de una oferta hotelera variada en el propio municipio, con hoteles de distintas categorías en el centro y en las cercanías de la plaza de toros. Durante la semana de fiestas la demanda es alta; reservar con un mes de antelación es lo prudente. Zaragoza (a una hora en coche o tren) y Logroño (a 45 minutos por la AP-68) son alternativas de alojamiento para quien no encuentre plaza en Tudela.

Los colores de las fiestas. El atuendo festivo de rigor en Tudela es camisa o camiseta blanca con pañuelo rojo anudado al cuello. No es obligatorio, pero llevarlo es la forma más directa de integrarse en el ambiente y sentir que formas parte de la fiesta, no solo que la contemplas. El pañuelo rojo y blanco se vende en los comercios del centro y en puestos festivos durante las fiestas.

Gastronomía. Tudela es una ciudad con una oferta gastronómica de nivel sobresaliente. El menú de las fiestas empieza en el almuerzo popular gratuito del 25 de julio en la Plaza Padre Lasa —una tradición que alimenta al pueblo con el mismo espíritu comunitario que las fiestas— y continúa en los restaurantes del casco histórico con platos elaborados con las verduras de la huerta tudelana: espárragos con mayonesa, alcachofas con jamón, ensalada de cogollos con anchoas y la legendaria menestra de verduras a la tudelana. Los vinos de Navarra —especialmente los de la DO Navarra y los del Señorío de Úcar— son el acompañante natural de cualquier mesa en estas latitudes.

Seguridad en los encierros. Si decides participar en el encierro, lleva calzado deportivo con buen agarre, ropa cómoda y evita el alcohol la noche anterior. Los encierros de Tudela tienen un recorrido bien definido y son seguros si se respetan las normas básicas: no parar en medio del recorrido, no intentar tocar a los animales y salir del trazado si se cae. El encierro infantil con toros simulados es la alternativa perfecta para que los más pequeños vivan la experiencia sin riesgo.

Preguntas recurrentes

¿Cuándo se celebran las Fiestas de Santa Ana de Tudela?
Las fiestas se celebran del 24 al 30 de julio todos los años, con fechas completamente fijas e inamovibles. El 24 de julio es el día del chupinazo inaugural y el 26 de julio —festividad litúrgica de Santa Ana— es el día grande, con la Gigantada y la Procesión solemne de la patrona. Las fiestas cierran en la medianoche del 30 con el «Pobre de mí».

¿Por qué Santa Ana es patrona de Tudela?
La devoción tudelana a Santa Ana tiene su origen en el año 1530, cuando una epidemia de peste azotó la ciudad. Los vecinos prometieron solemnemente honrar a la santa y sacarla en procesión cada año si la epidemia remitía. La peste cedió, la promesa se cumplió y Santa Ana lleva siendo patrona oficial de Tudela desde entonces, casi cinco siglos de devoción ininterrumpida.

¿Qué es la Revoltosa de las fiestas de Tudela?
La Revoltosa es el baile más tradicional e identificativo de las Fiestas de Santa Ana. Se celebra cada noche de fiestas a partir de las 24:00 horas en la Plaza de los Fueros, con la Banda Municipal tocando desde el quiosco. Los participantes giran alrededor del quiosco siguiendo tres fases de ritmo —lento, progresivamente acelerado y de nuevo lento— durante aproximadamente treinta minutos. No tiene pasos coreográficos fijos. Su tradición está consolidada desde 1928.

¿Qué es la Gigantada de Tudela?
La Gigantada es la concentración de comparsas de gigantes de toda Navarra que se celebra el 26 de julio y que fue creada en 1971 por la Orden del Volatín. Reúne entre 20 y 30 comparsas de gigantes —unas 100 figuras en total— que desfilan por el casco histórico y se incorporan a la Procesión de Santa Ana. En 2025 celebró su 50º aniversario.

¿Cuántas procesiones hay en las Fiestas de Santa Ana de Tudela?
Las fiestas incluyen tres procesiones. La primera, el 25 de julio, es la Procesión de Santiago, con salida desde la Catedral. La segunda, en la madrugada del 26 de julio, es la Procesión de Santa Ana la Vieja, con salida desde la Iglesia de la Magdalena. La tercera, y más solemne, es la Procesión de Santa Ana patrona, el 26 de julio al mediodía, con salida desde la Catedral con toda la Corporación Municipal.

¿Cómo llegar a Tudela desde Pamplona o Zaragoza?
Desde Pamplona, el tren de Renfe tarda aproximadamente 50 minutos; en coche, unos 45 minutos por la A-15. Desde Zaragoza, el tren tarda aproximadamente una hora; en coche, unos 55 minutos por la AP-68. Tudela también está a unos 45 minutos de Logroño por la AP-68, lo que la convierte en una escapada perfecta desde La Rioja.

¿Son las Fiestas de Santa Ana de Tudela Fiesta de Interés Turístico?
Sí. Las Fiestas de Santa Ana de Tudela están declaradas Fiesta de Interés Turístico de la Comunidad Foral de Navarra. Además, las ceremonias de El Ángel y El Volatín —tradiciones de Semana Santa vinculadas también a la identidad cultural de Tudela— fueron declaradas Fiestas de Interés Turístico Nacional en 2002.

¿Hay actividades para niños en las Fiestas de Santa Ana de Tudela?
Sí. El programa incluye el encierro infantil con toros simulados organizado por la Orden del Volatín, la trashumancia infantil del último día, actividades acuáticas en la Plaza de la Constitución, pintacaras y actividades de animación a cargo de las peñas, y la Gigantada —con sus decenas de figuras de gigantes— que siempre fascina a los más pequeños.

Información oficial y recursos

Cartel Fiestas Santa Ana Tudela 2026

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