Fiesta de la Virgen de la Salud en Espinama
Romería en las alturas de los Picos de Europa
Hay celebraciones que no se entienden sin el paisaje que las rodea. La Fiesta de la Virgen de la Salud de Espinama es una de ellas. Cada 2 de julio, miles de personas suben hasta los puertos de Áliva, a cerca de 1.500 metros de altitud, en pleno corazón del macizo central de los Picos de Europa, para venerar a su patrona en uno de los entornos naturales más impresionantes de la Península Ibérica. Con las cumbres de los Urrieles de fondo y las praderías de Campo Mayor extendiéndose bajo un cielo que puede pasar del azul intenso a la tormenta en cuestión de minutos, esta romería tiene algo de peregrinación, algo de fiesta popular y mucho de identidad colectiva.

Declarada Fiesta de Interés Turístico Regional de Cantabria desde 1998, la celebración convoca no solo a los vecinos del Valle de Camaleño —municipio al que pertenece Espinama— sino también a lebaniegos de toda la comarca, a cántabros de otros valles, a asturianos de los concejos limítrofes y a emigrantes del valle dispersos por todo el mundo que aprovechan estas fechas para regresar a sus raíces. Es, en definitiva, mucho más que una fiesta religiosa: es el encuentro anual de una comunidad con su tierra, su historia y sus tradiciones.
Espinama es una pequeña localidad enclavada en una hondonada entre montañas, donde el río Nevandi baja desde los puertos de Áliva para unirse al Deva, que nace a pocos kilómetros en Fuente Dé. Con apenas unos centenares de habitantes, el pueblo vive del turismo rural y la ganadería, y es la puerta natural de acceso a los puertos de Áliva desde el lado cántabro. Los pueblos de Pembes, Pido y las Ilces completan esta geografía lebaniega que comparte la devoción a la Virgen de la Salud con especial intensidad por su proximidad a la ermita.
La ermita de Áliva y sus siglos de historia
Para entender la fiesta hay que conocer antes la historia de la ermita que la alberga, porque esa historia es tan rica en matices como el propio paisaje que la rodea.
El solar que ocupa la actual ermita tiene vinculación documentada con el culto religioso desde el año 1647, cuando las Ordenanzas del Puerto de Áliva ordenaron la construcción de una ermita dedicada a San Pedro Advíncula y establecieron que cada 1 de agosto se dijera allí una misa solemne. Durante siglos, pastores y transeúntes del puerto encontraron en ese sencillo edificio refugio en los días de tormenta, y los ganaderos que subían el ganado a los pastos de verano lo tenían como referencia espiritual en lo alto de la montaña.
El cambio de advocación —de San Pedro a la Virgen de la Salud— se produjo a finales del siglo XIX gracias a uno de esos episodios tan característicos de la emigración cántabra. Un joven natural de Pembes de apellido Posada, como tantos otros mozos de la zona conocidos como «jándalos», marchó a probar fortuna a Andalucía. Se instaló en Sevilla, ciudad de gran devoción mariana, y quedó prendado de la imagen de Nuestra Señora de la Salud. Decidió entonces costear y enviar una imagen de esa advocación a su pueblo natal, tallada en madera de cedro, con el Niño en brazos, junto con los ornamentos necesarios para el culto, con el fin expreso de que los pastores del puerto pudieran cumplir sus deberes religiosos y que la ermita sirviera de refugio a quienes se vieran sorprendidos por la meteorología en la montaña.
Con aquella imagen llegó también una nueva devoción, y los sacerdotes del Valle de Camaleño eligieron el 2 de julio —día de la Visitación de la Virgen en el calendario litúrgico— para celebrar la fiesta solemne en su honor. Durante un tiempo convivieron las dos celebraciones: la antigua del 1 de agosto, en honor a San Pedro, y la nueva del 2 de julio, dedicada a la Virgen de la Salud. Con el paso de las décadas, esta última fue ganando peso y la del 1 de agosto fue decayendo, hasta desaparecer en torno a 1915–1920, con los únicos vecinos de Espinama como últimos participantes.
La ermita que hoy se puede visitar en los puertos de Áliva es, sin embargo, más reciente. La primitiva construcción se fue deteriorando, y a mediados del siglo XX el impulso de Emiliano Celis, vecino de Camaleño, junto con el apoyo del Ayuntamiento presidido por Eduardo García Llorente, logró movilizar a todos los pueblos del valle para levantar una nueva. Cada localidad aportó lo que pudo: piedras, madera, cemento, agua, mano de obra. Las obras comenzaron en 1945 y la nueva ermita se inauguró el 2 de julio de 1946, precisamente el día de la festividad, en una jornada cargada de emoción colectiva. Desde entonces preside majestuosa las praderías de Campo Mayor.
Cuándo se celebra y qué ocurre el 2 de julio
La Fiesta de la Virgen de la Salud se celebra siempre el 2 de julio, sin variación de un año para otro. Ese día, desde primeras horas de la mañana, romeros de toda condición ponen rumbo a los puertos de Áliva: a pie por los caminos serranos, a caballo siguiendo rutas ancestrales, en todoterreno por la pista minera que arranca en Espinama, o usando el Teleférico de Fuente Dé para ganar altura y luego acercarse a la ermita desde el Cable.
| Hora | Acto |
|---|---|
| 11:30 h | Ofrenda de velas y flores a la Virgen por la Asociación de Mujeres del Valle de Camaleño |
| 12:00 h | Misa campestre con canto de la Salve y procesión de la imagen alrededor de la ermita y las praderías |
| 13:30 h | Carrera de la Rosca en Campo Menor (distintas categorías por edades; premiados con un palo de rosquillas) |
| 14:00 h | Comida campestre en Fuente Las Varas, animada con pito y tambor; platos típicos lebaniegos |
| 16:00 h | Romería tradicional y juegos populares en los alrededores de la ermita |
| 17:00 h | Gran maratón de campo a través por las praderas de Áliva |
| 18:00 h | Rezo del Rosario y despedida de la Virgen hasta el año siguiente |
| 23:00 h | Verbena nocturna en la plaza de Espinama |
Además, quienes quieran vivir la fiesta desde el principio pueden seguir la carrera de caballos, que parte desde Mogrovejo y cubre unos 13 km montaña arriba hasta llegar a la ermita. Los participantes son obsequiados por el Ayuntamiento de Camaleño al cruzar la meta.
Misa, procesión y comida campestre
La misa campestre es el eje espiritual de la jornada. Se celebra al aire libre, en las praderías de Áliva, con las cimas de los Picos de Europa como telón de fondo. Los sacerdotes aplican la eucaristía en memoria de todos los vecinos fallecidos del municipio en el último año, lo que le da a la celebración un carácter profundamente comunitario: no es solo una fiesta del presente, sino también un homenaje a quienes ya no están. La Asociación de Mujeres del Valle de Camaleño se encarga de adornar la imagen con flores y velas antes del inicio de los actos religiosos, una tradición que se mantiene viva con orgullo.
Tras la misa, la imagen de la Virgen sale en procesión por los alrededores de la ermita y las praderías. Es un momento de gran belleza visual: la imagen avanza a hombros de los devotos por un paisaje de montaña de extraordinaria grandiosidad, con el sonido de la Salve elevándose sobre las cimas. Con sol o con niebla, con viento o con calma, la procesión siempre se celebra.
Después llega la comida campestre, uno de los momentos más queridos de la jornada. Cada familia lleva sus propias viandas y se instala en los prados de Áliva para compartir mesa al aire libre, al son de la música popular de pito y tamboril. No faltan los platos típicos de Liébana: el cocido lebaniego con su relleno, los quesucos, los embutidos del cerdo y los dulces de la zona. Es una comida de hermandad, de reencuentro, de conversación lenta bajo el cielo abierto de la montaña.
Los puertos de Áliva y el entorno de Espinama
El escenario principal de la celebración son las praderías de los puertos de Áliva, a unos 1.500 metros sobre el nivel del mar, entre los macizos Central y Oriental de los Picos de Europa. En verano, estos pastos de altura acogen el ganado del Valle de Camaleño —vacas, yeguas y cabras— que sube cada año en una subida tradicional que precede a la fiesta por pocos días. Es un paisaje abierto, de hierba corta y verde intenso, con el macizo calizo de los Urrieles recortándose al fondo y los picos Valdecoro y Remoña cerrando el horizonte.
La ermita se alza solitaria en medio de este panorama, con su espadaña y su cruz visible desde lejos. Es un edificio sencillo, de piedra, que guarda dentro la imagen de la Virgen de la Salud durante los días festivos —el resto del año, la imagen permanece en la iglesia parroquial de Pembes, de donde sube en procesión antes de la fiesta—.
Una vez terminados los actos en Áliva, la celebración baja al pueblo de Espinama, donde la verbena nocturna se prolonga hasta la madrugada en la plaza del pueblo. Espinama ejerce así de colofón festivo de una jornada que combina montaña, espiritualidad y jolgorio popular en proporciones perfectas.
Tradiciones singulares
La Carrera de la Rosca es, sin duda, el elemento más pintoresco y querido de la fiesta. Se trata de una competición pedestre que se celebra en Campo Menor, con distintas categorías según la edad de los participantes —hasta nueve carreras o «roscas» diferentes—. Los ganadores de cada prueba reciben como trofeo un palo adornado con rosquillas, de ahí el nombre. Es una tradición de sabor antiguo, sin cronómetros ni sofisticación, que divierte por igual a participantes y espectadores.
El baile al son de la pandereta y el tamboril es otro elemento de largo arraigo en esta celebración. Ya en 1913, el libro «Liébana y los Picos de Europa» recogía que en las romeras de Áliva los asistentes bailaban al son de la pandereta, costumbre que hunde sus raíces en la tradición folclórica cántabra y que todavía hoy acompaña los momentos de descanso y alegría durante la jornada.
Un aspecto que distingue a esta fiesta de muchas otras es su carácter transfronterizo: a la romería acuden no solo lebaniegos sino también asturianos de los pueblos vecinos —Sotres, Bulnes, Tielve— que desde tiempos inmemoriales cruzaban la montaña para acompañar a sus vecinos cántabros en esta celebración. Esta hermandad entre vertientes habla de vínculos que los límites administrativos nunca han podido cortar del todo.
También merece atención la figura de los «jándalos»: los emigrantes temporales cántabros que marchaban a Andalucía en otoño y regresaban a sus pueblos en verano. Fue precisamente uno de ellos quien trajo desde Sevilla la imagen de la Virgen de la Salud que da nombre y sentido a toda la fiesta. La devoción mariana que aquel joven de Pembes conoció en Andalucía cruzó así las cordilleras y se instaló para siempre en las alturas de los Picos de Europa.
Guía práctica
Cómo llegar a Espinama: El acceso por carretera se realiza desde Potes siguiendo la CA-185 en dirección a Fuente Dé. Espinama queda a unos 20 km de Potes y a 7 km del Teleférico de Fuente Dé. Potes, a su vez, está comunicado con Torrelavega y Santander mediante la N-621. El día 2 de julio el tráfico en la zona puede ser intenso, especialmente en los tramos finales, por lo que conviene salir con tiempo.
Cómo subir a los puertos de Áliva: Existen varias opciones. La más cómoda es el Teleférico de Fuente Dé, que salva 750 metros de desnivel en pocos minutos; desde la estación superior del Cable hay servicios de todoterreno hasta la zona de la ermita. También se puede subir a pie por la pista minera que arranca en Espinama (aproximadamente 3 horas de marcha tranquila) o por la variante de Pembes. Quien prefiera algo intermedio puede subir en teleférico y bajar caminando, o al revés.
Qué llevar: Ropa de montaña en capas es imprescindible, aunque la fiesta sea en julio. A 1.500 metros el tiempo puede cambiar con rapidez y las tormentas de verano son frecuentes en los Picos de Europa. Lleva siempre una capa impermeable y calzado adecuado para terreno irregular. Si tienes pensado quedarte a la comida campestre, no olvides el cesto con viandas y algo para sentarte en el prado.
Dónde alojarse: Espinama y sus alrededores cuentan con una buena oferta de casas rurales, posadas y pequeños hoteles. Potes, a 20 km, ofrece más variedad de establecimientos. Para el fin de semana más próximo al 2 de julio la ocupación es alta, así que conviene reservar con semanas de antelación. Fuente Dé también tiene hotel dentro del propio Parador Nacional.
Gastronomía lebaniega: La comarca de Liébana tiene una tradición culinaria notable. El cocido lebaniego es el plato más representativo: un guiso contundente con garbanzos, cecina, chorizo, tocino, berza y el característico relleno de pan, huevo y chorizo. Los quesucos de Liébana, con Denominación de Origen Protegida, son imprescindibles, igual que el orujo de Liébana, aguardiente de larga tradición en la zona. Aprovecha para comer en alguno de los restaurantes de Espinama o Potes antes o después de la romería.
Preguntas habituales
¿Cuándo es exactamente la Fiesta de la Virgen de la Salud en Espinama?
Se celebra siempre el 2 de julio, sin variación de un año a otro. Los actos en los puertos de Áliva comienzan a media mañana con la ofrenda floral y la misa, y la verbena nocturna se traslada a la plaza de Espinama.
¿Qué es la Carrera de la Rosca y quién puede participar?
Es una competición pedestre tradicional que se celebra en Campo Menor durante la fiesta, con hasta nueve pruebas distintas clasificadas por edades. El premio para los ganadores es un palo adornado con rosquillas. La inscripción suele ser gratuita y está abierta a todos los asistentes que cumplan el mínimo de participantes requerido por categoría.
¿Cómo llegar a la ermita de la Virgen de la Salud en Áliva?
Las opciones principales son subir en el Teleférico de Fuente Dé y coger un todoterreno desde la estación superior del Cable, subir a pie por la pista minera desde Espinama (unas 3 horas), o acceder en vehículo todo terreno por la pista de Espinama o la de Pembes. El 2 de julio el tráfico es muy intenso en la zona, por lo que se recomienda salir con antelación.
¿Por qué se celebra la fiesta justo el 2 de julio?
Los sacerdotes del Valle de Camaleño eligieron esa fecha porque coincide con el día de la Visitación de la Virgen en el calendario litúrgico. Además, el 2 de julio de 1946 se inauguró la ermita actual de Áliva, lo que reforzó el vínculo entre esa fecha y la celebración.
¿Pueden asistir personas que no sean del valle?
La romería es completamente abierta. Tradicionalmente han acudido no solo lebaniegos sino también asturianos de los pueblos limítrofes y visitantes de toda Cantabria y de fuera de la comunidad. Es una fiesta acogedora con espíritu de encuentro popular, ideal para quienes visitan los Picos de Europa en verano.
¿Qué más se puede ver o hacer en la zona durante esas fechas?
Los puertos de Áliva son un lugar excepcional para el senderismo y la observación de fauna de montaña (rebecos, corzos, buitres). El Teleférico de Fuente Dé ofrece vistas espectaculares del macizo de los Urrieles. El pueblo de Potes merece una visita por su casco histórico y su torre medieval. El Monasterio de Santo Toribio de Liébana, que conserva el fragmento más grande del mundo del Lignum Crucis, es una parada ineludible en la comarca.
Recursos oficiales y más información
- Turismo de Cantabria – Portal oficial
- Gobierno de Cantabria
- Liébana y Picos de Europa – Fiestas de Camaleño
- Espinama.es – Historia de la Virgen de la Salud