Feria de la Hoya en La Matanza
La fiesta que rescata el arte del carbón vegetal
Hay celebraciones que van mucho más allá del jolgorio y la música. La Feria de la Hoya de La Matanza, capital del municipio cántabro de Valle de Villaverde, es una de ellas. Cada año, en el último fin de semana de julio, este pequeño enclave de poco más de cuatrocientos habitantes se transforma en el escenario de una conmemoración única en Cantabria: la recuperación de la tradición carbonera mediante el método ancestral de la hoya. Una técnica que durante décadas fue el sustento económico de muchas familias de la comarca y que hoy, gracias al empeño colectivo del pueblo y del ayuntamiento, vuelve a brillar como referente del patrimonio etnográfico rural cántabro.

Valle de Villaverde tiene una singularidad geográfica que lo hace especial desde el primer momento: es un enclave de Cantabria dentro de la provincia de Vizcaya. Rodeado por las comarcas vascas de las Encartaciones y la zona del Asón-Agüera, este municipio de apenas 20 kilómetros cuadrados comparte fronteras culturales y naturales con el País Vasco, mientras mantiene su identidad cántabra con orgullo. La Matanza, el barrio más importante del término, acoge el ayuntamiento y es el corazón visible de este territorio verde y silencioso, a escasos veinte minutos de las playas de Oriñon, Islares y Sonabia.
La Feria de la Hoya fue declarada Fiesta de Interés Turístico Regional de Cantabria, un reconocimiento que pone en valor su carácter auténtico y su labor de preservación del patrimonio inmaterial. No es una fiesta inventada ni recreada artificialmente: es la memoria viva de un oficio que marcó a generaciones enteras de carboneros, reivindicada con emoción y rigor por los vecinos de Valle de Villaverde.
Raíces históricas
Para entender la Feria de la Hoya hay que remontarse siglos atrás, a cuando los bosques de la Cantabria rural eran fuente de vida y de trabajo. En el Monte Tejea, que se extiende por más de 250 hectáreas en las laderas del Monte Burgüeño dentro de los Montes de Ordunte, los vecinos de Valle de Villaverde encontraron durante generaciones uno de sus principales recursos naturales. De este monte se extraía madera, castañas, materiales para utensilios del campo… y, sobre todo, el carbón vegetal, cuya producción llegó a ser la actividad económica más emblemática de la zona.
El proceso de fabricación del carbón era laborioso y exigía paciencia. Los carboneros trabajaban principalmente durante los meses de invierno —normalmente en febrero— cortando la leña que posteriormente se carbonizaría. Para la elaboración del carbón se utilizaba madera de castaño, encina, roble y, sobre todo, bortos, un arbusto que podía alcanzar los dos o tres metros de altura y que abundaba en los montes de la comarca.
La técnica de la hoya era la forma más primitiva y extendida de obtener carbón vegetal. Consistía en apilar la leña verticalmente, por capas, alrededor de varias estacas centrales que hacían las veces de chimenea, formando una especie de cono. Una vez montada la estructura, todo el conjunto se recubría con tierra, helechos y ceniza para controlar la combustión. Se prendía fuego por la chimenea hasta que las llamas alcanzaban los troncos más próximos; entonces se tapaba la chimenea y se iban abriendo pequeños orificios laterales para regular la entrada del aire, tapando unos y abriendo otros de forma que la combustión se extendiera lentamente por todas las capas de leña. Cuando terminaba el proceso, se cerraban todas las aberturas y se dejaba extinguir el fuego.
La operación podía durar varias semanas y requería vigilancia permanente, ya que si la hoya ardía demasiado rápido, la leña se consumía sin convertirse en carbón. El resultado era un carbón vegetal de altísima calidad, muy apreciado por las ferrerías de la comarca, tanto por su gran poder calorífico como porque, a diferencia del carbón mineral, no transmitía impurezas al hierro que trabajaban los ferrones.
Con el tiempo, este oficio fue desapareciendo. La llegada de combustibles industriales y los cambios económicos del siglo XX fueron arrinconando a los últimos carboneros del Valle. La Feria de la Hoya nació precisamente para que ese conocimiento no se perdiera del todo, para honrar a quienes lo practicaron y para que las nuevas generaciones pudieran ver, tocar y entender lo que fue la vida en estos montes.
Programa y calendario
La feria se celebra el último fin de semana de julio, con dos jornadas cargadas de actividades para todos los públicos. La preparación, sin embargo, comienza semanas antes: en los meses previos se construye la hoya tradicional en el monte, iniciando el proceso real de carboneo para que el día grande pueda abrirse ante los visitantes tal y como lo hacían los antiguos carboneros.
| Jornada | Actividad | Horario aproximado |
|---|---|---|
| Víspera (sábado) | Apertura de la taberna al aire libre | Mediodía |
| Víspera (sábado) | Misa solemne | 13:00 h |
| Víspera (sábado) | Visita al Museo Etnográfico y proyección documental | 13:30 h |
| Víspera (sábado) | Comida popular | 14:30 h |
| Víspera (sábado) | Música tradicional con rabel cántabro | 16:00 h |
| Víspera (sábado) | Arrastre de piedra con bueyes | 18:30 h |
| Víspera (sábado) | Sardinada gratuita y verbena nocturna | 20:00 h en adelante |
| Día grande (domingo) | Apertura del mercado artesanal y agroalimentario | 10:00 h |
| Día grande (domingo) | Exhibición de pastoreo con perro | 12:00 h |
| Día grande (domingo) | Concurso de dibujo infantil | 12:30 h |
| Día grande (domingo) | Apertura de la hoya y novillo asado | 13:00 h |
| Día grande (domingo) | Degustación popular del novillo | 14:00 h |
| Día grande (domingo) | Clausura de la feria | 14:30 h |
Nota: El programa puede variar ligeramente de un año a otro. Es recomendable consultar la web del Ayuntamiento de Valle de Villaverde o los canales oficiales de Turismo de Cantabria para conocer el programa definitivo de cada edición.
Las celebraciones más destacadas
El acto más esperado y que da nombre a toda la celebración es, sin duda, la apertura de la hoya. Días antes del evento, un equipo comprometido con la tradición reconstruye la carbonera en el lugar tradicional, siguiendo al pie de la letra el método ancestral: apilando la leña, cubriéndola de helechos, tierra y ceniza, prendiendo el fuego con paciencia y vigilando la combustión lenta durante días. Cuando llega el domingo de la feria, la hoya se abre ante el público y el carbón vegetal obtenido se convierte en protagonista de la jornada.
Y ahí llega el momento más gastronómico y emotivo de la Feria de la Hoya: el asado del novillo. Un animal entero preparado con el carbón recién extraído de la hoya, en un homenaje directo a los últimos carboneros que trabajaron en el Monte Tejea. El olor que se extiende por el campo de la feria es inconfundible, y la degustación popular que se organiza a continuación es uno de los momentos más concurridos y celebrados de todo el año en el municipio.
El mercado artesanal y de productos agroalimentarios ocupa una parte importante del espacio festivo. Artesanos y productores de las comarcas de las Encartaciones y el Asón-Agüera traen sus mejores piezas: quesos artesanos, embutidos tradicionales, mieles, conservas, cerámica, cestería y todo tipo de trabajos manuales. Es una oportunidad excelente para llevarse a casa algo auténtico de este rincón de Cantabria.
La exhibición de ganado local y la presencia del perro villano cántabro añaden un componente puramente rural que encaja a la perfección con el espíritu de la feria. Las demostraciones de pastoreo con perro son uno de los espectáculos más llamativos para quienes no conocen esta tradición ganadera. A todo ello se suma el arrastre de piedra con bueyes, una prueba de fuerza y habilidad con raíces profundas en la cultura rural del norte de España.
La música y el ambiente festivo acompañan toda la jornada, con actuaciones de grupos que interpretan folclore cántabro, música tradicional con rabel cántabro —instrumento emblemático de la región— y veladas de verbena que prolongan la celebración hasta la madrugada.
La Matanza y el Valle de Villaverde
La Matanza es un barrio de apenas unas decenas de casas que acoge el ayuntamiento y actúa como capital de Valle de Villaverde. Lo primero que llama la atención al visitante es su entorno natural: prados verdes, montes espesos y un silencio roto solo por el viento y los pájaros. El paisaje del Valle de Villaverde es típicamente cántabro, con esa mezcla de verde intenso y cielo cambiante que caracteriza al norte peninsular.
En el núcleo de La Matanza merece la pena detenerse en la casona de El Manzanal, construcción de los siglos XVII-XVIII de estilo barroco-montañés, y en el Rollo de planta circular en sillería, dos elementos arquitectónicos que hablan de la historia señorial de este pequeño pero digno municipio cántabro.
Durante la Feria de la Hoya, los campos del pueblo se habilitan como zona de feria y mercado, y la taberna al aire libre y los puestos de degustación se convierten en el corazón social del evento. Es un espacio acogedor, de escala humana, donde el visitante se mezcla sin esfuerzo con los vecinos y se siente parte de algo genuino.
A pocos kilómetros se encuentra el Monte Tejea, en cuyas laderas se desarrollaba el carboneo tradicional. Las sendas del Sendero del Monte Tejea (PR-S 130) y el Sendero de Fuentes del Agüera e Ilsos de Ribacoba (PR-S 129) permiten explorar este entorno natural antes o después de la feria, completando una jornada que combina cultura, gastronomía y naturaleza.
Detalles que hacen única a esta celebración
No hay en Cantabria otra fiesta que gire tan directamente en torno a la fabricación artesanal de carbón vegetal. La Feria de la Hoya tiene esa rareza que buscan los viajeros cansados de celebraciones genéricas: una identidad propia, construida sobre un oficio concreto, ligada a un territorio específico y sostenida por una comunidad que cree en lo que hace.
El hecho de que la hoya se construya y se carbonice de verdad —no como decorado escénico sino siguiendo el proceso real, con semanas de trabajo previo— le da a la feria una autenticidad difícil de encontrar. No se trata de una recreación teatral: es el proceso auténtico, ejecutado por personas que conocen la técnica y la respetan.
Otro detalle singular es que el carbón obtenido en la hoya es el mismo que se usa para asar el novillo. Ese ciclo cerrado —del bosque a la hoya, de la hoya al asador, del asador a la mesa— tiene una coherencia simbólica que resume perfectamente el espíritu de la feria: honrar el trabajo de los carboneros de ayer utilizando sus mismas herramientas para alimentar a los vecinos y visitantes de hoy.
La feria está organizada por la Asociación Cultural Tejea y el Ayuntamiento de Valle de Villaverde, lo que garantiza que el evento mantiene un carácter local y participativo. La implicación de los vecinos en la preparación —desde el cortado de la leña en invierno hasta el montaje de la hoya semanas antes de la fiesta— convierte a este evento en un ejemplo de cohesión comunitaria.
Por otra parte, el enclave geográfico del municipio le aporta un matiz cultural fronterizo interesante: la artesanía y los productos de las Encartaciones vizcaínas conviven en el mercado con los de la comarca cántabra del Asón-Agüera, creando una mezcla que refleja la posición única de Valle de Villaverde entre dos comunidades autónomas.
Todo lo que necesitas saber antes de ir
Alojamiento: Valle de Villaverde es un municipio pequeño con opciones de alojamiento rural. Dado que la feria concentra visitantes de toda la comarca y de otros puntos de Cantabria y el País Vasco, lo más recomendable es reservar con varias semanas de antelación. En las localidades cercanas de Guriezo, Castro Urdiales o Ampuero hay más oferta hotelera. También Colindres y Laredo, algo más alejadas, permiten combinar la visita a la feria con una escapada a la costa cántabra.
Transporte: Valle de Villaverde tiene un acceso por carretera desde Cantabria (a través de la CA-262 y vías locales) y desde el País Vasco por la comarca de las Encartaciones. Lo más cómodo es llegar en vehículo propio. Se recomienda salir con tiempo y aparcar en las zonas habilitadas a la entrada del pueblo, ya que durante la feria el tráfico en el casco aumenta considerablemente. No existen líneas regulares de autobús que conecten directamente con La Matanza en horario festivo, por lo que el coche o una organización de transporte compartido entre varios visitantes es la opción más práctica.
Qué ponerse: Julio en Cantabria puede departar días cálidos y soleados, pero también algún chubasco repentino. Lo más sensato es vestir de forma cómoda y llevar una capa o chubasquero ligero en la mochila. El terreno de la feria es de prado y tierra, así que el calzado cómodo y resistente es imprescindible. Si hay niños en el grupo, es buena idea llevar algo de ropa de cambio.
Gastronomía: La degustación del novillo asado con carbón de la hoya es el plato estrella de la jornada y no debe perderse bajo ningún concepto. En los puestos del mercado también se pueden probar y comprar quesos artesanos cántabros, embutidos, miel de la comarca y otras delicias locales. Los bares y la taberna al aire libre de la feria ofrecen bocadillos, pinchos y raciones. Si se va el sábado por la tarde-noche, la sardinada gratuita es otra cita obligada. Para una comida más tranquila, en los alrededores del municipio hay restaurantes con cocina tradicional montañesa donde el cocido montañés y los productos de la huerta son protagonistas.
Con niños: La Feria de la Hoya es perfecta para familias. Las demostraciones de pastoreo, el arrastre de bueyes, los castillos hinchables y el concurso de dibujo infantil hacen que los más pequeños disfruten tanto como los adultos. Es un entorno seguro, tranquilo y cargado de estímulos naturales y culturales.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la Feria de la Hoya?
La Feria de la Hoya tiene lugar el último fin de semana de julio cada año, en la localidad de La Matanza, capital del municipio de Valle de Villaverde (Cantabria). El domingo es el día grande, aunque los actos comienzan ya el sábado con la víspera.
¿Qué es exactamente una hoya?
Una hoya es una carbonera tradicional que se construye apilando leña verticalmente en torno a unas estacas centrales que hacen de chimenea, cubriéndolo todo con tierra, helechos y ceniza, y sometiéndolo a una combustión lenta y controlada durante varias semanas. El resultado es carbón vegetal de gran calidad con un elevado poder calorífico.
¿Está declarada la fiesta como de interés turístico?
Sí. La Feria de la Hoya está reconocida como Fiesta de Interés Turístico Regional de Cantabria, un galardón que acredita su valor cultural, su autenticidad y su relevancia como elemento del patrimonio etnográfico de la región.
¿Es de entrada gratuita la Feria de la Hoya?
La feria es de acceso libre y gratuito. Algunas actividades puntuales, como la degustación del novillo asado, pueden tener un coste simbólico dependiendo de la edición. La sardinada del sábado por la noche suele ofrecerse también de forma gratuita.
¿Se puede visitar el Centro de Interpretación de Etnografía durante la feria?
Sí. Valle de Villaverde cuenta con un Centro de Interpretación de Etnografía donde se expone y explica la cultura rural y los oficios tradicionales del municipio, incluido el carboneo. Durante la feria suele estar abierto al público y forma parte del programa de actividades.
¿Hay aparcamiento disponible cerca del recinto?
La organización habilita zonas de aparcamiento a la entrada de La Matanza. Al tratarse de un municipio pequeño, se recomienda llegar con antelación para asegurar plaza. El acceso por carretera está bien señalizado durante los días de la feria.
Más información y recursos útiles
- Ayuntamiento de Valle de Villaverde – Feria de la Hoya
- Turismo de Cantabria – Feria de la Hoya
- Cantabria Oriental Rural – Comarca Asón-Agüera-Trasmiera